lunes, 1 de septiembre de 2014
Especial Verano 2014 (VI): Caminante, no hay camino… sino alfombra que pisar
lunes, 25 de agosto de 2014
Especial Verano 2014 (V): Esa extraña caja llamada televisión
¡Hola, Rebeldes! ¿Habéis leído alguna recomendación de las que he incluido últimamente? Sea cual sea vuestra respuesta, retomamos el Especial Verano 2014 con una nueva novela para el público infantil y no tan infantil, porque a fin de cuentas, la televisión no conoce edades.
En fin, la novela que nos concierne es Un genio en la tele (1996), del ya mencionado Jordi Serra i Fabra. Y sí, fue otra lectura obligatoria para las vacaciones de verano.
La trama transcurre en el diminuto y ficticio país de Pampelum, de habitantes amables y pacíficos. El alcalde/presidente de la capital, para modernizar el país y reforzar su posición, decide importar la televisión de los países vecinos. El encargado de toda esta tarea es el señor Gomba, que además de llevar a cabo las negociaciones, deberá también contratar a las personas adecuadas para presentar los programas. Entonces entra en acción el señor Tutsi (sí, como la etnia africana), tan arrollador como carismático, que logra hacerse con la admiración del público desde el principio. Sin embargo, las innovadoras ideas de Tutsi quizás no tengan los resultados que él espera…
¿A quién (no) le gusta (más o menos) la televisión? Lo cierto es que hay programas para todos los gustos, y el señor Gomba se encarga de que todos los pampelumios encuentren el suyo: cuentos infantiles, concursos, noticias… Aun en pleno apogeo del invento de John Logie Baird en el país, la llegada de Tutsi supone una auténtica revolución, porque su cerebro bulle de ideas que han terminado pasando realmente a la pequeña pantalla en forma de programas que quieren llegar al corazón de sus espectadores y terminan sacando las miserias humanas (vamos, la telebasura de toda la vida). De hecho, después de haber investigado un poco, incluso puedo considerar que Serra i Fabra es un visionario, porque este libro llegó a las librerías tres años antes de que el primer programa de Gran Hermano (el original holandés) se viera en televisión.
De los personajes, es evidente que destaca el dúo protagonista compuesto por el apabullante Tutsi (que siempre quiere más y más) y el discreto Gomba, opuestos y complementarios a un tiempo. Y de ellos dos, me quedo con el segundo porque es el que me resulta más afín en cuanto al carácter; huye de la fama, a la que considera “una trampa”, y prefiere que las glorias se las lleven otros. Aunque esas glorias sean las suyas. De los secundarios, por desgracia, poco se puede decir; además, hace mucho que este libro no está en mis manos.
En fin; tanto si os gusta ver la tele como si no, creo que este libro será de vuestro agrado, porque vais a reconocer en él los rasgos de los programas que más os (dis)gustan. Además, está contado todo (incluidas las partes más críticas) con mucho humor, así que las risas están garantizadas.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
domingo, 3 de agosto de 2014
Especial Verano 2014 (IV): Vengar o no vengar… ¡ésa es la cuestión!
¡Hola, Rebeldes! Sé que me he retrasado con esta cuarta entrada del Especial Verano, pero he estado de viaje y también estaba decidiendo qué libro podía buscar para esta entrada. Y por fin tengo uno adecuado.
Seguro que, después de leer el título, alguno habrá pensado que mi nueva recomendación para este verano tiene que ver con Hamlet de forma más o menos directa, ¿verdad? Lo cierto es que sí, aunque los personajes de Cuenta saldada (1997), obra de Suso de Toro, son muy distintos del joven príncipe danés y los que le rodean.
La protagonista de esta novela es Catalina Castro, una chica de diecisiete años cuyo padre acaba de morir en un extraño accidente. En una visita secreta al despacho de su padre, se le aparece el fantasma de este y le revela dos secretos devastadores: en primer lugar, que su muerte accidental fue realmente un asesinato; en segundo lugar, que Catalina tiene un hermano mayor, Germán, nacido de la secretaria de su padre…
Esta novela juvenil llegó a mi vida, igual que tantos otros libros, como una lectura recomendada para las vacaciones. Pero para mi sorpresa, me encontré con un libro cargado de ironía, con una protagonista sarcástica y crítica a la que se le ha venido encima el mundo con la muerte de un padre al que adoraba, pues su madre se ha refugiado en su trabajo y ella ha tenido que sacar fuerzas de flaqueza. De este modo, al saber la verdad sobre la muerte de su padre, Catalina se erige en una nueva Hamlet (calavera incluida) acompañada de Germán (que no se parece a Ofelia ni en el blanco de los ojos) y decide buscar venganza.
Pasando a los personajes, tengo que destacar el dúo protagonista, de lo más divertido, porque no pueden ser dos personajes más distintos. Ella, muy estudiosa, fina y educada (y por qué no decirlo, algo pija), se encuentra con un macarra vago y maleducado, con más cara que espalda, y que se las sabe todas. Como os podéis imaginar, los choques son casi continuos y muchas veces están a punto de tirarse los trastos a la cabeza.
Este libro es uno de esos que dejan huella por muchos motivos: por una historia que homenajea a uno de los grandes clásicos de la literatura universal, por unos personajes que interactúan de una forma chispeante y por una intriga que se mantiene hasta el final. Así que os lo recomiendo encarecidamente, porque este tipo de libros no hay que dejarlos pasar.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
jueves, 26 de junio de 2014
Especial Verano 2014 (II): Unos nacen con estrella, otros nacen estrellados…
…Y luego está Lamberto Peñaranda, protagonista de ¡¡¡Lambertooo!!! (1989), de Jordi Serra i Fabra. Este libro llegó a mi vida como una de tantas lecturas obligatorias para las vacaciones de verano, y me desternillé con la historia del protagonista. Y eso es porque Lamberto, a sus diez años, pertenece a esa clase de personas que parecen destinadas a estar siempre metiendo la pata. Sobre todo cuanto mejores (o menos malas) son sus intenciones.
Todo empieza el primer día de las vacaciones de Navidad; al estropearse el televisor, Lamberto se aburre, y para entretenerse comienza a leer un libro sobre la vida de san Francisco de Asís. Inspirado por la bondad y generosidad del santo, Lamberto se propone cambiar de vida a partir de ese momento y hacer todo lo posible por ayudar a los demás, empezando por su familia. Dejo las consecuencias a vuestra imaginación…
Tenemos aquí un libro que, a pesar de su cuarto de siglo de vida (que se dice pronto), trata temas de siempre, asuntos cotidianos, y todo ello desde la perspectiva de un niño que mira las vidas de los que le rodean y quiere echarles una mano: las aspiraciones y ambiciones de Fede, su hermano mayor, que sueña con ser jugador profesional de voleibol; el “mal de amores” de Lidia, su otra hermana, o las peleas de sus padres. De hecho, hasta hay una crítica a la pobreza infantil, encarnada en Mariano, un niño mendigo del que Lamberto se hace amigo (otra cosa muy distinta es cómo acaba esa amistad…).
En su momento, el libro me pareció tronchante por los problemas en los que se mete el protagonista. Ahora, visto en perspectiva, lo cierto es que Lamberto me da lástima, porque todo lo hace con la mejor intención del mundo, pero acaba montando un follón que supera con creces todos los líos en los que se ha metido hasta el momento.
En fin, si queréis pasar una tarde entretenida y saber en qué acaban las buenas intenciones de Lamberto Peñaranda, buscad este libro y lo descubriréis. Sólo os digo una cosa: el título de este libro está plenamente justificado.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
sábado, 21 de junio de 2014
Especial Verano 2014 (I): Porque ya va siendo hora de crecer
jueves, 19 de septiembre de 2013
¡Todas malditas, hasta la enésima generación!
¡Hola, Rebeldes! ¿Todo bien? Eso espero. Quizás hayáis reconocido en el título las últimas palabras (modificadas) de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple. Quizás penséis, por eso mismo, que hoy toca hablar de alguna novela relacionada, de alguna forma, con los templarios.
Pero nada más lejos de la realidad; hoy vengo a hablaros de una novela de temática y protagonistas muy distintos: La casa de los amores imposibles (2010), de Cristina López Barrio. Me regalaron este libro en 2011 por mi cumpleaños, y no dejaré jamás de agradecérselo a mis amigas, porque tenía muchas ganas de hincarle el diente.
En este libro, cuya trama tiene lugar en un pueblecillo de Madrid, conocemos la historia de la familia Laguna, compuesta únicamente por mujeres. Desde hace siglos, éstas sufren una terrible maldición: están condenadas sufrir por causa de los hombres y a parir sólo hijas, que perpetuarán las desgracias familiares. Parece que no hay forma de cambiar esa situación… ¿O sí?
A lo largo de esta novela, conocemos las vidas de cinco miembros de esta familia, con los que viajaremos por la Historia de España desde el siglo XIX hasta la Movida de los 80. Durante estos tumultuosos años, seremos testigos no sólo de los avatares de las Laguna, sino también, a través de sus ojos, de los cambios políticos que transcurren en el pueblo durante ese tiempo. Por otro lado, la narración se intercala de vez en cuando con un cuento con el aparentemente no tiene nada que ver, pero a medida que se lee el libro uno se da cuenta de que la relación entre ambos es mucho más estrecha de lo que parece.
Esta novela me ha impactado por su increíble estilo; la autora utiliza un lenguaje cargado de poesía, con el que hace que los actos más crudos y crueles parezcan casi caricias y las escenas de amor se hagan sublimes. Mi personaje favorito es Olvido, “la Laguna guapa”; luchadora y valiente, asume el papel de eje central entre los personajes del pasado remoto y los del pasado cercano. Además, su historia de amor con Esteban es profundamente conmovedora.
Por supuesto, termino esta entrada recomendándoos encarecidamente que no os perdáis este libro, pero también os doy un consejo: si se os ocurre una idea para escribir algo, aunque sea un relato corto, no perdáis el tiempo y poneos manos a la obra. Porque es posible que, en cualquier otro lugar del mundo, haya alguien a quien se le haya encendido la misma bombilla. Y eso es justo lo que me ha pasado con este libro.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
martes, 8 de noviembre de 2011
Cuando el amor y la naturaleza se entrelazan
¡Hola a todos! Ya sé que llevo mucho tiempo sin escribir por aquí, pero ello se debe a ciertos problemas burocráticos con mi facultad que me han apartado durante bastante tiempo del blog, hasta el punto de que ni siquiera he podido celebrar el tercer aniversario del blog como es debido. Lo lamento de veras.
Pocos libros describen la naturaleza como mi nueva recomendación, Un viejo que leía novelas de amor (1988), del chileno Luis Sepúlveda, de quien ya recomendé otra novela hace poco. Llevaba años queriendo leer este libro, y las pasadas navidades los Reyes Magos por fin me dieron la oportunidad.
A lo largo de su vida, el protagonista de la novela, Antonio José Bolívar Proaño, ha convivido tanto con los hombres autodenominados “civilizados” como con los indios shuar (más conocidos como “jíbaros” por aquí) y se desenvuelve sin problemas con unos y otros. Sin embargo, son los segundos quienes le han enseñado todos los secretos y las reglas de la selva amazónica, mientras que los primeros sólo saben explotarla y aniquilarla. Mientras tanto, en sus largos ratos en soledad, nuestro protagonista se recrea con hermosas historias de amor…
Cartel de la película (por desgracia, no he tenido oportunidad de verla)
Esta novela, igual que Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, tiene un mensaje ecologista patente, pero, en el caso del libro que hoy nos concierne, el mensaje es mucho más intenso (se define al desierto como “el gran invento del hombre moderno”), un verdadero canto de amor a la naturaleza. Bolívar Proaño ama como a una madre a la selva y a los que la componen; Sepúlveda entrelaza los nombres de las plantas y animales en larguísimas enumeraciones, que hacen que nos imaginemos en toda su gloria el espeso follaje, las fieras al acecho, los cálidos monzones, los pájaros llenando de alboroto los árboles… En definitiva, la selva, convertida en un personaje más. Bolívar Proaño es un ejemplo del “buen salvaje”, sólo que a la inversa: se crió en el mundo civilizado y, tras diversas vicisitudes, se pasó al lado de la naturaleza, aunque sin terminar de perder el contacto con sus orígenes.
Creo que todos los grandes amantes de la naturaleza disfrutarán esta novela intensamente y, con una pizca de imaginación, se trasladarán junto a Bolívar Proaño en las cacerías y expediciones.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
domingo, 24 de julio de 2011
De los terribles secretos de algunos nombres
Cuenta un mito del Antiguo Egipto que Amón Ra, dios supremo, tenía un nombre secreto, que sólo conocía él y procuraba que nadie supiese; la diosa Isis supo de la existencia de ese nombre, y se valió de toda clase de tretas para conocerlo, pues sabiendo ese nombre, tendría poder sobre el mismo Ra. Finalmente consiguió saber el nombre secreto, y aunque nunca tuvo que utilizarlo, su astucia le valió el sobrenombre de “La princesa de los dioses”.
Quizás me he puesto algo paranoica, pero lo que quiero decir con este mito es que el conocimiento, sea del tipo que sea, es poder, y un poder a veces muy peligroso. Por eso hay muchos que temen al saber y prefieren vivir en una feliz ignorancia. Claro que también hay veces que es mejor no meter las narices (y procurar que nadie ajeno las meta) donde no nos llaman para evitarnos líos…
Bien, tras mucha dilación comienzo con la recomendación de hoy: Lo que esconde tu nombre (2010), de Clara Sánchez. Ganadora del Premio Nadal 2010, llegó a mis manos directamente de Círculo de Lectores, y tras una lectura y recomendación materna previa, comencé a leer el libro.
Tenemos dos protagonistas: por un lado, está Sandra, una joven embarazada que decide tomarse unas vacaciones en un pueblo de la costa levantina, donde conoce a un amable matrimonio de jubilados noruegos, los Christensen. Por otro lado, está Julián, superviviente del campo de concentración de Mauthausen y cazador de antiguos nazis que hoy viven tranquilamente en las costas españolas como ancianos turistas. Los caminos de una y otro se cruzarán, dando lugar a una trama de intrigas y mentiras…
Francamente, me gusta mucho la portada de esta novela; resulta perturbadora la imagen de la joven sin cejas ni boca, con la palabra help (“socorro” en inglés) arañada sobre donde debería ir la boca. Una buena representación de la situación que empieza a vivir Sandra en compañía de los Christensen y su nutrido grupo de amistades…
Esta novela está enfocada desde un punto de vista relativamente original, ya que muchos nazis lograron huir de la justicia escondiéndose en España e Italia, donde contaban con los respectivos apoyos de Franco y Mussolini, y también en otros países, donde cambiaron de identidad y de vida para no ser descubiertos, aunque de vez en cuando todavía se logra cazar a uno o dos. Sin ir más lejos, un ejemplo cinematográfico: La caja de música (1989), de Constantin Costa-Gavras.
En cuanto al estilo, la autora ha conseguido, al menos en mi caso, que logre meterme en la piel de Sandra y de Julián. La historia se cuenta en primera persona, desde el punto de vista de ambos, y con ello uno siente en plenitud la asfixia, la oscuridad, el miedo y el odio. De los personajes, me han gustado sobre todo Julián y Alberto. Sin embargo, en términos generales, creo que se le podría haber sacado un poco más de jugo a la historia; además, el final queda algo abierto para mi gusto, pero supongo que la autora lo quiso así para dar a entender que Julián no piensa rendirse. Y os aseguro que no es hombre que se rinda fácilmente.
Para terminar, una breve anécdota: hace un par de meses, soñé que iba al cine y que me encontraba con el cartel de esta novela en la sección de “Próximos estrenos”. Quién sabe, lo mismo algún día tenemos en pantalla a Sandra, Julián y los demás…
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
jueves, 23 de junio de 2011
De cuando hay que sacar conocimientos de donde no se tienen
Esto es lo que se ve obligado a hacer Zorbas, el felino protagonista de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996), de Luis Sepúlveda. Recibí este libro como regalo de Navidad, ya que hacía tiempo que deseaba leerlo desde que vi su adaptación cinematográfica animada (fui al preestreno), hace ya mucho, mucho tiempo.
La historia tiene lugar enteramente en Hamburgo y, como ya he dicho, el protagonista es Zorbas, un gato “grande, negro y gordo” nacido en el puerto de dicha ciudad. Un día, se encuentra con una joven gaviota, manchada de petróleo y agonizante, que antes de morir le pide que cuide de su huevo y del futuro polluelo y que, cuando crezca, le enseñe a volar. Zorbas jura que lo hará, pero, aunque cuenta con la ayuda de otros gatos amigos suyos, no lo tendrá nada fácil…
Portada de la edición que leí (2010); las portadas e ilustraciones interiores, obra de Miles Hyman, no han cambiado desde que se publicó este libro.
Cartel de la película (La gabanella e il gatto, 1998), dirigida por el italiano Enzo d’Alò.
Sepúlveda define este libro como “una novela para jóvenes de 8 a 88 años”, y considero que no podría haber mejor descripción, pues los temas de la propia superación, la amistad, la relación hombre-naturaleza (en especial la contaminación) conciernen al género humano (o al menos deberían hacerlo) a cualquier edad. Me encanta Zorbas, que ya desde pequeñito demuestra unos férreos principios (es enternecedora la escena con sus hermanitos y su madre), aunque también los otros personajes también están bien.
La película también está bien, aunque se omiten un par de personajes (como el antipático chimpancé Matías) y se da mayor relevancia a las ratas, que se convierten en las antagonistas del filme. Sin embargo, en ningún momento se pierden los múltiples mensajes de la narración, y para mí es lo más importante.
Sin duda, ya que comenzamos las vacaciones, este libro es una estupenda opción para empezar con las lecturas veraniegas y también una buena manera de comenzar a concienciar a los más pequeños en el cuidado y conservación de la naturaleza.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
viernes, 29 de abril de 2011
Milana bonita…
No me cabe duda de que con este título reconoceréis enseguida la “frase mágica” del tierno Azarías, personaje principal de Los santos inocentes (1982), de Miguel Delibes. Leí esta novela el verano pasado, a la muerte de su autor (y eso que el libro está en mi casa desde antes de que yo naciera, junto con El camino y Las ratas…) y después de haber visto la película. Tanto uno como otra me impactaron profundamente.
La historia transcurre en el cortijo de una marquesa en los años 60. Paco, el Bajo, y Régula, su esposa, son los porteros del cortijo y malviven en su choza junto con sus cuatro hijos. Azarías, hermano de Régula y dotado de una leve discapacidad psíquica, trabaja en un cortijo próximo cuidando de los animales; en especial de los pájaros, a los que invariablemente llama “milana bonita” (sobre todo al viejo búho Gran Duque). Sin embargo, Azarías es despedido por su edad avanzada y sus extrañas y antihigiénicas costumbres, y tiene que ser acogido por su hermana.
A lo largo de los seis capítulos y las poco más de cien páginas, seremos testigos de las diferencias abismales entre el lujo de la marquesa y su familia y la miseria de Paco y los suyos, junto con las crueldades e indiferencias de los primeros por los segundos…
No he podido encontrar la portada de la edición que leí (una muy antigua de Cïrculo de Lectores que mostraba un dibujo de Azarías con la “milana”), de modo que pongo una portada moderna que, al menos en mi opinión, refleja bastante bien el espíritu del libro. Y abajo, una imagen de la adaptación cinematográfica.
Ante vosotros, la humilde familia de Paco, el Bajo, tal y como nos la representa Mario Camus en su película. De izda. a dcha., Quirce, Nieves, Régula con la Niña Chica en brazos, Paco y Azarías con la grajilla (su nueva “milana”) en el hombro.
Los santos inocentes tiene un estilo muy peculiar; la narración se dispone en forma de largos párrafos sin apenas conjunciones entre sí, pero se unen a los párrafos siguientes (incluidas las partes dialogadas) con conjunciones solitarias. Imagino que Delibes trata de darle un ritmo estudiadamente desordenado a la novela, para mostrarnos a los personajes y su mundo con las palabras de alguien de origen humilde (Azarías o Paco) que se aturrulla al hablar, que quiere contar muchas cosas y explicarlo todo a la vez, tanto la trama como el contexto y las circunstancias de todos los personajes; gracias a eso, podemos conocer prácticamente todo de ellos.
El libro trata de forma implícita una buena cantidad de temas, pero debo destacar la relación entre el hombre y la naturaleza, puesto que esta última adquiere un papel cuasi-protagonista. Para empezar, el libro está dedicado nada menos que a Félix Rodríguez de la Fuente, buen amigo de Delibes, que ya había fallecido por aquel entonces. Dicha relación hombre-naturaleza aparece plasmada en tres grados: uno máximo, representado por Azarías (un “buen salvaje” a la española); uno intermedio, en el que están los campesinos (quieren a su tierra, que les da el sustento, pero no la aman con el fervor de Azarías); y uno mínimo simbolizado por la marquesa y su familia (sobre todo el señorito Iván, obsesionado con cazar todo el santo día), que son gente de ciudad.
Por otro lado, considero que hablar de esta novela, posiblemente la más popular de Delibes, implica forzosamente (aunque mi blog sea de carácter literario) hablar también de su estupenda adaptación cinematográfica por Camus, aunque se tomó un par de libertades. En primer lugar, Paco y Régula tienen tres hijos. El más pequeño, Rogelio, fue suprimido de la adaptación cinematográfica por su escaso peso en la novela. En segundo lugar, la trama de película transcurre en clave de flash-back: podemos ver a Paco y Régula viviendo en una choza perdida en el campo mientras que Quirce y Nieves han emigrado a la ciudad, y con el hijo varón como hilo conductor, reconstruimos la historia. Por lo demás, la adaptación es muy fiel, y las interpretaciones magníficas.
En fin, queridos Rebeldes, podemos ver que hoy ha tocado recomendar tanto una novela como su película homónima. Considero que Azarías es un personaje que merece ser conocido y querido por los lectores. De hecho, se me ha pegado la frase “Milana bonita”…, y me he propuesto salir algún día al monte a “correr el cárabo”, por lo menos una vez en mi vida. ¿Que qué es “correr el cárabo”? Si queréis saberlo, leeos este libro.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
martes, 23 de noviembre de 2010
En los libros las cosas quedan explicadas; en la vida no
Este título forma parte de una cita del libro El loro de Flaubert, de Julian Barnes. De hecho, la cita completa es así:
Los libros dicen: “Ella hizo esto porque…”. Pero la vida sólo dice: “Ella hizo esto”.
En los libros las cosas quedan explicadas; en la vida no.
Pero no es éste el libro que hoy trato, sino la antología de relatos cortos La terapia del son (2007), ópera prima del sevillano Luis Miguel Rufino, compuesta de historias escritas entre 2004 y 2005. Este libro llegó a mis manos como regalo de cumpleaños de parte de Nobody-chan, quien lo había leído antes, y a quien le doy las gracias.
El libro comienza con un prólogo a cargo del escritor Fernando Iwasaki, quien alaba de forma muy literaria el estilo de Luis Miguel Rufino; al ser éste economista, Iwasaki opina que los de su profesión llevan el título en la ficción, pues trabajan con datos incorpóreos e impredecibles, que provocan situaciones tan inverosímiles como las historias que escribe (“baja la bolsa en Nueva York y a uno de Triana le suben la hipoteca”); asimismo, define a Rufino como “economista de profesión y escritor de vocación y viceversa”.
Si he hecho otras recomendaciones antes que este libro, fue porque quise releérmelo de nuevo y tener más frescas las historias que en él se tratan. Y considero que ha sido una buena decisión, porque el material que encontramos en La terapia del son es verdaderamente heterogéneo y merece ser leído detenidamente.
Algunas historias son dolorosamente realistas, como Mis hombres de azul añil o La vida son flores, mientras que otras tienen tintes algo más fantasiosos, como La sirena del Estrecho. Unas son bastante optimistas, como la que da nombre a la antología (y que también se titula El taxista de la Habana) y Su conferencia con Madrid (me habría encantado haber sido testigo de aquella escena); otras, en cambio, resultan impactantemente tristes, como Mi amor que ya no duerme o El hombre que se defendía tocando las maracas (esta última se convirtió posteriormente en una novela corta; a ver si doy con ella, porque el principio es muy prometedor). Sin embargo, haciendo honor a la cita que acompaña al libro, todos los relatos poseen un halo de apertura, de incompletitud, porque pretenden mostrar que, como con la propia vida, siempre queda algo sin explicar, siempre queda alguna duda sobre lo pasado, lo futuro y tantas otras cosas.
Considero, finalmente, que los lectores especialmente aficionados a los relatos cortos encontrarán en La terapia del son una lectura muy especial, cargada de estilos tan distintos como los relatos que aparecen en esta antología. No me cabe duda de que la disfrutarán.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
miércoles, 27 de octubre de 2010
Aullando a la luna entre las montañas
Eso es lo que a una le apetece hacer después de leer El beso de una fiera (1996), de Alfredo Gómez Cerdá. Llevaba tiempo detrás de este libro, hasta que por fin me lo prestó una compañera. Había tenido la oportunidad de leérmelo años atrás (allá por el lejano 2002) en el colegio, ya que el autor iba a venir a visitarnos y a firmar ejemplares, pero los de mi clase fuimos los únicos “primos” que asistimos al evento sin libros. ¿Y por qué? Porque a nuestra profesora “se le olvidó decírnoslo”. Y ya os podéis imaginar el cuadro: los demás, con rostros sonrientes, consiguiendo dedicatorias y mientras tanto nosotros de brazos cruzados y con una cara hasta el suelo. Si queréis testigos de aquella inestimable escena, preguntádselo a mi querida amiga Nobody-chan; estuvo allí a mi lado, y ambas aguantamos aquella situación.
En fin, malos recuerdos aparte, el libro cuenta la historia de Andrés, un adolescente madrileño que deja a sus indolentes padres y se marcha a los Picos de Europa a buscar a su tío, un escritor obsesionado con los lobos, al que nunca ha visto. En León conoce a Estela, una bella y enigmática joven de la que se enamora perdidamente, pero ella oculta un secreto increíble…
Existen dos versiones ligeramente diferentes de esta portada. En la que yo me leí, aparece una enorme luna llena blanca sobre las montañas que la pareja de la portada (perfectamente podemos imaginar que son Andrés y Estela) observa fijamente. Por desgracia, las imágenes que he encontrado de esa portada no están en muy buenas condiciones, de modo que pongo ésta. De todas formas, la portada me gusta mucho; refleja bien la esencia del libro.
En cuanto a los personajes, puedo decir con absoluta certeza que Andrés se ha ganado mi admiración. Me encantan su sensibilidad y su carácter, que le llevan a emprender este viaje porque en su hogar no tiene nada por lo que sentir apego (sus padres van de colegas súper-modernos, cosa que él detesta, y su vida social tampoco es precisamente satisfactoria), y desea conseguir algo que le haga sentirse lleno y feliz, algo por lo que merezca la pena vivir la vida. Por este motivo, no duda en embarcarse en esta búsqueda; ya no sólo de su tío, sino también de ese “algo” que necesita. Porque seamos sinceros: ¿quién no ha sentido esta clase de vacío alguna vez y ha querido irse lejos alguna vez en busca de otra gente con la que encajar y un lugar donde sentirse a gusto? Yo misma reconozco que más de una vez me dan ganas de buscar en el exterior algo que me producía una gran nostalgia pero que no sabía qué era. Y esa sensación todavía vuelve por mi corazón de vez en cuando.
Para terminar, sólo me queda recomendar este libro a los lectores que deseen leer algo especialmente mágico y dulce, pero también que sea intimista. Y considero que estas frescas fechas otoñales, acompañadas de una manta calentita y un sofá cómodo, son estupendas para este libro. Aunque, la verdad sea dicha, yo me lo leí a finales de primavera…
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
lunes, 23 de agosto de 2010
Especial Verano 2010 (V): Manolito Gafotas
¡Hola a todos! Para no perder la costumbre con el Especial Verano 2010, hoy os recomiendo ni más ni menos que una saga entera de libros: los siete desternillantes tomos protagonizados por Manolito Gafotas, personaje creado por la gaditana Elvira Lindo. Curiosamente, Manolito no nació en los libros, sino en la radio, donde su propia autora le prestaba voz. Y de ahí al papel sólo había un paso.
Toda la saga de Manolito está narrada en primera persona, ya que el protagonista tiene mucho que contar de su vida en el barrio de Carabanchel (Alto) y de la gente que le rodea.
El primer libro, Manolito Gafotas (1994), nos presenta al personaje, a sus amigos (el Orejones López, Susana Bragas-Sucias y demás) y a su familia: sus padres (Manolo, camionero; Catalina, ama de casa), su adorado abuelo Nicolás y su hermano “El Imbécil” (siempre lo llama así porque nunca recuerda su nombre; no es ningún insulto); además de relatarnos algunas anécdotas sobre su vida y el poco caso que le hacen.
En Pobre Manolito (1995), somos testigos de cómo a este pequeño charlatán se le fastidian las vacaciones de verano por un doloroso suspenso en Mates y, entre otras cosas, de los peligros de colaborar con los amigos en un robo…
¡Cómo molo! (Otra de Manolito Gafotas) es de 1996. Manolito está de vacaciones, pero no le resultarán del todo tranquilas debido a un grave percance en la piscina del barrio. Por si fuera poco, el Imbécil irá al colegio en septiembre, y Manolito tendrá que hacer de mediador entre él y su guapa profesora…
Los trapos sucios de Manolito Gafotas (1997) es el cuarto tomo de la saga, en el que la niña nueva de la clase, Melody Martínez, se enamorará de Manolito hasta el punto de defenderlo de Yihad, el matón de la clase. Y cuando llegue la Navidad a Carabanchel, a Manolito le esperarán momentos muy divertidos, pero también alguno muy humillante y un tremendo susto…
En Manolito on the Road (1998), al ver que Catalina no puede con los niños, la casa y el abuelo a la vez, el padre de nuestro protagonista se lo llevará en el camión. Padre e hijo vivirán muy buenos momentos en la carretera, pero también se llevarán algún mal trago por el camino…
Yo y el Imbécil (1999) narra cómo Manolito y su hermano se las tienen que apañar cuando al abuelo Nicolás lo llevan a operar de la próstata. Con el abuelo en el hospital y mamá haciéndole compañía, los dos niños quedarán a cargo de su vecina la Luisa, a la que le darán más de un quebradero de cabeza…
Manolito tiene un secreto (2002) es el tomo más corto de la saga. El colegio Diego Velázquez, al que van Manolito, sus amigos y el Imbécil, prepara una gran actuación navideña ante la próxima visita del alcalde. Por otro lado, Manolito descubre en casa un secreto que tendrá una gran importancia…
Este último libro tiene un final muy prometedor por el secreto al que se refiere; de hecho, la autora declaró que en el próximo libro tendría mucho más protagonismo el Imbécil que Manolito, pero ya estamos en 2010 y no hay rastro de ese futuro libro (todo lo más, un volumen titulado Todo Manolito que contiene los siete libros juntos). De todas formas, sé perfectamente que esta saga arrancará carcajadas con cada frase de Manolito y sonrisas con los omnipresentes dibujos de Emilio Urberuaga (ilustrador de todos los libros en todas sus ediciones y buen amigo de Elvira Lindo).
Los libros han sido llevados a la gran pantalla en dos ocasiones (1999 y 2001) y a la pequeña pantalla en forma de serie (2004) en la que repiten papel algunos de los actores de la primera película. La primera película, homónima del primer tomo, se inspira en el quinto libro, aunque también incluye detalles de los tomos anteriores, especialmente el segundo. En cuanto a la segunda, Manolito Gafotas: ¡Mola ser jefe!, se inspira en el tercer y el cuarto tomos. Personalmente, considero que la primera película es la más fiel a la obra tanto en la ambientación como en los personajes (físico y personalidad). Respecto a la serie, que entremezcla historias de todos los libros, plasma muy bien la saga, aunque sólo tuvo una temporada y no muy buenas críticas en televisión.
Es fácil darse cuenta de que me es imposible elegir un tomo favorito, porque todos tienen anécdotas hilarantes (y también alguna tristona) de la vida de Manolito y los líos en que se mete. Con los personajes lo tengo más claro: aparte de (evidentemente) Manolito, el Imbécil (con su chupete y hablando de sí mismo como “El nene”), el abuelo Nicolás (tan bondadoso y paciente), Catalina (que tiene muy mal carácter pero que es una pobre mujer, al fin y al cabo) y la Sita Asunción (profesora de Manolito; siempre llama “delincuentes” a sus alumnos, pero los adora).
Después de la entrada más larga hasta ahora en lo que va de blog, creo que va siendo hora de ir a buscar estos libros con los que podréis pasar (aunque las vacaciones vayan terminando) unas divertidas tardes de verano (se leen rapidísimo) conociendo los avatares de Manuel García Moreno. Pero no preguntéis por él por su nombre completo, que nadie lo conoce así por su barrio.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
lunes, 9 de agosto de 2010
Especial Verano 2010 (IV): Dilaf
¡Saludos, queridos Rebeldes! Para continuar con esta sección de mi blog, hoy voy a recomendar no uno, sino dos libros: Dilaf el sabio y Dilaf y la princesa, ambos escritos en 1998 por César Vidal. El primer libro pertenecía a una de esas listas de libros para leer durante el verano, mientras que el segundo lo encontré por casualidad y le pedí a mi madre que me lo comprara (no conservo ninguno de los dos, ya que los doné a la biblioteca). Ambas historias transcurren en un mundo fantástico, y ambas están narradas por el protagonista, Zámar de Undría, en su vejez.
Dilaf el Sabio comienza cuando los padres del pequeño Zámar, que tiene once años, son asesinados. Un criado logra salvar al niño y llevarlo a casa del sabio Dilaf, que lo cuidará y educará con la ayuda de su sirviente, Ishdor…
Dilaf y la princesa tiene lugar unos cinco años después del final del primer libro. Zámar, ya adolescente, se reencuentra con Ishdor, quien le transmite un mensaje de Dilaf: necesita su ayuda para escoltar a la princesa Sagura hasta el reino de Rolondia…
Personalmente, me habría gustado que las aventuras de Zámar y Dilaf hubiesen continuado un poco más (no sólo hay únicamente dos libros, sino que además son muy cortos), pero me siento satisfecha con lo que he leído. El mundo inventado por el autor es muy interesante y está plagado de pueblos, criaturas y expresiones muy curiosas, como “irse con la Luz”, que equivale a morir (al final del primer libro viene un glosario con toda la información al respecto; no recuerdo si en el segundo también había otro glosario). En cuanto al trío protagonista, mi personaje favorito es Ishdor, simpático, despistado y muy supersticioso.
En definitiva, si os apetece leer algo de novela fantástica que se pueda leer muy rápido, estos dos libros serán de vuestro agrado.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
sábado, 31 de julio de 2010
Especial Verano 2010 (III): Alas de mosca para Ángel
Este tercer libro del “Especial Verano 2010” también fue (para no romper con la costumbre) una lectura obligatoria del colegio; en este caso, pertenecía a una lista de libros para leer durante el verano (trataré de colgar entradas sobre algunos de esos libros).
En fin, Alas de mosca para Ángel (1998) es obra de la gallega Fina Casalderrey y cuenta la historia de Estrella Canedo, una niña que llega al colegio Rosalía de Castro para repetir curso. Sus nuevos compañeros de sexto de Primaria no sólo la reciben con desconfianza, sino que le gastarán toda clase de bromas al saber que es tremendamente crédula e inocente, pero el gran corazón de Estrella no tardará en ganarse el cariño de todos…
Como ya comentaba al principio, Alas de mosca para Ángel supuso para mí una lectura muy especial, ya que a pesar de ser un libro para niños de diez o doce años, nunca me había encontrado con una forma tan dulce e inocente de tratar temas muy adultos (el secuestro de un empresario, acto que traerá consecuencias inesperadas para Estrella y sus compañeros).
Respecto a los personajes, no soy capaz de elegir uno favorito, aunque uno que se gana especialmente mi simpatía es don Carlos, el profesor de la clase, estricto pero también muy comprensivo (según los niños, muchas veces parece un brujo porque les lee los pensamientos); la pandilla de amigos de Estrella también tienen sus buenos puntos.
Pues bien, si consideráis que aún hay algo de ternura en este mundo y que la bondad puede obrar milagros y vencer a la violencia, este libro, que rezuma una blancura e inocencia sorprendentes por los cuatro costados, es para vosotros.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
jueves, 22 de julio de 2010
Esclavo que baila es libre… mientras baila
Ésta puede considerarse la “frase mágica” principal de La isla bajo el mar (2009) de Isabel Allende, ya que a este libro no le faltan frases de este estilo. Vi este libro en Círculo de Lectores el verano pasado y no vacilé en pedirlo, ya que el período histórico tratado en la novela me atrae mucho: la emancipación de los esclavos negros en las colonias.
La trama comienza en la antigua colonia francesa de Saint-Domingue (la actual Haití). Zarité, llamada “Teté” por sus patrones (y nombrada así la mayor parte de las veces), es una esclava mulata con creencias vudú vendida al hacendado francés Toulouse Valmorain, al que le dará dos hijos. Cuando estalla la violenta revolución de los esclavos, capitaneada por Toussaint, Zarité huye con Valmorain a Nueva Orleáns junto a otros terratenientes, pero sus penurias no acabarán ahí…
Quienes hayan leído a Isabel Allende antes de enfrentarse a este libro (en mi caso, sólo La casa de los espíritus) comprobarán enseguida que la autora se mantiene bastante fiel a su estilo. La obra está impregnada de las creencias y la magia del vudú (que también puede ser benéfica; no sólo va de pinchar muñecos y crear zombis) y de sus divinidades (si bien las únicas mencionadas en la obra son Erzuli y Papa Bondye; hay algunas más), sin apartarse de la Historia y de sus hechos.
La novela presenta una estructura en la que pueden verse dos tipos de capítulos: los que siguen la trama, narrados de forma omnisciente, y otro grupo de capítulos muy breves titulados “Zarité”, situados cada cierto número de capítulos del primer tipo, narrados de forma retrospectiva por la propia protagonista y que concluyen siempre con frases como “Así era”, “Así hizo”, etc. Respecto al amplísimo abanico de personajes, a cuál más interesante, mis favoritos han sido, aparte de la propia Zarité, la sabia Tante Rose, las simpáticas Violette y Loula y el bueno del doctor Parmentier.
Para terminar, si hay que destacar algún defecto de esta obra, se trata de que la trama se desarrolla muy despacio y que el final deja con bastantes ganas de más y un par de cabos sueltos, pero de todas formas considero que La isla bajo el mar es el libro perfecto para quienes deseen tener entre manos una lectura de tintes muy exóticos y, de paso, conocer un poco más de la historia del Caribe y el sur de Estados Unidos.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
jueves, 15 de julio de 2010
Especial Verano 2010 (II): Don Caracol Detective
Hola de nuevo, queridos Rebeldes. Aquí os traigo la segunda recomendación veraniega de mis libros infantiles favoritos: Don Caracol Detective (1991), del cordobés José Francisco Viso. Al igual que con Mumú, también fue un libro de lectura de Primaria con cuadernillo de trabajo, y aún hoy conservo el libro, forrado con plástico y con la etiqueta con mi nombre.
La trama tiene lugar en torno a una charca en un bosque (que muy bien puede situarse en nuestro país). Los animales han estado llenando sus despensas para pasar el invierno, pero un extraño ladrón los ha desvalijado y dejado sin nada que comer. Don Caracol-Col, junto con la lombriz Eustaquio, deberá desentrañar el enigma y descubrir al culpable lo antes posible…
He aquí otro libro más que conservo con gran cariño y cuidado, pese a los muchos años transcurridos. No sólo tiene humor y aventura, sino también una buena carga de ironía y de crítica; cualquier niño se sonreirá al contemplar en las ilustraciones a los animales del bosque totalmente humanizados (un verdadero patio de vecinos a cual más ruidoso) y vestidos con ropa, y en especial al dúo protagonista: el primero, con lupa, pipa y cachimba cual Sherlock Holmes en versión gasterópoda; el segundo, un anélido ciego y sin complejos, con sombrero, bufanda y gabardina sin mangas.
En fin, sólo me queda desearos, queridos Rebeldes, que lo paséis tan bien con este libro como yo lo hice en su momento, pues no sólo es una lectura amena, sino también una divertida forma de dar a conocer a los más pequeños a algunas de las criaturas más curiosas de nuestra fauna.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
sábado, 3 de julio de 2010
Viajando de un Oriente al otro
Queridos Rebeldes, es para mí un gran placer recomendar este nuevo libro; no sólo por la trama en sí, que me resultó bastante placentera, sino también por ser un regalo de cumpleaños de una muy buena amiga mía (aunque de eso hace un año): Al-Gazal, el viajero de los dos Orientes (2000), del catedrático ubetense Jesús Maeso de la Torre, siendo ésta su primera novela (en 1976 escribió un poemario titulado Pisadas de sueños).
La novela se ambienta en su mayor parte en la espléndida Córdoba califal del siglo IX, pero la trama, narrada de forma retrospectiva, comienza en Bagdad. Yahía ben al-Hakam, conocido por sus coetáneos como Al-Gazal (“La gacela”) por su gran apostura, vive desterrado en Bagdad. La carta de un viejo amigo le traerá a la mente multitud de recuerdos, tanto alegres como amargos, de su vida en su Córdoba natal y de sus largos viajes como embajador a lugares tan recónditos como Constantinopla o Escandinavia…
He disfrutado mucho esta novela por tres motivos: en primer lugar, por tratar una de las épocas históricas que más me gustan; en segundo lugar, por conocer a un personaje tan singular como es su protagonista; y en tercer lugar, por el cariño que tengo a Córdoba, la ciudad en la que estudio. Sin embargo, debo añadir un par de consideraciones negativas. Primero, se nota que el autor conoce muy bien su tema de estudio y no tan bien otros temas (especialmente la mitología nórdica, que no es precisamente su fuerte). Segundo, en la edición que he leído he encontrado unas faltas de ortografía absolutamente escalofriantes (“cáscara” sin acento, “heroico” con acento y más) y algunas faltas ortotipográficas (como poner una coma entre sujeto y predicado, tan de moda últimamente).
Por lo demás, el abanico de personajes, tanto reales (entre ellos el famoso músico Ziryab, de prodigiosa voz) como ficticios, es amplísimo. Mis favoritos han sido el propio Al-Gazal (aunque va de cama en cama que da gusto), la amable Shifa y el leal Masrur. Me hubiese gustado que el autor hubiese profundizado un poco más en la relación entre este último y Sanae, aunque comprendo que eso habría supuesto desviarse demasiado de la trama.
En definitiva, a pesar de todo, ésta es una muy buena novela para conocer ya no sólo nuestro pasado islámico con sus luces y sus sombras, sino también a un hombre culto, polifacético e inteligente, el viajero más grande que haya habido en España.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
lunes, 28 de junio de 2010
Especial Verano 2010 (I): Mumú
Lo prometido es deuda, queridos Rebeldes. He aquí la primera obra que figurará en esta tanda especial: Mumú (1990), de la cubana Hilda Perera. Este libro llegó a mi vida cuando tenía unos seis años, ya que nos mandaron leérnoslo en clase (ya sabéis, el famoso libro de lectura con cuadernillo incluido para que mejorase nuestra comprensión lectora), y desde entonces sigue aquí, en mi vida y en mi corazón.
Mumú cuenta la historia de una cría de elefante, desde su nacimiento hasta la madurez. Destinado a convertirse en el jefe de su manada, Mumú deberá pasar por un aprendizaje largo y complicado en la bella y peligrosa sabana africana, pero los depredadores de la sabana no supondrán ni mucho menos el mayor de los peligros…
Recomiendo firmemente esta novela a cualquier niño a partir de la edad en la que di con ella. Describe bastante bien la vida de los elefantes, si bien la autora se toma algunas libertades (como el hecho de que la manada esté gobernada por un macho dominante y no por la hembra más anciana o el hecho de situar un tigre en África). Pero bueno, Mumú es una novela estupenda para infundir en los más pequeños el amor por la naturaleza y la admiración por esos inteligentísimos animales que son los elefantes.
Finalmente, debo contar una anécdota sobre la portada del libro: cuando nos mandaron leérnoslo, mi madre me compró un ejemplar con una portada distinta (con tapas duras azules y una sobrecubierta con una de las ilustraciones interiores del libro a todo color; las demás son en negro y amarillo). Pues bien, primero yo no quería aquel libro porque era distinto a los otros, y luego mis compañeros se negaban a admitir que mi libro era el mismo que los suyos hasta que les demostraba que el texto era idéntico (y claro, después mi libro les encantaba porque era el más bonito). Ahora quiero muchísimo ese libro, y desde ese momento aprendí una valiosa, aunque muy conocida, lección: no hay que juzgar un libro por su portada.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros
martes, 22 de junio de 2010
Cuerpo de hombre, voz de mujer
Me imagino que no es difícil adivinar a quiénes me refiero con el título de la entrada. Y si alguno ha pensado en los castrati (plural de castrato), lo felicito por su perspicacia, ya que justamente ése es el tema de mi primera recomendación de las vacaciones: Canto castrato (1984), de César Aira. Me compré este libro el verano pasado, pues muchos años atrás había leído una crítica muy buena de él en Círculo de Lectores (aunque, francamente, me sorprendió que el libro fuese tan antiguo).
Supongo que la existencia del castrato es algo de cultura general, pero por si hubiese alguien que no recuerda o no sabe quiénes eran los castrati, aquí viene una definición: un castrato era un cantante de ópera al que se le extirpaban los testículos antes de la pubertad para que no se le cambiase la voz e interpretase papeles femeninos (aún estaba mal vista la participación de verdaderas mujeres en el escenario). Algunos llegaron a ser muy famosos, como por ejemplo Carlo Broschi, bien conocido como “Farinelli”.
Pues bien, Canto castrato nos traslada a la Europa del siglo XVIII, período de la Ilustración, los despotismos ilustrados y el espionaje en mensajes cifrados en las arias operísticas. El Micchino es un castrato de voz prodigiosa que tuvo su momento de gloria, pero se ha retirado de los escenarios y ahora convive con su curiosa y extravagante troupe: el jorobado Pierre, la anciana y excéntrica modista Hildeeve, dos castrati aprendices y otros. Un día, un viejo amigo del Micchino, herr Augustus Klette, vuelve a su vida para pedirle que vuelva al mundo de la ópera. Pero antes el Micchino deberá salvar a Amanda, hija de Klette, de las garras de su pérfido marido…
Muchos coinciden en que esta novela supone un descanso en medio de tanta mediocridad, pues está desprovista de tópicos y vulgaridades. Por mi parte, les doy la razón por completo. La narración es a veces un poco recargada (no olvidemos que los estilos artísticos de la época eran el Rococó, principalmente, y el Neoclasicismo), pero su estilo es pura poesía, etéreo y transportador como la propia música, y los personajes parecen sacados del género operístico (y por este motivo no soy capaz de quedarme con uno favorito; todos tienen algo que los hace especiales).
En definitiva, Canto castrato es una novela no sólo bien documentada (cosa que valoro mucho), sino que envuelve al lector y lo traslada hasta el período dieciochesco. Así que ni que decir tiene que no hay mejor forma de saborear esta novela que con una buena sesión operística.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros