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domingo, 6 de julio de 2014

Especial Verano 2014 (III): Una apuesta puede ser el comienzo de una gran aventura

Y si no, que se lo digan a Phileas Fogg, protagonista de La vuelta al mundo en ochenta días (Le Tour du monde en quatre-vingts jours), novela de Jules Verne publicada por entregas en la publicación Le Temps en 1872 e íntegramente el año siguiente.

Como ya he dicho, nuestro protagonista es Phileas Fogg, un caballero británico de existencia tranquila y solitaria al que sus colegas del Reform Club le hacen la que probablemente es la apuesta más famosa de la literatura a raíz de un artículo periodístico. Con una sustanciosa fortuna en juego, Fogg se embarca en la mayor aventura de su apacible vida acompañado por su mayordomo Passepartout y perseguido por el implacable inspector Fix, que cree erróneamente que Fogg es un atracador de bancos…

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Hace ya muchos años que leí este libro, pero, como todo clásico de la literatura, dejó una gran huella en mi interior. Ello responde a múltiples razones, ya que se trata de una obra apasionante y llena de giros que nos traslada a un tiempo y a unos lugares que nos hacen soñar, desde la India, en la que conviven los colonos ingleses y sus refinamientos con las costumbres y tradiciones de los lugareños, hasta el Salvaje Oeste, donde todavía campan las grandes manadas de búfalos y las futuras grandes ciudades apenas son pequeños enclaves en mitad de la llanura. Y todo ello contado con mucho humor.

Por otro lado, La vuelta al mundo en ochenta días es posiblemente la más famosa de las novelas de Verne y también la que ha sido objeto de más adaptaciones a otras artes, y sobre todo la televisión y el cine. Lo malo es que en España la novela ha quedado casi totalmente eclipsada por la serie de dibujos animados La vuelta al mundo de Willy Fogg (1981), hasta el punto de que en una ocasión, en una clase de Geografía de 6º de Primaria, una compañera tuvo que leer un fragmento de este libro y no paraba de decir “Willy” en vez de “Phileas”. Cuando el profesor la regañó y la corrigió, ella contestó: “¿Pero no era Willy?”. Si queréis testigos, preguntadle a Nobody; ella también estuvo allí, y ella también se rió a carcajadas.

Pues ya hemos visto, queridos Rebeldes, que hemos empezado la sección de novelas juveniles de este Especial Verano con un Clásico con mayúsculas que ha sido fuente de inspiración para lectores y viajeros de todos los países (incluidas las consabidas parejitas en viaje de novios). Sobra decir que no os lo podéis perder, ¿verdad?

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

P.D.: Como sé que lo estáis deseando, ahí va el vídeo de La vuelta al mundo de Willy Fogg. ¡Que lo disfrutéis!

Que no se diga que no os mimo, Rebeldes míos…

viernes, 19 de agosto de 2011

¿Remover o no remover el pasado?

A mediados de julio, se celebró una penosa efeméride para la Historia de España: hace 75 años, un 18 de julio de 1936, estalló la Guerra Civil, en la que, como ya dije hace tiempo, sólo hubo víctimas y verdugos a partes iguales en ambos bandos. Pues bien, han pasado ya tres cuartos de siglo y todavía seguimos divididos cuando recordamos esos tiempos, especialmente entre los que quieren hacer justicia y los que prefieren, simplemente, pasar página y olvidar. Personalmente, aunque tengo familia de ambos bandos, me pongo de parte de los primeros, pues muchos de ellos ansían, al menos, buscar y encontrar los restos de los seres queridos que perdieron en el conflicto y darles un entierro digno.

En Francia ocurre algo muy parecido con la 2ª Guerra Mundial, ya que la tierra de la Libertad, Igualdad y Fraternidad fue conquistada por los nazis, y la capital gala vivió un episodio verdaderamente oscuro: el 16 de julio de 1942, hubo una redada en la que trece mil judíos fueron arrestados, encerrados durante días, sin comida ni agua, en el Velódromo de Invierno (popularmente conocido como Vel d’Hiv) de París y finalmente conducidos a diferentes campos de concentración dentro y fuera del país. Como ya imaginaréis, muy pocos lograron escapar y vivir para contarlo.

Y de aquí parte la trama de mi nueva recomendación: La llave de Sarah (Elle s’appelait Sarah; 2007), de la francesa Tatiana de Rosnay. La pequeña Sarah Starzynski, de diez años, es arrestada junto con sus padres, pero antes de salir de casa encierra bajo llave en un armario a su hermanito, Michel, prometiéndole volver a buscarlo.

Sesenta años después, Julia Jarmond, una periodista estadounidense casada con un francés, prepara un reportaje en conmemoración de la redada, y empieza a vislumbrar un vínculo estremecedor entre los Starzynski y su propia familia política…

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Portada del libro, inspirada en el cartel de la película (no la he visto)

Esta novela resultó un gran descubrimiento para mí, porque me ha dado a conocer la existencia de un hecho histórico que, dentro del holocausto nazi, desconocía totalmente, pero me ha sorprendido ver cómo tantas personas prefieren dar la espalda al pasado (sobre todo Bertrand y Edouard, el marido y el suegro de Julia), escudándose en que es algo ya muy antiguo y que no merece la pena recordar. Sinceramente, pensaba que los franceses eran más celosos de su pasado y de su historia que nosotros, pero la redada del Vel d’Hiv parece ser un trapo sucio muy desagradable de rememorar…

Por otro lado, en esta dicotomía sobre hurgar o no en los dolorosos tiempos pretéritos, la autora perfila todos los personajes con virtudes e imperfecciones que, dentro de la trama principal y en las secundarias, determinan a la perfección el carácter de los personajes y sus actitudes: el egoísmo, en diferentes formas (digo esto por un motivo muy especial relacionado con Julia y su marido); la valentía, encarnada totalmente en Sarah (dispuesta a rescatar a su hermano) y en Julia (decidida a desvelar la verdad aun a costa de hacer mucho daño); los remordimientos (en especial Edouard).

Por lo demás, esta novela me ha gustado bastante, aunque la conclusión me decepcionó un poco porque esperaba que dos personajes acabasen emparejados, aunque la autora lo deja lo suficientemente abierto para la imaginación del lector.

Finalmente, sólo me resta añadir unas palabras en hebreo antiguo que espero que resuman la actitud del libro en cuanto al Holocausto, pero que también pueden aplicarse perfectamente a nuestra propia guerra y, para qué negarlo, cualquier conflicto:

Zakhor, Al Tichkah.

(“Recordar, nunca olvidar”)

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

viernes, 24 de septiembre de 2010

Más vale libertino conocido que seductora por conocer

Con este título me refiero al Vizconde de Valmont y a la Marquesa de Merteuil, figuras cumbre de Las amistades peligrosas (Les Liaisons Dangereuses; 1782), del militar francés Pierre Choderlos de Laclos. Llevaba mucho tiempo deseando leer esta novela, y por fin tuve la oportunidad de hacerlo cuando en una asignatura la profesora nos mandó traducir fragmentos de novelas y poemas franceses. Pedí que me dejase trabajar con este libro, y así conseguí que cayese en mis manos.

Asumiendo el papel de editor, Laclos nos narra en esta novela epistolar los fraudes y tejemanejes de los mencionados nobles, manipuladores y disolutos, si bien ella debe ocultar esta faceta por su condición de mujer. Cuando un ex-amante de la viuda Merteuil vaya a casarse con la joven Cécile Volanges, hija de una prima lejana de la Marquesa, ésta le pedirá a Valmont que seduzca y corrompa a la futura novia mientras finge ayudarla en sus amores con el caballero Danceny. Sin embargo, Valmont tiene entre manos un reto mucho más difícil e interesante: seducir a la virtuosa Presidenta de Tourvel, una dama burguesa felizmente casada y muy religiosa. Cuando ambos retos se unan, el caos y el escándalo estarán servidos…

amistadespeligrosas

Cuando Laclos comenzó a escribir Las amistades peligrosas, comentó que iba a crear una obra que hiciera ruido, que causara conmoción mientras viviera y siguiera haciéndolo después de su muerte. Y lo consiguió con creces: adornada con ilustraciones muy adecuadas, desde su publicación le llovieron las alabanzas, pero también los vituperios por parte de los sectores más conservadores y, naturalmente, la alta nobleza satirizada en la novela. Esta obra se enmarca en la novela libertina del siglo XVIII, en la que los personajes olvidan cualquier sentimiento de piedad religiosa o decoro y recurren a toda clase de artimañas y manipulaciones para lograr sus fines.

Por otro lado, Laclos rompe el molde del modelo femenino de esta corriente literaria (mujeres virtuosas pero corruptibles, como la Presidenta de Tourvel) para crear un modelo de mujer corruptora; es admirable la carta LXXXI, en la que la Marquesa relata al Vizconde su propia adolescencia y sus inicios como amante y seductora. Sin embargo, y pese al carácter un tanto impúdico de la novela, presenta una finalidad claramente moralizante: es necesario tener cuidado con la influencia que posee la gente sobre nosotros, pues hasta la persona que parece más decente y respetable puede ocultar tras su fachada un álter ego maquiavélico y cruel.

La novela ha sido llevada a la gran pantalla en algunas ocasiones con mayor o menor fidelidad al libro, que también ha inspirado un par de series televisivas. Las adaptaciones más conocidas son la película homónima de 1988, Valmont (1989) y Crueles intenciones, de 2003.

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Me he sentido muy tentada de incluir en la entrada el tráiler de la primera de las películas que he citado (es la única que he visto, y no está nada mal), pero prefiero poner el cartel en su lugar para no adelantaros demasiados hechos de la obra (como podéis ver, el reparto no es moco de pavo). De los personajes de la obra, me quedo con el trío protagonista (una noble de alta cuna sin escrúpulos, un seductor con algo de corazón y una dama decente con muy mala suerte), además de la anciana Madame de Rosemonde, la amable y comprensiva tía de Valmont.

Debo añadir como última observación que, por desgracia, hoy casi nunca se recuerda esta novela por su ironía, su sátira social y mucho menos su finalidad moral, sino que sólo se menciona su parte carnal y se habla de ella como una novela erótica, en el mejor de los casos. Así pues, si alguna vez coincidís con este libro, intentad no dejaros llevar por su parte carnal; antes bien tratad de concentraros en las urdimbres de la terrible pareja. Y por supuesto, mucho cuidado con las influencias ajenas…

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

martes, 9 de junio de 2009

¿Os gustan los erizos?

En primer lugar, sé que no tengo perdón por no haber colgado ni una miserable entrada en todo lo que llevamos de año, pero es que este curso he estado atareadísima, y no he tenido tiempo más que de comenzar este borrador que por fin publico hoy.

En cuanto a la pregunta del título de la entrada, se debe al título de la novela que voy a recomendaros hoy: La elegancia del erizo (L'élégance du hérisson), de la escritora francesa Muriel Barbery, que también ejerce como profesora de Filosofía (y esto se nota muchísimo en su novela). Esta novela me la regalaron hace ya tiempo, por Navidades, y aunque la recomiendo hoy, en su momento tardé sólo unos pocos días en leérmela, pues es fabulosa.

La historia tiene lugar en París en la época actual, en el número 7 de la calle Grenelle, y cuenta con dos estupendas protagonistas femeninas. Por un lado, está Renée Michel, la portera del edificio, una viuda de cincuenta y cuatro años que ostenta una increíble cultura que se ocupa de ocultar por todos los medios a los residentes del inmueble para no llamar su atención. Para ello, comete de forma premeditada numerosas incorrecciones en el habla y pone la olla hasta arriba de comida y la televisión a todo volumen para que la gente se la imagine apoltronada en la butaca con su gato Léon en los brazos, viendo telebasura mientras se prepara el almuerzo, cuando en realidad lo que hace es leer y leer sin parar y de vez en cuando ver películas antiguas, en especial cine antiguo japonés.

Por otro lado, tenemos a Paloma Josse, una inteligentísima niña de doce años a la que le ha tocado vivir en una familia tan adinerada como superficial y egocéntrica. En una casa (y en el edificio en general) en la que cada uno va a lo suyo y nadie ve más allá de sus narices, Paloma es una pequeña filósofa, también aficionada a la cultura japonesa (incluso se apunta a clases de japonés en su colegio como optativa), que escribe haikus sobre su vida y se expresa en agudos escritos sobre el mundo que la rodea.

A lo largo de la novela, Renée y Paloma se expresan en sus respectivos mundos hasta la llegada de un nuevo y misterioso vecino, el señor Kakuro Ozu, que será quien propicie con su presencia el encuentro de tan singulares almas gemelas.

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Este libro, simple y llanamente, me encantó. Hacía tiempo que no me encontraba con una novela tan buena, divertida y a la vez reflexiva y meditativa. El trío protagonista (Renée, Paloma y el señor Ozu) se ha ganado mi corazón, y si no fuera porque a lo mejor terminaba a la escasa altura mental de Colombe (hermana mayor universitaria y mema de Paloma), no me importaría tener a las dos primeras respectivamente de abuela y de hermana menor. Y por supuesto, al señor Ozu de abuelo.

En fin, si queréis saber por qué Renée se comporta de dicha manera, qué será de Paloma y su familia y cuáles son los secretos del señor Ozu, os recomiendo que os leáis este genial libro del que ya están rodando una película (esperemos de corazón que salga algo medianamente decente).

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros