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domingo, 29 de noviembre de 2015

Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte (y II)

¡Saludos, queridos Rebeldes! Lo prometido es deuda, así que hoy os traigo una entrada dedicada a otra novela de Julia Barrett. Esta vez, la autora retoma la trama y los personajes de Sentido y sensibilidad para su segunda novela: La tercera hermana (The Third Sister: A Continuation of Jane Austen’s Sense and Sensibility; 1996).

Como se puede deducir del título del libro, la protagonista es Margaret Dashwood, la hermana menor de Elinor y Marianne. Tres años después del final de la novela original, Margaret Dashwood es una inteligente joven de diecisiete años que vive con su madre tras los matrimonios de sus hermanas mayores. Al haber sido testigo de los sufrimientos de Marianne por culpa de Willoughby, Margaret ha aprendido a desconfiar de los jóvenes atentos y galantes como él, por lo que trata con frialdad al apuesto militar franco-inglés William du Plessy, hijo de una dama con la que traba amistad, y se muestra afectuosa con el tímido George Osborne, primo de Edward Ferrars. Sin embargo, es posible que las malas experiencias del pasado la conduzcan a un juicio erróneo…

latercerahermana

Me topé con esta novela por primera vez hace muchos años, hojeando un catálogo de compras por correspondencia de un primo mío, pero no la relacioné con Jane Austen (era aún bastante pequeña y ni siquiera había oído el nombre de esta autora) y no tardé mucho en olvidarla. Años después, la redescubrí junto con Presunción y las devoré gustosamente.

En cuanto al libro en sí, Barrett ha creado una obra de lo más interesante, aunque se tome alguna licencia con el libro original que no ha gustado mucho a las fans; por ejemplo, para meter en escena a George Osborne, la autora hace que la señora Ferrars desherede a sus dos hijos y convierte a su sobrino en el futuro administrador de sus bienes. Pero en fin, en mi opinión tampoco es un crimen.

Los personajes originales de la obra se mantienen fieles a cómo los creó Jane Austen (así, vemos que la señora Jennings o los Middleton siguen siendo tan desconsiderados y metomentodos como siempre), mientras que los nuevos están bien perfilados (incluida la propia Margaret, a la que Barrett ha convertido en una inteligente joven que posee el punto exacto de buen juicio entre la sensatez de Elinor y el sentimentalismo de Marianne). Asimismo, otro detalle que es necesario destacar es el lenguaje de la obra, muy fiel a cómo escribía nuestra querida Jane (aunque por desgracia esto es algo que no se ve en el texto traducido…).

Para terminar, solo me queda decir de La tercera hermana que es una muy buena opción para aquellos que busquen una novela amena, fiel al espíritu austeniano, y para aquellos que desean saber cómo habría podido seguir la historia de las Dashwood y, sobre todo, qué habría sido de la pequeña Margaret si hubiésemos podido verla convertida en una joven dama.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte

Como ya escribí en la entrada dedicada a la trilogía Fitzwilliam Darcy, un caballero, muchos escritores modernos se han dedicado a recoger el testigo de autores del pasado para reescribir sus obras o bien continuarlas con los mismos protagonistas o poniendo de protagonistas a personajes que fueron secundarios en las obras originales. Esta novela que os recomiendo hoy pertenece al segundo grupo: se trata de Presunción (Presumption: An Entertainment; 1993), de Julia Barrett, que continúa la historia de Orgullo y prejuicio. En este caso, si bien Elizabeth y  Darcy son personajes de mucho peso en la obra, no son ellos los protagonistas, sino Georgiana, la hermana menor de él.

La trama comienza dos años después del final de la novela original. Georgiana Darcy se ha convertido en una bella y alegre joven de diecisiete años, de buen corazón, pero al mismo tiempo muy altanera; este mal carácter le traerá no pocos problemas con algunos de los que la rodean, y Georgiana acabará metida en un triángulo amoroso con un galante capitán, y un cínico paisajista. Así, al igual que su hermano y su cuñada, Georgiana deberá aprender a no solo a no dejarse llevar por las apariencias, sino también a andarse con menos humos…

presunción

Descubrí esta novela, como seguramente habréis imaginado, buscando por Internet adaptaciones y continuaciones de novelas de Jane Austen después de haber catado la trilogía anteriormente mencionada. Lo cierto es que la trilogía me gustó más que este libro, pero realmente Presunción no está nada mal. Los personajes originales están bien reproducidos (si bien la altanería de Georgiana me resulta un tanto forzada teniendo en cuenta el carácter tímido y dulce del personaje original) y los originales creados por Julia Barrett, muy bien construidos.

Por otro lado, la historia no se limita a reproducir la trama de Orgullo y prejuicio (como podría deducirse por el argumento que os acabo de contar), sino que cuenta con más sub-tramas que dan más consistencia a la trama principal. De hecho, una de ellas consiste en la implicación de un personaje secundario original en un delito (no voy a revelaros quién ni qué) que puede costarle la vida si no logra probar su inocencia.

Poco más puedo decir de este libro, que os gustará mucho si buscáis una novela alegre y entretenida con la que pasar una buena tarde. En breve, veréis también en el blog una entrada más dedicada a otro libro de esta misma autora.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

domingo, 24 de mayo de 2015

¡Nada que ver con la música culta!

Digo esto porque la musicalidad del título de mi nueva recomendación quizá os sugiera la maravillosa pieza para piano de Claude Debussy. Pero no, volvemos a las andadas para recomendar una novela que llevaba años deseando leer y que por fin he conseguido catar: Claro de luna (Carolina Moon, 2000), de la celebérrima Nora Roberts.

La historia transcurre (como quizás podáis suponer por el título original) en una pequeña ciudad de Carolina del Norte (EE.UU.), de nombre Progress. Nuestra protagonista es Victoria Bodeen, alias “Tory”, una joven con poderes extrasensoriales. Criada por un padre fanático que la considera una bruja y una madre que mira para otro lado cuando el padre la maltrata, la pequeña Tory solo encuentra cariño y apoyo en su íntima amiga, Hope Lavelle. Sin embargo, Hope es brutalmente violada y asesinada y los Bodeen se marchan del pueblo.

Ya adulta, Tory vuelve a Progress para establecerse y abrir un negocio. Entre apoyos de unos y rechazos de otros, Tory comprobará que el pasado siempre vuelve. Sobre todo cuando descubra que el asesino de Hope, que nunca llegó a ser capturado, sigue en activo…

carolinamoon

Esta novela llegó a mis manos en su idioma original, lo que me permitió disfrutar de los exóticos giros lingüísticos del inglés del sur de EE.UU. e imaginarme a la perfección los acentos y modos de hablar de los personajes, así como los extensos campos de cultivo y los profundos bosques llenos de lagunas y pantanos (prácticamente iguales a como los vi hace poco en el telefilme que adapta este libro).

Dentro de la variopinta gama de personajes, podemos encontrar tanto personajes que se hacen querer como personajes a los que les partirías las piernas si pudieras meterte dentro de la novela. Dentro del primer grupo tengo que destacar la propia Tory, fuerte y frágil a la vez, que ha recibido miles de golpes (tanto físicos como psicológicos) a lo largo de su vida y ha sabido seguir adelante; y Faith y Cade Lavelle, respectivamente la hermana gemela y el hermano mayor de Hope. Ella, una joven alocada y rebelde que trata de buscar su camino en el mundo; él, todo corazón y con una gran capacidad para amar (en el buen y en el mal sentido de la expresión). Las estrellas del segundo grupo son (como no podía ser de otra manera) Hannibal y Sarabeth Bodeen, los padres de Tory, tal para cual y a cual peor, pero también hay sitio para la señora Lavelle, una mujer tan clasista como rencorosa.

cmfilm

Carátula de la película, disponible en Youtube en V.O.S.

Después de contar tantas cosas buenas sobre este libro, ahora tengo que hablar del único defecto que le he encontrado: el final, abrupto a más no poder y que te deja con ganas de más; si no con una segunda parte, al menos con un epílogo, como sí se ha hecho con la adaptación fílmica. Pero en fin, nunca se sabe; es posible que a la señora Roberts le dé por recuperar personajes y quizás algún día volvamos a ver a Tory y Cade. Hasta entonces, nos quedamos con este estupendo libro, lleno de personajes que dejan huella y que mantiene el interés y la intriga hasta la última página. Literalmente.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

jueves, 9 de octubre de 2014

A veces hay que mirar las cosas desde el otro lado

Ya bien entrado el otoño, volvemos a la normalidad y retomamos las entradas “ordinarias”, y voy a comenzar esta con una anécdota: un frío día de otoño de 2009, iba camino de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba para hacer un trabajo en la biblioteca. Pasé junto a una librería, y por costumbre le eché un vistazo al escaparate, aunque sin prestarle tanta atención como habría querido, porque tenía prisa. Mientras seguía andando, de repente, unas palabras llegaron subliminalmente a mi cerebro: Fitzwilliam Darcy.

¿Fitzwilliam Darcy? Di media vuelta y busqué entre los libros, hasta que encontré dichas palabras. No, mi cerebro no me había engañado, ahí estaba: un libro con el nombre del protagonista de Orgullo y prejuicio en la portada. Sobra decir que enseguida anoté todos los datos del libro (que era el segundo tomo de una trilogía que cuenta la historia de Elizabeth y Darcy desde el punto de vista de él), aunque no pude buscarlo de inmediato. Tres años después, me cayó un E-Book por mi cumpleaños, y aproveché para bajar la trilogía completa de la red y devorarla ávidamente.

Así pues, hoy os traigo los tres tomos de la trilogía Fitzwilliam Darcy, un caballero (Fitzwilliam Darcy, Gentleman), de la estadounidense Pamela Aidan. Esta autora es una gran aficionada desde muy joven a la literatura austeniana y una buena conocedora de su obra, aunque reconoce que se inspiró más en la miniserie de la BBC de la que ya hablé en la entrada que dediqué a Orgullo y prejuicio y en la que se ven algunos flash-backs de la vida de nuestro protagonista.

La trilogía empieza con el tomo Una fiesta como ésta (An Assembly Such as This; 2003), en el que Fitzwilliam George Alexander Darcy (pues éste es el nombre completo que le da Aidan) llega con la familia Bingley para vivir en la región de Hertfordshire. Rodeado de gente tan vulgar como pretenciosa, Darcy ve con preocupación la creciente atracción mutua entre su amigo Charles y la bella Jane Bennet, así como su propia admiración por Elizabeth, hermana de Jane y la joven menos convencional que haya conocido nunca…

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En Deber y deseo (Duty and Desire; 2004) conocemos qué pasa con Darcy en los tres meses en los que desaparece de la escena en la novela original. En efecto, Darcy vuelve a Londres a pasar la Navidad con su hermana, retomar el contacto con la alta sociedad londinense, olvidar a Elizabeth y buscar una cónyuge adecuada. La ocasión ideal se presenta cuando es invitado por lord Sayre, un viejo compañero de la universidad, a pasar una temporada en su castillo; allí, Darcy se siente fuertemente atraído por la hermanastra de su amigo, la hermosísima lady Sylvanie, pero el castillo de Norwycke y sus residentes ocultan muchos secretos…

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Sólo quedan estas tres (These Three Remain; 2005) es el tomo final de la trilogía. Tras una estancia más que olvidable en el castillo de la familia Sayre, Darcy viaja a Kent con su primo materno, el coronel Richard Fitzwilliam, a visitar a la tía de ambos, la severa Lady Catherine de Bourgh. Casualmente, Elizabeth también está de visita por la zona, y todo indica que tendrán que verse con mucha frecuencia. Aparentemente, la relación entre ambos va mejorando cada vez más, y sólo es cuestión de tiempo que Darcy dé el paso y haga la propuesta que ella está esperando. O eso cree él…

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Pocas veces me he enamorado de unos libros como en este caso. No sólo por volver a ver a los personajes de una de mis novelas favoritas, sino por hacerlo desde la perspectiva de Darcy, al que conocemos a fondo en todos los aspectos: su vida personal (familia, amigos, subordinados, etc.), sus manías, su forma de pensar… Asimismo, también podemos ser testigos de la vida del Londres de la Regencia y conocer a algunos de los personajes más famosos de la época, como el dandi Beau Brummell, la excéntrica lady Caroline Lamb o el magnicida John Bellingham. Incluso se hace un guiño a la autora anónima de cierta novela éxito de ventas en la que el sentido se contrapone a la sensibilidad (¿se os ocurre quién puede ser?).

Como es evidente, el hecho de que la historia se cuente desde el punto de vista de Darcy permite crear personajes totalmente nuevos y darles profundidad a los personajes planos de la novela original. Del primer grupo, destaco al excéntrico Dy Brougham, amigo íntimo de Darcy y toda una caja de sorpresas, y sobre todo a Lemuel Fletcher, su leal ayudante de cámara, siempre con una cita de Shakespeare entre los labios. La estrella del segundo grupo es Anne de Bourgh, la tímida prima y prometida de Darcy, a la que la autora convierte en una joven sensible y atormentada que escribe poemas en secreto (sí, al más puro estilo de Emily Dickinson).

Después de ensalzar tanto esta trilogía, sólo me queda señalar sus defectos (porque los tiene, como todo y todos en esta vida). El primero es el más obvio: que el lector sabe casi en todo momento lo que va a pasar y, con la excepción en general del segundo tomo, le esperan pocas sorpresas. El segundo defecto es la falta de originalidad de la idea principal de la trilogía, aunque Aidan no es la primera persona ni la última que ha cogido la novela de Orgullo y prejuicio y la ha reescrito desde el punto de vista de Darcy (aunque eso yo no lo sabía cuando esta trilogía llegó a mi vida…).

No obstante, estas dos faltas no consiguen empañar lo mucho que me ha gustado esta trilogía que recomiendo encarecida e indudablemente a todos los fans de Jane Austen. No lo lamentaréis, creedme.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

miércoles, 26 de febrero de 2014

La venganza es un plato que se sirve… hermoso

Al menos, ésta es la conclusión que se puede sacar después de leer Segunda Oportunidad (The Ugly Duckling, 2000), de la estadounidense Iris Johansen. Vi este libro hace un montón de años en el catálogo de Círculo de Lectores, pero aún era muy pequeña para leer una novela como ésta. Sin embargo, ahora que soy una mujer hecha y derecha, he podido leerla y disfrutar de ella.

Vayamos a lo que nos interesa: la protagonista es Nell Calder, casada con un rico ejecutivo y madre de una niña. Nell siempre se ha sabido fea, pero hace años que no le importa, porque vive por y para su marido y su adorada pequeña. Sin embargo, la familia es atacada durante una fiesta; el marido y la hija de Nell son asesinados y ella queda completamente desfigurada. Sin embargo, con la ayuda de lo último en cirugía estética, y sobre todo el apoyo del agente secreto Nicholas Tanek, Nell renacerá como una belleza despampanante dispuesta a todo por vengarse…

segundaoportunidad

Como ya indiqué al principio de la entrada, llevaba años detrás de esta novela, y por fin he podido hacerme con ella. A lo largo de la mayor parte del libro, vemos una metamorfosis profunda, tanto física como espiritual, en el personaje principal, que pasa de ser un patito tímido y medroso a un cisne implacable. Nell, reconvertida en la bella y valerosa Eve Billings, dejará atrás su anterior personalidad para aprender todo lo que le hará falta para enfrentarse a los que le destrozaron la vida.

La galería de personajes es amplia y diversa, entre protagonistas atormentados y villanos refinados que viven la buena vida. Mi personaje favorito, aparte de Nell, ha sido Tania, con su alegría de vivir y su optimismo (sobre todo teniendo en cuenta su pasado en Bosnia). En cuanto a los antagonistas, me quedo con el sadismo de Maritz, una mala bestia con una afición desmedida por matar y hacer daño, y a la que no le gusta que sus presas se le escapen.

Si alguna vez os encontráis con esta trepidante novela, os advierto que no podréis soltarla mientras os queden líneas por leer. No os la perdáis, porque merece la pena saber qué harán Nell y Nicholas para lograr sus fines.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

lunes, 17 de febrero de 2014

A veces, las barreras están para saltárselas

¡Hola, Rebeldes! Aunque sea con más de un mes de retraso, os felicito hoy el año nuevo, cosa que no he podido hacer antes porque se me han juntado la vuelta a clase, la gripe, las prácticas del Máster y la gripe (sí, dos veces en lo que va de año…).

Pero en fin, este nuevo año está lleno de oportunidades de escribir varias recomendaciones. Para empezar, el libro que hoy nos ocupa es uno de los que más me han gustado en estos últimos años: la ópera prima de la estadounidense Kathryn Stockett, Criadas y señoras (The Help; 2010). Lo vi en el catálogo de Círculo de Lectores, y pensé que tenía buena pinta, por lo que me dije a mí misma: “Éste cae”. Con lo que no contaba era con el exitazo que tendría el libro gracias al tradicional sistema del boca-oreja, y más aún con su estupenda adaptación a la gran pantalla (la sala del cine estaba llena a reventar, y eso que era de las pequeñitas).

Pero antes de hablar de esta historia, primero quiero presentaros a las tres protagonistas.

  • Aibileen Clark: Una criada negra que ha cuidado de diecisiete niños blancos y ha visto morir a su propio hijo en un accidente laboral. Ahora se ocupa de la pequeña Mae Mobley Leefolt, de dos añitos de edad, y a la que adora.
  • Eugenia Phelan, alias “Skeeter”: Joven blanca recién licenciada en la universidad. Idealista y de firmes principios, sueña con convertirse en una gran escritora, mientras que su madre sueña con verla bien casada y establecida.
  • Minny Jackson: De puertas para afuera, una criada negra deslenguada y bravucona, capaz de aguantar carros y carretas. De puertas para adentro, una madre de familia atemorizada por los maltratos de su marido.

Muy bien, sigamos. La trama de la historia se desarrolla en Jackson (Misisipi), en los años sesenta. Skeeter vuelve a casa tras acabar sus estudios, y descubre que Constantine, la criada negra que la cuidó, ha desaparecido y nadie, sobre todo su madre, quiere hablar de ella. Mientras que Aibileen trata de educar en la igualdad y en la falta de prejuicios a su niña, Minny se las ha de ver tanto con su antigua jefa, la racista y malévola Hilly Holbrook, como con la nueva, la torpe y simpática Celia Foote. A todo esto hemos de añadirle que Skeeter busca inspiración para su primer libro, y se le ocurre investigar en la relación entre las criadas negras y las señoritas blancas…

criadasyseñoras

(Portada de la primera edición en español. No he logrado encontrar la de Círculo)

Esta novela llegó a mi vida como un soplo de aire fresco. No sólo trata de una historia de tensiones y diferencias entre dos grupos por motivos raciales y económicos; sino que también es una historia de conflictos generacionales (principalmente, entre Skeeter y su madre) y de pareja, de secretos (a mí me rompió el corazón el secreto de los rosales de Celia) y de mentiras. Y ya que hablamos de corazones rotos, tengo que citar un extracto de un diálogo que me impactó profundamente, ya que por esas fechas había perdido a un pariente muy querido por culpa de esa maldita enfermedad llamada cáncer (tranquilos, he hecho las modificaciones pertinentes para no reventar nada a nadie):

“[…] Ya he visto esto antes. A veces, se tiene un repentino resurgir de fuerzas. Supongo que es un regalo de Dios, que les concede un poco más de tiempo para que puedan resolver sus asuntos pendientes. Pero eso es todo, cariño. No esperes mucho más.”

Por otra parte, a pesar de todo lo bueno que he contado, el libro también tiene sus faltas, pues la autora no sólo profundiza apenas en los conflictos racistas graves, sino que se olvida de una parte importante de la vida de las criadas negras en esta época: los abusos sexuales que sufrieron por parte de los hombres blancos; de hecho, el tema aparece mencionado muy de pasada, sólo cuando una chica le cuenta a Skeeter lo que le hizo su jefe. Pero en fin, nada ni nadie es perfecto.

Estoy segura de que queréis empezar el año con muy buen pie, así que si tenéis dudas sobre qué libro elegir para sobrellevar las frías tardes invernales, éste es una estupenda opción.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

sábado, 23 de noviembre de 2013

Especial Otoño 2013: Siempre hay una segunda oportunidad para el amor

Llegamos al final del Especial Otoño 2013 con Persuasión (Persuasion, 1818), última novela conclusa de Jane Austen y publicada póstumamente. Jane, ya entrada en años para su época y enferma (pues falleció antes de cumplir 42 años), termina su obra literaria con una obra de tono más pesimista y reflexivo que las otras y con una protagonista que ya no es una jovencita, sino una mujer de veintisiete años.

La protagonista de Persuasión es Anne Elliot, segunda hija de un barón viudo y narcisista, con una hermana mayor (Elizabeth) igual que el padre y una hermana menor casada (Mary) que siempre está llamando la atención. Ocho años atrás, Anne estuvo enamorada de Frederick Wentworth, un joven marino sin fortuna ni posición que le pidió matrimonio, pero ella le rechazó por consejo de Lady Russell, una amiga de la familia Elliot y una figura materna para la tímida y apocada Anne (siempre que leo el argumento, pienso que esta novela podría haberse titulado perfectamente con el concepto contrario, Disuasión).

Pasado el tiempo, la pareja se reencuentra en circunstancias muy distintas, pues el barón y sus hijas están en números rojos y Frederick se ha convertido en un rico capitán. Anne le sigue amando como el primer día, pero él no parece dispuesto a perdonar…

persuasion

La edición que he leído incluye no sólo la novela, sino también un capítulo final alternativo (no hay demasiada diferencia) y además Sanditon, la novela que Jane Austen no pudo terminar (algunas autoras modernas han recogido el testigo y la han completado).

La historia de Persuasión (que Jane iba a titular The Elliots) es posiblemente la novela más moderna de Jane Austen justamente por ser la protagonista una mujer otoñal que ha desperdiciado su juventud por un mal consejo (sí, lady Russell tenía toda la buena intención del mundo, pero también disuadió a Anne de aceptar a Frederick llevada por su propio orgullo de casta) y a la que todos sus parientes cercanos ningunean o hieren bien adrede, bien sin querer. Para ser exactos, las personas que la tratan con más amabilidad y afecto son los Musgrove (la familia política de Mary) y el matrimonio Croft (la hermana y el cuñado de Frederick).

Esta novela ha sido una de las que más me han gustado de Jane Austen; si tuviese que hacer un ranking, creo que ocuparía el segundo puesto (es que Elizabeth y Darcy son Elizabeth y Darcy…) ya no sólo por el tono, sino también por la temática de las segundas oportunidades (no sólo lo digo por Anne y Frederick, sino también por otro personaje más que no voy a nombrar por no hacer spoilers). Por otro lado, en esta novela se empiezan a escuchar ecos de un incipiente Romanticismo a través de las conversaciones literarias de Anne con el melancólico capitán Benwick, gran aficionado (igual que Marianne Dashwood) a las obras de Walter Scott y a otros autores del momento.

Bueno, para terminar con estas entradas (que no con Jane Austen, porque volveremos a verla dentro de poco) con una nota especial, se me ha ocurrido darle un toque musical al asunto con un vídeo que encontré hace tiempo por Youtube y del que me enamoré perdidamente. ¡Que lo disfrutéis!

El vídeo posee fragmentos de versiones de Mansfield Park, Persuasión y La abadía de Northanger. Todo ello acompañado de una canción instrumental maravillosa.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

domingo, 3 de noviembre de 2013

Especial Otoño 2013: El corazón no es un juguete

Y es que Emma Woodhouse, protagonista de Emma (1815), es tan bienintencionada como todas las heroínas austenianas, pero también está muy mimada, y puede llegar a ser un tanto desconsiderada y egoísta con sus allegados, y en especial con los que tiene más cerca.

Emma, de veintiún años de edad, es huérfana de madre desde muy pequeña, y se ha criado con una institutriz, la señorita Taylor, a la que adora. Pero cuando Emma es adulta, la señorita Taylor se casa y se marcha, lo que le hace sentirse bastante sola (su hermana mayor ya es madre de familia y vive en Londres, y su padre ya está mayor y es hipocondríaco). Un tanto pagada de sí misma y con unas fuertes ínfulas de casamentera, Emma se hace amiga y protectora de Harriet Smith, una joven pobre y muy maleable a la que decide buscarle un buen marido. Nuestra heroína se mete de lleno en la tarea de buscar a alguien que ocupe el corazón de su amiga y la haga feliz, lo que hace que incurra en un sinfín de equívocos y malentendidos y, lo que es igual de importante, que se olvide de su propio corazón…

emma

Cuando Jane Austen empezó a escribir Emma, declaró que iba a crear una heroína que, salvo a ella misma, no gustaría mucho. Pero se equivocó, ya que Emma también cuenta con una legión de admiradores gracias a su alegría de vivir y su corazón noble y bienintencionado. Su carácter y su comportamiento se deben, probablemente, al hecho de que goza de buena posición económico-social (es la única heroína austeniana sin problemas de dinero) y de que es muy querida y admirada en su comunidad, lo que le hace pensar que su vida es perfecta y que todos merecen tener una vida tan estupenda como la suya. Pero, como ya sabemos, la perfección no existe.

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(Cartel de la película homónima de 1996, ganadora del Óscar a la Mejor Banda Sonora. Totalmente recomendable)

Emma es, quizás, la novela en la que vemos una mayor interacción entre la protagonista y la sociedad que la rodea; uno de los estudiosos a los que cité en mi Trabajo de Fin de Máster afirmaba que Emma no es Emma sin Highbury (la región en la que vive), y Highbury no es Highbury sin Emma. De hecho, es la única heroína que no sale de viaje, sino que vive inmersa en su cuasi-idílica sociedad campestre y en las relaciones que mantiene con sus miembros (fiestas, visitas, obras de caridad para los pobres…). Entre los miembros de la sociedad de Highbury, hay que destacar por encima de todos a George Knightley, el vecino más cercano a Emma y la eterna voz de la razón (es él quien siempre pronuncia la frase “Te lo dije, Emma” cada vez que ella mete la pata), pero no hay que olvidar al señor Woodhouse (bondadoso e hipocondríaco a más no poder) o a la señorita Bates (que puede parecer algo pesada, pero acaba por inspirar verdadera compasión al lector cuando se ve claramente su situación en la vida).

Ya casi hemos terminado con este Especial Otoño 2013, y espero que estéis disfrutando con las novelas de Jane Austen que he recomendado hasta ahora. La historia de Emma Woodhouse y sus embrollos es la más optimista y alegre de todas las novelas de Jane Austen, y estoy segura de que os gustará tanto como las demás novelas. Además, seguro que querréis saber qué pasará al final con Emma y con Harriet…

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

jueves, 24 de octubre de 2013

Especial Otoño 2013: Lo mejor es la fidelidad a los buenos principios

Al menos, creo que ésa es la conclusión principal que pueda sacarse de la cuarta novela de Jane Austen, porque Mansfield Park (1814) es la novela más larga, compleja y oscura de nuestra autora, y además este libro tiene muchas y muy distintas facetas.

La novela, que toma su título del nombre de la mansión solariega en la que tiene lugar la trama, nos pone en contexto explicándonos la historia de las  hermanas Ward: una se casó con un lord, con el que tuvo dos hijos y dos hijas, y todos viven en la susodicha mansión; la segunda contrajo matrimonio con un clérigo de buena posición, no tienen hijos y viven cerca de los anteriores; finalmente, la tercera se unió a un teniente sin oficio ni beneficio de la Armada Británica, viven en Portsmouth (al sur de Inglaterra y muy lejos del resto) y tienen más hijos de los que pueden mantener.

Esta última hermana, para aliviarse un poco económicamente, envía a su hija Fanny, de diez años de edad, a vivir con sus tíos y primos. Entre indiferencias, desprecios y burlas, la pequeña Fanny Price sólo halla cariño y apoyo en su primo Edmund, seis años mayor que ella. Con el paso de los años, Fanny se enamora secretamente de Edmund, pero la llegada de los hermanos Crawford, elegantes y sofisticados, trastocará las vidas de todos en Mansfield Park…

mansfieldpark

Como ya he señalado al principio, Mansfield Park es la novela más difícil de leer de Jane Austen, y ello se debe a varios motivos. En primer lugar, aunque suene paradójico, a causa de la propia protagonista, a la que la propia madre de Austen llegó a tachar de “insulsa”. Fanny Price, como pariente pobre e inferior de los Bertram de Mansfield Park, a veces llega a ser un simple testigo mudo e invisible de cuanto sucede a su alrededor. Además, carece de interés o curiosidad por aprender o por adquirir algún talento artístico, por lo que no evoluciona en absoluto (sí evolucionan otros como Edmund, que descubre que no es oro todo lo que reluce, o Tom, que comprende que un primogénito debe dar ejemplo de rectitud y seriedad y no hacer vida de crápula) y se pasa la vida llorando y suspirando por los rincones. De hecho, a veces es que no sé si darle dos collejas para que espabile y se dé a valer o abrazarla y cantarle una nana, porque en el fondo me da mucha pena. Sobre todo con la señora Norris criticándola y regañándola por puras nimiedades y con Edmund babeando por la hermosa Mary Crawford, femme fatale por excelencia de la literatura austeniana a la que Fanny, a pesar de todo, no puede evitar admirar.

En segundo lugar, la temática de Mansfield Park no está tan bien definida como en las otras novelas de Jane Austen, sino que la autora da varias lecciones morales al lector a través de los personajes. Como ejemplos, aparte de los ya mencionados, debo señalar los casos del severo sir Thomas, que comprende que no debe educarse a los niños con excesiva severidad ni estableciendo diferencias de trato entre unos y otros según su origen y condición, y del seductor Henry Crawford (el único con una oportunidad auténtica de volver al buen camino a tiempo y sin consecuencias), que paga su inconstancia perdiendo toda posibilidad de conquistar a Fanny (debo destacar que a Cassandra Austen, hermana de nuestra autora, le habría gustado verlos juntos al final del libro, como muestra de que es posible hallar la redención a pesar de todo). De hecho, es tal la heterogeneidad de este libro, que uno se encuentra hasta una crítica a la esclavitud de los negros a través de los pensamientos de Fanny. Sin embargo, esta crítica a la esclavitud también puede estar relacionada con que Fanny se siente identificada con los esclavos en cuanto a la situación de inferioridad e indefensión de ambos. Al menos, eso creo yo.

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(De izda. a dcha., miniserie de 1983 y películas de 1999 y de 2007. Estoy viendo la primera, que está muy bien; la segunda no la recomiendo para nada y la tercera es aceptable.)

Es posible que toda esta perorata os haya desanimado e incluso alguno sienta que lo estoy disuadiendo de leer este libro. Nada más lejos de mi intención: Mansfield Park es un libro estupendo, y Fanny una heroína tan digna de cariño como las otras de Jane Austen. Así pues, no dejéis escapar la oportunidad de leer esta novela maravillosa.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

domingo, 20 de octubre de 2013

Especial Otoño 2013: La primera impresión no siempre es la correcta

Primeras impresiones (First Impressions) es el título que tenía pensado Jane Austen para su tercera novela; sin embargo, el texto llegó hasta nuestros días con otro título totalmente distinto y, a mi ver, mucho más adecuado: Pride and Prejudice (en español, Orgullo y prejuicio), que representa los defectos que vertebran la trama de los protagonistas de la novela, que, dicho sea de paso, cumplió 200 años el pasado 28 de enero.

La protagonista de Orgullo y prejuicio es Elizabeth, de veinte años de edad y la segunda de las cinco hermanas Bennett. Con la llegada de Charles Bingley, un joven soltero y adinerado, se produce una gran expectación en la región de Meryton; sobre todo entre las madres de familia como la señora Bennet, que no ve la hora de casarlo con una de sus hijas, y en especial con Jane, la mayor y más bella de todas.

Jane y Bingley coinciden en un baile y se gustan enseguida, pero cuando Fitzwilliam Darcy, amigo de Bingley y mucho más apuesto y rico que él, se niegue a bailar con Elizabeth por no considerarla lo suficientemente guapa para su gusto, se desatará una guerra de sarcasmos e ironías entre ambos en la que involucrarán a todos los que les rodean…

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(Portada de la edición que leí; me gusta imaginar que la chica rubia es Jane y la morena es Elizabeth. Pero nuevamente, os advierto que esta edición tiene una traducción infumable.)

Orgullo y prejuicio es la más popular de todas las novelas de Jane Austen y la más adaptada a otras artes escénicas, desde el cine a la televisión, pasando, incluso, por el teatro musical. No es para menos, ya que la autora se supera a sí misma con la pareja protagonista (de hecho, Elizabeth era su heroína favorita) y los personajes secundarios, en especial los padres de Elizabeth (él con sus pullas y ella con sus histerismos), tampoco tienen precio.

Por otra parte, el tema principal de la obra (los equívocos basados en juicios erróneos y en secretos ocultos bajo silencios) ha dado siempre mucho juego. En el caso de esta novela, Jane Austen nos da una importante lección (o mejor dicho, dos lecciones) a través de Elizabeth y Darcy: no debemos mirar a nadie por encima del hombro ni etiquetar a nuestros semejantes a la ligera, porque siempre pueden darnos sorpresas, tanto buenas como malas. De hecho, no sólo es Darcy el orgulloso y Elizabeth la prejuiciosa, sino que ambos pecan de ambos defectos: Darcy, llevado por su propio orgullo de casta y por las opiniones de las hermanas Bingley, cree que la familia Bennet (con las honrosas excepciones de Jane y Elizabeth) son muy poco recomendables y que no es nada conveniente emparentar con ellos. A su vez, Elizabeth se deja llevar por su pésima primera impresión sobre Darcy (a lo que se añade la animadversión general hacia él, la leña que echa Wickham al fuego y su propia atracción por éste), se obceca en ese juicio erróneo y se niega a escuchar segundas opiniones.

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(Carátula de la miniserie de 6 capítulos realizada por la BBC en 1995; en opinión de muchos, yo incluida, la mejor adaptación que se ha hecho de este libro)

Esta novela ocupa un hueco muy especial en mi corazón; no sólo es mi favorita de Jane Austen, sino también la primera que leí (en concreto, para un trabajo de la universidad), y me gustó tanto, que no tardé mucho en ir a por todas las demás, además de releerla por lo menos nueve veces (¡y las que me quedan!). Así pues, ahora que ya vamos conociendo más la literatura austeniana, creo que vais a disfrutar mucho con esta tercera propuesta para el Especial Otoño 2013.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

jueves, 10 de octubre de 2013

Especial Otoño 2013: En el centro está la virtud

Ésta es la moraleja que podemos sacar de la lectura de Sentido y sensibilidad (Sense and Sensibility, 1811), la primera novela publicada por Jane Austen. Nuestra autora comenzó a escribir en 1795 un primer relato, Elinor and Marianne, en formato epistolar. Dos años después, se puso a pulir el texto hasta convertirlo en la novela que hoy conocemos. Sin embargo, no sería hasta el verano de 1809 cuando diese los primeros pasos para la publicación del libro, que tuvo lugar el miércoles 30 de octubre de 1811 (si me sé hasta el día de la semana, es todo gracias a cierta estupenda web que recomiendo a todos los fans de esta autora).
 
En resumidas cuentas, ésta es la historia de las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, nacidas del segundo matrimonio de su padre. Éste, antes de morir, le pide a John, su único hijo varón y nacido de su primer enlace, que no deje desamparadas a su madrastra y hermanastras. Sin embargo, John y su esposa no tardan en dejarlas en la calle, por lo que la recién viuda se ve obligada a pedir ayuda a un primo lejano.
 
Las hermanas se adaptan mal que bien a su nueva vida, pero ninguna cuenta con que Cupido les va a poner las cosas todavía más difíciles: la tranquila Elinor, de diecinueve años, comienza a sentirse atraída por el taciturno Edward Ferrars, hermano de su cuñada, mientras que la apasionada Marianne, de dieciséis, pierde la cabeza por el galante John Willoughby…
 
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(Portada de la edición que tengo en casa; me gusta imaginar que la joven es alguna de las hermanas Dashwood esperando a su amado. Pero os advierto que la traducción de esta edición es pésima.)
 
Tenemos hoy aquí una de las novelas más conocidas y queridas de la literatura anglosajona y, por qué no, de toda la literatura universal. Se trata de una novela cuyo principal tema es la búsqueda del equilibrio personal, de la armonía entre la razón y el corazón. Jane Austen escribió la historia de las hermanas Dashwood con una evidente intención moralizante, ya que Marianne (que está en plena edad del pavo y no tiene término medio con sus emociones) se apasiona por Willoughby hasta el punto de perder la salud y casi también la cordura (sí, se puede afirmar que sufre una depresión) y ser irrespetuosa y descortés con los que la rodean (aunque debo decir en su favor que es difícil no serlo con según qué personajes…). Elinor no sufre este problema, pues es lo suficientemente madura como para mantener sus propias penas bajo control hasta hacerlas invisibles a los ojos de los demás y seguir cuidando de su hermana del alma. En este sentido, Elinor resulta ser un personaje plano, ya que no evoluciona ni necesita hacerlo, mientras que Marianne es un personaje redondo, pues se ve obligada a pasar por un dolorosísimo proceso hasta llegar a ese equilibrio mental que será la base de su felicidad.
 
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(Cartel de la celebérrima adaptación cinematográfica realizada en 1995 por Ang Lee)

Como en todas sus novelas, Jane Austen retrata fielmente las virtudes y los defectos propios de la gente de su tiempo; nuestra autora era una gran observadora del mundo que la rodeaba y supo plasmar maravillosamente los caracteres de los que la rodeaban. Entre las primeras, destacan, por supuesto, la bondad de las dos hermanas Dashwood, pero también la generosidad del coronel Brandon y la dulzura de Edward, amén del inestimable cariño y apoyo de la señora Dashwood y la pequeña Margaret (la simpática e indiscreta benjamina de la familia). Entre las segundas, podemos señalar la codicia de John y su mujer, Fanny y la desconsideración, a menudo morbosa, de la señora Jennings, entre otros muchos.
 
Todas las novelas de Jane Austen tratan sobre la búsqueda de la propia felicidad por diferentes medios (especialmente a través de cambios personales de las heroínas, como es el caso, y/o de los héroes), y si a eso le añadimos la fina prosa austeniana y su hábil sátira social, mejor todavía. Por todo esto, merece la pena conocer la historia de las hermanas Dashwood y ver en qué terminan sus desventuras amorosas.
 
Hasta la próxima página,
 
La Rebelde de los Libros

jueves, 3 de octubre de 2013

Especial Otoño 2013: No es bueno despegar los pies del suelo

Digo esto porque os podéis meter en los mismos líos que Catherine Morland, protagonista de La abadía de Northanger (Northanger Abbey). Jane Austen escribió la historia de Catherine en 1798, pero se publicó póstumamente veinte años después.

Esta novela se escribió en la época en la que estuvo de moda la novela gótica, que suele estar protagonizada por una muchacha bella, virtuosa y talentosa que se encuentra en grave peligro (un futuro casamiento forzoso, alguien que quiere eliminarla para hacerse con una gran fortuna…) y que tiene lugar en un castillo gótico en el que ocurren fenómenos espeluznantes y perturbadores. Sin embargo, La abadía de Northanger no es una novela gótica, sino una parodia de novela gótica, porque la autora juega con los tópicos del subgénero, retorciéndolos y modificándolos para (indudable) disfrute de aquéllos que estuviesen hasta las narices de las novelas de Ann Radcliffe, Horace Walpole y tantos otros.
 
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(The Mysteries of Udolpho, de Ann Radcliffe, está considerada la novela más famosa del subgénero gótico. Si un día la pillo, ya os contaré)

Como ya he dicho, la protagonista de la novela es Catherine Morland, una chica de diecisiete años extremadamente aficionada a las novelas góticas. Tras una vida plácida y feliz en el campo, es invitada por sus vecinos, el matrimonio Allen, a viajar a Bath y conocer un poco de mundo. En la ciudad, entabla amistad con los hermanos Thorpe (John e Isabella) y los hermanos Tilney (Henry y Eleanor) y se ve dividida entre hacer compañía a unos o a otros. Sin embargo, la ingenuidad de Catherine, más acostumbrada a los libros que a los enredos de sociedad, le impedirá ver las envidias, ambiciones y rivalidades que se gestan a su alrededor…
 
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De todas las novelas de Jane Austen, ésta fue la última que leí, ya que fue de las últimas en caer en mis manos (allá por la Navidad del 2010), pero la he disfrutado tanto como las otras, tanto por su trama como por el contraste que conforma tanto con las otras novelas de Jane Austen como con las novelas góticas (si bien lo único que he catado de este género ha sido Drácula y Frankenstein). Respecto a las primeras, se nota que el estilo de Jane es más optimista y alegre, más fresco. En cuanto a las segundas, se hace muy divertido ver cómo las cosas no son como debieran ser ya desde el principio, pues la autora ya nos presenta a la fantasiosa Catherine como una persona que lo tiene todo para no ser heroína de ninguna historia (vive con sus padres y un puñado de hermanos, es mala estudiante y físicamente, del montón bueno) y no para de desmontar tópicos góticos a lo largo de todo el libro. Además, cuando Catherine es invitada por los Tilney a la casa de éstos (una vieja abadía reconvertida en  mansión), se lleva un chasco detrás de otro al ver que la realidad no se corresponde con la ficción (para mí, el mejor momento es la escena de los papeles del armario, simplemente hilarante).
 
En mi opinión, la mejor forma de empezar con la novelas de Jane Austen es saboreando la historia de Catherine Morland, de su amor por la literatura (compartido por la inmensa mayoría de héroes y heroínas austenianos) y de la necesidad de aprender a vivir con los pies en la tierra y dejar las fantasías exclusivamente para los libros. Bien está perderse entre sus páginas, pero sin olvidar jamás que la fantasía termina cuando se cierra el libro, y después toca enfrentarse al mundo real.
 
Hasta la próxima página,
 
La Rebelde de los Libros

domingo, 13 de mayo de 2012

De América a África en busca de las raíces familiares

¡Hola a todos, queridos Rebeldes! En primer lugar, pido perdón por el grandísimo lapso de silencio entre mi última actualización y ésta, pero he estado con mi último examen, papeleos varios y un intento de escribir una novela (si un día se publica, seréis los primeros en saberlo), y apenas he podido acercarme al blog. En segundo lugar, sé que, en teoría, ahora tocaría la entrada correspondiente a Las afinidades electivas, pero creo que voy a releerme el libro para escribir una entrada mejor (hace ya mucho que lo leí, y no me vendría mal recordar detalles), de modo que voy a pasar a los libros siguientes.

Así pues, hoy nos toca hablar de la novela Raíces (Roots; 1976), del estadounidense Alex Haley, que nos cuenta en sus páginas la historia de su familia materna desde el siglo XVIII hasta nuestros días. La historia comienza en Juffure, una pequeña aldea de Gambia, con el nacimiento de Kunta, primogénito de Omoro y Binta Kinte, ambos de etnia mandinka. Tras una infancia muy feliz junto a los suyos, Kunta es capturado, con apenas diecisiete años, por unos tratantes de esclavos que se lo llevan a América. Y a partir de aquí comienzan sus avatares y los de sus descendientes…

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Esta novela, de lectura obligada en EE.UU., vio la luz tras doce años de investigación por parte de Haley (fallecido en 1992), que desde niño escuchaba las historias que se contaban en su familia sobre sus antepasados lejanos, hasta llegar a uno al que llamaban “el africano”. Gracias a varias coincidencias más que afortunadas, no sólo descubrió la identidad de “el africano”, sino que también pudo conocer a sus parientes gambianos en sexto grado y devolverle a los afroamericanos el derecho a conocer su propia Historia, cruelmente robada y borrada; aquí debo destacar los continuos choques culturales entre Kunta, musulmán y fiel a sus raíces, y los demás esclavos, cristianos y totalmente aculturados.

Por otra parte, el inmenso éxito de este libro llevó a su adaptación en forma de miniserie (disponible en Youtube, por el momento), que también fue un bombazo en su momento; baste decir que toda una generación de niñas afroamericanas recibieron el nombre de Kizzy (no diré quién es por si no queréis spoilers). Sin embargo, la historia de Kunta y los suyos también ha encontrado escollos en su camino, como la censura y la prohibición durante el apartheid sudafricano y los sabotajes de una estatua de Haley con Kunta por parte del Ku Klux Klan.

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(Carátula de la miniserie)

En resumen, tenemos aquí un valioso testimonio histórico, fidelísimamente documentado, de la otra Historia de los EE.UU. A fin de cuentas, el país no sólo se levantó con la firma de documentos, luchas de indios y vaqueros y fiebres del oro, sino, sobre todo, con la sangre, el sudor y las lágrimas de miles de hombres y mujeres arrancados de sus hogares, despojados de su cultura y forzados a dejarse la piel de sol a sol.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

viernes, 10 de febrero de 2012

Walpurgis Nacht!

¡Hola a todos! En primer lugar, debo desearos (con un retraso imperdonable, lo sé) un Feliz Año Nuevo a todos. En segundo lugar, tengo que pedir disculpas por mi larga ausencia, ya que he estado un mes en Alemania (donde no tenía conexión a Internet) y a la vuelta (justo para las vacaciones de Navidad) he estado preparándome para un examen. Pero ahora que por fin estoy libre del todo, ya podemos empezar a recomendar libros.

La Noche de Walpurgis es una festividad del norte y el centro de Europa que se celebra en la noche del 30 de abril al 1 de mayo; según la creencia popular, los espíritus dejan sus tumbas para vagar libremente. De hecho, en el pasado, el mes de mayo estaba dedicado a los muertos, y decían que traía mala suerte casarse en este mes porque se corría el riesgo de que el futuro cónyuge fuese alguien del otro mundo.

Pues bien, justamente en tan señalada fecha comienza la narración de Drácula (1897), obra del irlandés Bram Stoker; probablemente la novela de terror más famosa de todos los tiempos y al mismo tiempo la más adaptada al cine.

La historia empieza durante el viaje del joven Jonathan Harker a Transilvania, donde debe tratar unos negocios con el Conde Drácula, caballero de exquisita cultura y extrañas costumbres. Mientras tanto, Mina Murray, prometida de Jonathan, espera el regreso de éste a Inglaterra mientras cuida de su amiga Lucy, que sufre sonambulismo…

dracula

El mito del vampiro ha estado presente prácticamente en todas las culturas, de Oriente (ya en Las mil y una noches podemos ver a una esclava vampiresa) a Occidente; a pesar de unas diferencias mínimas, el ser sobrenatural no-muerto (unas veces de perturbadora belleza, otras absolutamente repulsivo) vaga, guiado por su instinto destructor, y aniquila sus víctimas, si no las convierte en sus iguales y propaga su mal. También es necesario destacar el componente sexual del vampirismo, en especial en el caso de los vampiros bellos (y sobre todo, naturalmente, las féminas); su terrible hermosura, su desinhibición moral (más aún si tenemos en cuenta que Drácula se escribió en la pacata época victoriana) y su aire misterioso hacían que estas criaturas resultasen totalmente irresistibles (leed la escena de Jonathan y las tres vampiresas y veréis de lo que estoy hablando…).

Podemos ver un buen número de puntos de vista en esta novela, gracias a los cuales logramos apreciar los pensamientos, vivencias, etc. de casi todos los personajes: el diario de Jonathan, las anotaciones del profesor Van Helsing y otros, además de recortes de prensa. Bram Stoker cuida mucho su escritura, hasta el punto de que el mismísimo Oscar Wilde declaró que su libro era “la novela más hermosa jamás escrita”, y reconozco que, aunque en más de una ocasión se me pusieron los pelos de punta, también en más de una ocasión se me escapó alguna lagrimilla.

En resumen, ahora que están tan de moda las novelas de vampiros, me veo en la obligación de recomendar a sus fanáticos que no dejen pasar la oportunidad de leer esta novela y, ya que estamos, revisar todos los mitos vampíricos que puedan. Pues, si para comprender el presente es necesario conocer el pasado, tanto más ha de hacerse con la literatura para saber apreciar y valorar lo bueno (y lo malo) que leemos.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

sábado, 7 de mayo de 2011

Que toda la ponzoña hundida en el barro salga a la superficie

Aunque apenas se mencione esta frase, podemos considerarla como la “frase mágica” de Claudio, el dios, y su esposa Mesalina (Claudius, the God, and his Wife Messalina; 1938), segunda parte de Yo, Claudio. Los que leáis la entrada de la primera parte comprobaréis enseguida que conseguí el libro justo al día siguiente de escribir la entrada y dos días después de terminar de ver la serie, de modo que para mí fue una gran alegría encontrarlo.
 
Como ya hice con la primera parte, en la que presenté el estilo de Claudio y su carácter (no cambia en absoluto), presentaré la novela con su primera frase:
 
Han transcurrido dos años desde que terminé de escribir la larga historia de cómo yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico, el tullido, el tartamudo, el tonto de la familia, a quien ninguno de sus ambiciosos y sanguinarios parientes consideraba digno de la molestia de ejecutar, envenenar, obligar a suicidarse, desterrar a una isla desierta o matar de hambre –que fueron las maneras en que se eliminaron los unos a los otros–, los sobreviví a todos, incluso a mi loco sobrino Cayo Calígula, y de cómo un día fui aclamado inesperadamente emperador emperador por los cabos y sargentos de la guardia de palacio.
(Traducción de Floreal Mazía. Edhasa, 2008)
 
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(Ésta no es la portada de la edición que leí, me ha sido imposible encontrarla)
 
Esta novela comienza, a pesar de lo que nos señala su primera frase, justo donde acaba la segunda, y concluye con el final de la vida de Claudio. Pero no sólo se nos narra la continuación de la vida de Claudio, sino que Graves incluye en Claudio, el dios varios textos más. Entre ellos, a través de la pluma de Claudio, la historia del íntimo amigo de éste, el rey judío Herodes Agripa (marrullero y alegre; me había olvidado por completo de él en la crítica anterior), desde su infancia hasta su muerte, además de algunos poemas y textos paródicos sobre la deificación (o “calabacificación”) de Claudio a modo de epílogo.
 
Tampoco han cambiado mis gustos respecto a los personajes, aunque por cortesía a mi querida amiga Nobody he cambiado los grupos de “buenos y malos” por “cuerdos y desquiciados”. Una acertadísima sugerencia por su parte, pues según un dicho mencionado en ambas novelas el árbol de los Claudios produce dos tipos de manzanas, dulces y amargas. Sin embargo, hay una manzana que he de calificar como agridulce, y que lamentablemente me dejé en el tintero la otra vez. Se trata de Antonia la Menor, la madre de Claudio.
 
Antonia, hija de Marco Antonio, es un personaje con el que tengo una relación ambivalente. Por un lado, se trata de una mujer de firmes principios y recta conducta, totalmente carente de ambiciones y tan respetable que nadie se atreve a ponerle una mano encima (un verdadero milagro en una época en la que todo el mundo se lleva por delante a quien estorba). En definitiva, una matrona romana de los pies a la cabeza, admirada por todos por su entereza y su integridad. Pero, por el otro lado, es una mujer que siempre trata con incomprensión y muy poca paciencia a su hijo menor, tachándolo de “imbécil”, “idiota” y demás sinónimos. En parte comprendo que se sienta frustrada porque Claudio no parezca tan listo ni tan fuerte como sus hermanos o sus primos, pero a veces Antonia llega a ser muy cruel. Por este motivo, me siento realmente dividida ante este personaje, pues sus virtudes y sus defectos van a la par.
 
En resumidas cuentas, si os gustó Yo, Claudio, y os quedasteis con ganas de saber más sobre este emperador y sus avatares, os aseguro que Claudio, el dios cumple con las expectativas de los lectores.
Por cierto, una última anécdota antes de que se me olvide: Graves tenía una casa en Mallorca, y estando allí recibió los vídeos de los capítulos de la serie. ¿Sabéis qué dijo tras verlos? “A Claudio le habría gustado”.
 
Hasta la próxima página,
 
La Rebelde de los Libros

sábado, 5 de marzo de 2011

Estrellas, ocultad vuestro fuego…

…que la luz no vea mis oscuros y profundos deseos:

el ojo le hace un guiño a la mano; que así sea

lo que el ojo teme, cuando está hecho, ver.

Estos versos pertenecen a una conocidísima obra teatral de Shakespeare. Pero antes de indicar a qué obra pertenecen (así dejo tiempo a mis lectores para adivinar de dónde salen), debo hablaros de la novela en la que aparecen citados, Ambición (Kingdom Come; 2006) del estadounidense Tim Green, que es una versión moderna de dicha obra.

En cuanto a los que tengan un conocimiento más o menos elemental del material shakesperiano, seguro que el argumento de este libro les refrescará la memoria: el protagonista es Thane Coder, uno de los socios de la empresa King Corporation. Thane vive una vida regalada y llena de lujos junto a su adorada esposa, Jessica, y el hijo de ambos. La pareja sueña con que Thane se convierta en el nuevo presidente de la empresa cuando James King, presidente de King Corp., se jubile. Pero éste elige a su hijo, Scott, como sucesor, y Thane, espoleado por Jessica, apartará de su camino a cuantos traten de oponerse a él…

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Creo que a estas alturas la mayoría, si no todos, sabrán ya que este libro se basa en Macbeth. No sólo el nombre del protagonista de Ambición recuerda fónicamente a uno de los títulos nobiliarios de Macbeth (Thane of Cawdor), sino que ambos, secundados por sus respectivas esposas, aspiran a ser reyes (uno en sentido figurado y otro literalmente) y no vacilarán en recurrir a las peores tretas para conseguirlo. En efecto, a lo largo de este libro se sucederán los contactos con mafiosos, chantajes, complots e incluso Jessica tendrá que conceder favores sexuales a algún que otro capo para ayudar a Thane. Como reza la cita de Macbeth, la pareja se sumirá en los chanchullos más turbios y oscuros, huyendo de la luz y la justicia, con tal de salir adelante.

El estilo de la novela es dinámico, vibrante y efectista. A lo largo de la novela se alternan dos tipos de capítulos; por un lado, unos capítulos en los que Thane, en el tiempo presente, conversa con un visitante (no diré quién ni, sobre todo, en qué circunstancias) sobre sus recuerdos y otros en los que se narra la historia de forma omnisciente.

Ambición es, en resumen, una estupenda adaptación a nuestro tiempo de las pasiones que desencadenan la tragedia de Macbeth: la avaricia desmedida, las envidias, la traición… Tim Green, consumado autor de novelas de intriga, ha sabido sacar partido de la obra de Shakespeare, dándole además su toque personal (de hecho, los personajes secundarios de su libro tienen los nombres de amigos suyos). Sin embargo, os recomiendo que os busquéis una edición que no sea de Círculo de Lectores; desde que vi la palabra kingfisher traducida como “rey pescador” en lugar de “martín pescador”, estoy algo mosqueada con la editorial.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

lunes, 3 de enero de 2011

Escuchad. Dejad que os cuente una historia…

Pero primero que nada, debo desearos a todos, queridos Rebeldes, una Feliz Navidad y un Feliz Año 2011, esperando que tengáis un año aún mejor que el anterior y muy abundante en libros y lecturas.

En cuanto al título de la entrada, así comienza El contador de historias (The Hakawati), de Rabih Alameddine (2008). Esta novela me cayó como regalo de Reyes en 2010 (a decir verdad, la había pedido el año anterior, pero no pudo ser), pero como tenía bastante lectura atrasada, terminé leyéndomela en verano. Aunque para ser exactos, la cita completa es así:

“Escuchad. Dejad que sea vuestro dios. Dejad que os guíe en un viaje hasta los confines de la imaginación. Dejad que os cuente una historia.”

Osama al-Jarrat vuelve a su Líbano natal para visitar a su padre moribundo en el hospital. El regreso a su país de origen le traerá miles de recuerdos sobre su propia infancia y sobre su abuelo Ismail, gran hakawati o narrador de historias (más o menos lo que aquí es un cuentacuentos). Los recuerdos del pasado se entremezclarán con el presente, con la historia de Fátima, que busca un remedio para que el sultán y su esposa tengan un varón, y con la historia del héroe Baybars y sus aventuras…

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En mi opinión, la portada del libro refleja maravillosamente su estructura, un conjunto de múltiples hilos multicolores que se entrelazan entre sí para conformar el dibujo de una gran alfombra persa. Y desde luego, no faltan entrelazados, incluidos el relato bíblico del nacimiento de Ismael, hijo ilegítimo de Abraham igual que lo fue el abuelo de Osama de su propio padre (además, no podemos olvidar que, según una tradición, los musulmanes descienden de Ismael). Por otra parte, Alameddine entremezcla de forma fabulosa la historia y el cuento, llegando incluso a la mise en abîme, es decir, contar una historia dentro de otra (por ejemplo, el sultán le relata a su esposa la historia de Baybars).

Es obvio que el autor ha bebido de numerosas fuentes para crear su obra (sobre todo para la parte más “fantasiosa”), pero merece la pena citar algunas.

  • Fuentes religiosas. El Corán y la Biblia, especialmente esta última, suponen dos fuentes muy valiosas. Alameddine se inspira particularmente en el Génesis, cuya historia cuenta dando protagonismo a Ismael y a su madre, la esclava Agar. También se inspira en la Biblia para ponerles los nombres de patriarcas y profetas bíblicos a los siete diablillos de colores que acompañan a Fátima.
  • Historias y cuentos tradicionales. De este segundo grupo, la palma se la llevan Las mil y una noches. Podemos ver claras influencias de Simbad, Aladino y otros héroes populares en el personaje de Baybars.
  • Homero. Los combates singulares de la Ilíada sirven de inspiración a Alameddine para las batallas de Baybars y sus compañeros o la lucha de Fátima y los diablillos contra el rey Kade y su ejército.
  • Ovidio. Las Metamorfosis del poeta latino también son de destacar por su importancia, ya que no faltan las transformaciones de personajes en animales o en monstruos.
  • Geoffrey Chaucer. Autor de los Cuentos de Canterbury, su obra no sólo tampoco se queda atrás en inspirar al autor, sino que además su influencia se entrelaza con la de Las mil y una noches, pues durante siete noches, el bandido Jayal trata de seducir con cuentos a Yawad, criado de Fátima.

Evidentemente, a todo esto hay que añadir la historia del propio Líbano, junto con la influencia de la propia familia de Alameddine. Osama y el autor se parecen en muchos aspectos, pero este último deja claro que “los al-Jarrat no son los Alameddine”.

En cuanto a los personajes, es innegable que cada uno tiene un matiz que lo hace especial; Alameddine hace que cada uno de ellos sea único e irrepetible. De este modo, me quedo con la devoción de Osama a su abuelo, la dulzura de éste, la afabilidad del tío Yihad (aunque lo encuentro bastante enigmático), el valor de Fátima y la simpatía de los diablillos.

Llevaba tiempo deseando recomendar esta fabulosa novela, y considero que aún no es demasiado tarde para incluirla en la carta a los Reyes Magos. Y si no os la traen, no pasa nada; siempre nos quedarán los cumpleaños o esas cuevas del tesoro que son las bibliotecas.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

sábado, 16 de octubre de 2010

El bien y el mal son las dos caras de la misma moneda

Se puede llegar a esta conclusión después de leer el famosísimo relato de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde), escrita en 1886 por el escocés Robert Louis Stevenson. Di con esta novela durante la pasada Feria del Libro de Córdoba (dedicada a la novela negra), y no pude resistir la tentación.

Sin duda, muchos conocerán los puntos principales de esta obra, pero es buena idea hacer memoria de todos los detalles: el abogado Gabriel J. Utterson no ve con buenos ojos el enigmático vínculo entre su buen amigo, el amable doctor Henry Jekyll, y el extraño Edward Hyde, un hombre que es cualquier cosa menos una persona recomendable. Sin embargo, cuando Hyde asesine a sangre fría a un político muy respetado y Jekyll comience a mostrarse misteriosamente taciturno, Utterson sospechará que hay gato encerrado…

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Me habría encantado poner algún vídeo de una de las muchas adaptaciones cinematográficas de la novela, pero claro, eso habría supuesto estropear la trama, de modo que os dejo la portada de la edición que leí (la traducción es muy buena, y las escalofriantes ilustraciones no se quedan atrás).

Por otro lado, no es casualidad que esta novela aún suscite interpretaciones y se siga versionando a otros géneros artísticos (incluido el teatro musical); a lo largo de la Historia han surgido diferentes conceptos que engloban la idea de un álter ego igual a uno mismo pero con un corazón cruel y despiadado: el Genio malo (el famoso diablillo contrapuesto al angelito), el doppelgänger, el “gemelo malo”… Todos ellos ocultos en el alma humana y pugnando por salir a la luz. Hyde es uno de ellos, a pesar de haber sido creado artificialmente; además, en su juventud Jekyll cometió actos indignos de los que se arrepiente profundamente (muy presumiblemente una relación homosexual con Utterson) y que intenta reprimir por todos los medios. Jekyll intenta librarse de esa parte de sí mismo que él considera repugnante, pero no le sale nada bien, y paga las consecuencias.

Además, este libro me ha hecho recordar un reportaje que leí hace años en una revista y con el que me sentí extrañamente identificada. En ese reportaje, un psicólogo afirmaba que las personas más bondadosas y que más tratan de reprimir su parte malvada solían sufrir mucho más que los que no siempre se portaban bien, ya que el lado oscuro de los primeros a veces salía de improviso y en forma de pensamientos inconfesables y repulsivos (por ejemplo, un filántropo que se imagina a sí mismo matando a alguien) y muchos temían que esa clase de pensamientos pudieran ser señal de algún trastorno psíquico o que se estuviesen convirtiendo en depravados sin sentimientos ni decencia. Por este motivo, el psicólogo exhortaba a esta gente a reconocer la naturaleza dual del corazón humano, a mantener un equilibrio entre ambos polos y a no angustiarse por ese tipo de pensamientos. A fin de cuentas, una travesura inofensiva de vez en cuando no hace daño.

Así pues, cuando me vino a la mente aquel reportaje, no tardé en comprender que el pobre Henry Jekyll pertenecía a ese grupo y que tuviese tantas ganas de deshacerse de su lado oscuro. Pero naturalmente, teniendo en cuenta su carácter y su esfuerzo por actuar siempre haciendo el bien y conteniendo sus impulsos “malignos”, es natural que Edward Hyde sea tal y como es.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

martes, 14 de septiembre de 2010

Me llamo Kvothe. Ésta es mi auténtica historia.

Así se presenta el protagonista de El nombre del viento (The Name of the Wind; 2009), ópera prima de Patrick Rothfuss y primer tomo de la trilogía Crónica del Asesino de Reyes. Vi este libro recomendado en una revista, y desde que lo miré supe que esta novela olía a dos cosas: a éxito y a buen libro (en la literautra actual, normalmente los dos olores no aparecen juntos, y en los best-sellers, menos).

Kvothe (pronúnciese “Cuóuz”), otrora héroe legendario, vive ahora bajo el nombre falso de Kote y regenta la humilde posada Roca de Guía. Al ser reconocido por el escritor Devan Lochees (denominado “El Cronista” a lo largo de casi toda la obra), que convalece en su posada, Kvothe se verá obligado a contarle su historia durante tres noches. El nombre del viento se corresponde con la primera noche: su feliz infancia, su durísima adolescencia y su primer y turbulento año en la Universidad…

Considero que el mensaje con el que Kvothe se presenta y relata algunos de los hechos de su vida merece conocerse por entero, así que por eso he añadido este vídeo (un “tráiler” realizado por la editorial Mondadori, aunque, la verdad sea dicha, me leí una edición de Círculo) a la entrada en lugar de la portada del libro, como suelo hacer.

Por otro lado, para ser su primera obra, Patrick Rothfuss escribe con verdadera maestría; no en vano empleó ni más ni menos que catorce años para que este libro viera la luz (siete años para escribirlo, y otros siete para pulirlo y publicarlo). Además, él mismo declaró en una entrevista que puso todo su empeño en escribir algo diferente, pues según él muchos autores parecen emplear siempre los mismos recursos como si fuera una receta de cocina. Y en mi opinión, el primer plato de su menú deja muy buen sabor de boca y ganas de probar más: los países, la religión, las costumbres e historias, los poemas y canciones típicos… Rothfuss realmente se ha esforzado por construir un mundo sólido y bien cimentado, con creencias muy interesantes y mitos bien construidos.

El personaje de Kvothe me encanta en todos los aspectos, y especialmente por su ansia de saber, su tremenda fuerza para salir adelante pese a los miles de obstáculos (de tipo humano, en su mayoría), su habilidad y creatividad como músico y su ironía (lo que me habré reído con las pullas que le lanza a Ambrose). De los personajes secundarios, considero a la lunática Auri una chica tan dulce como enigmática; creo que aún nos guarda alguna sorpresa más (y de momento es la única chica en la que no se ha fijado Kvothe). Y de los villanos, encuentro a los Chandrian sumamente fascinantes; me muero de ganas de conocer más datos sobre ellos, empezando, por supuesto, por saber qué son exactamente.

Así pues, es fácil darse cuenta de las tremendas ganas que tengo de leer el siguiente tomo de esta trilogía; se sabe que se titulará The Wise Man’s Fear (El temor del sabio) y se espera que se publique en marzo del próximo año. Por supuesto, esperemos que esta fecha hipotética sea más o menos correcta y que no emplee otros catorce años en contarnos las aventuras y desventuras de Kvothe y los demás.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros