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viernes, 10 de febrero de 2012

Walpurgis Nacht!

¡Hola a todos! En primer lugar, debo desearos (con un retraso imperdonable, lo sé) un Feliz Año Nuevo a todos. En segundo lugar, tengo que pedir disculpas por mi larga ausencia, ya que he estado un mes en Alemania (donde no tenía conexión a Internet) y a la vuelta (justo para las vacaciones de Navidad) he estado preparándome para un examen. Pero ahora que por fin estoy libre del todo, ya podemos empezar a recomendar libros.

La Noche de Walpurgis es una festividad del norte y el centro de Europa que se celebra en la noche del 30 de abril al 1 de mayo; según la creencia popular, los espíritus dejan sus tumbas para vagar libremente. De hecho, en el pasado, el mes de mayo estaba dedicado a los muertos, y decían que traía mala suerte casarse en este mes porque se corría el riesgo de que el futuro cónyuge fuese alguien del otro mundo.

Pues bien, justamente en tan señalada fecha comienza la narración de Drácula (1897), obra del irlandés Bram Stoker; probablemente la novela de terror más famosa de todos los tiempos y al mismo tiempo la más adaptada al cine.

La historia empieza durante el viaje del joven Jonathan Harker a Transilvania, donde debe tratar unos negocios con el Conde Drácula, caballero de exquisita cultura y extrañas costumbres. Mientras tanto, Mina Murray, prometida de Jonathan, espera el regreso de éste a Inglaterra mientras cuida de su amiga Lucy, que sufre sonambulismo…

dracula

El mito del vampiro ha estado presente prácticamente en todas las culturas, de Oriente (ya en Las mil y una noches podemos ver a una esclava vampiresa) a Occidente; a pesar de unas diferencias mínimas, el ser sobrenatural no-muerto (unas veces de perturbadora belleza, otras absolutamente repulsivo) vaga, guiado por su instinto destructor, y aniquila sus víctimas, si no las convierte en sus iguales y propaga su mal. También es necesario destacar el componente sexual del vampirismo, en especial en el caso de los vampiros bellos (y sobre todo, naturalmente, las féminas); su terrible hermosura, su desinhibición moral (más aún si tenemos en cuenta que Drácula se escribió en la pacata época victoriana) y su aire misterioso hacían que estas criaturas resultasen totalmente irresistibles (leed la escena de Jonathan y las tres vampiresas y veréis de lo que estoy hablando…).

Podemos ver un buen número de puntos de vista en esta novela, gracias a los cuales logramos apreciar los pensamientos, vivencias, etc. de casi todos los personajes: el diario de Jonathan, las anotaciones del profesor Van Helsing y otros, además de recortes de prensa. Bram Stoker cuida mucho su escritura, hasta el punto de que el mismísimo Oscar Wilde declaró que su libro era “la novela más hermosa jamás escrita”, y reconozco que, aunque en más de una ocasión se me pusieron los pelos de punta, también en más de una ocasión se me escapó alguna lagrimilla.

En resumen, ahora que están tan de moda las novelas de vampiros, me veo en la obligación de recomendar a sus fanáticos que no dejen pasar la oportunidad de leer esta novela y, ya que estamos, revisar todos los mitos vampíricos que puedan. Pues, si para comprender el presente es necesario conocer el pasado, tanto más ha de hacerse con la literatura para saber apreciar y valorar lo bueno (y lo malo) que leemos.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

lunes, 21 de marzo de 2011

Sólo comprendió eso, que había caído en las tinieblas…

…Y tan pronto como lo supo, dejó de saber.

Esta cita de Jack London aparece al principio de la novela No tengo miedo (Io non ho paura; 2001), del italiano Niccolò Ammaniti. Había oído hablar de este libro años atrás, ya que se publicó en España con el estreno de la película homónima en 2003 (interviene una actriz española). Sin embargo, con el tiempo se me olvidó el título hasta que una noche emitieron la película por la tele y se me encendió la bombilla (por suerte, sí recordaba el argumento, más o menos…), aunque me costó la misma vida dar con el libro. Con la película tuve un poco más de suerte, aunque tuve que verla en italiano con subtítulos en inglés.

La trama de No tengo miedo, parcialmente inspirada en hechos reales, transcurre en Acqua Traverse, un pueblecito ficticio del sur de Italia, en el tórrido verano de 1978. El protagonista y narrador (ya adulto) de la historia es Michele Amitrano, un niño de nueve años de edad que vive apaciblemente el verano entre juegos y carreras con las bicicletas. Pero un día, al visitar una casa en ruinas cerca del pueblo, Michele descubre en el fondo de un hoyo un secreto aterrador que cambiará su existencia…

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La portada de la edición que he leído (arriba) no me gusta en absoluto porque no refleja para nada el ambiente que se respira y refleja en la novela: un pueblo sin fuentes ni río, perdido entre trigales e inmerso en un verano de días calurosos y noches pegajosas. Sin embargo, la edición que presenta el cartel español de la película en la portada (abajo) sí me parece muy buena, pues la imagen del niño que escucha tras la puerta y las luces y colores claros utilizados representan bien la atmósfera de la novela, aparentemente amable y sincera pero llena de mentiras, secretos y una falsa paz que envuelve al pueblo y a sus habitantes.

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Abajo muestro la portada del original italiano. En mi opinión, también está bien; me gusta el contraste de la serenidad que inspira el paisaje con el título perturbador.

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Esta novela pinta un crudo retrato sobre los extremos del corazón humano; por un lado, la crueldad, la cobardía y la hipocresía de los adultos; por el otro, la inocencia, el valor y la sinceridad de los niños. O más bien del niño, en singular; sólo Michele brilla por su valentía y su sentido de la justicia y la amistad, mientras que los miembros su pandilla (con la honrosa excepción de su hermanita, María) se pelean, traicionan y humillan en un ambiente cada vez más tenso, y el desquiciado Filippo vive hundido en la oscuridad, el miedo y la locura. Aunque en su situación, quién no perdería la cabeza…

De los adultos, muy poco puede decirse en su favor. En todo caso, el menos malo es Anna, la madre de Michele; detesta la situación de pobreza en que vive, pero odia aún más el tremendo problema causado por la codicia y la falta de escrúpulos de su marido y sus vecinos. Sin embargo, no hace nada por remediar la situación ni intervenir en favor de lo que es justo, sino que calla y se convierte en una cómplice más.

Considero que esta novela, enmarcada en los caóticos Anni di piombo (“Años de plomo”) de Italia, si bien es bastante popular en su país natal, merece algo más de consideración aquí en España. En primer lugar, por su temática y sus personajes; en segundo lugar, por el estilo del autor. Y por último, porque es complicadísima de encontrar. Así que espero que los servicios editorial y bibliotecario espabilen y ofrezcan más ejemplares de esta obra.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

sábado, 16 de octubre de 2010

El bien y el mal son las dos caras de la misma moneda

Se puede llegar a esta conclusión después de leer el famosísimo relato de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde), escrita en 1886 por el escocés Robert Louis Stevenson. Di con esta novela durante la pasada Feria del Libro de Córdoba (dedicada a la novela negra), y no pude resistir la tentación.

Sin duda, muchos conocerán los puntos principales de esta obra, pero es buena idea hacer memoria de todos los detalles: el abogado Gabriel J. Utterson no ve con buenos ojos el enigmático vínculo entre su buen amigo, el amable doctor Henry Jekyll, y el extraño Edward Hyde, un hombre que es cualquier cosa menos una persona recomendable. Sin embargo, cuando Hyde asesine a sangre fría a un político muy respetado y Jekyll comience a mostrarse misteriosamente taciturno, Utterson sospechará que hay gato encerrado…

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Me habría encantado poner algún vídeo de una de las muchas adaptaciones cinematográficas de la novela, pero claro, eso habría supuesto estropear la trama, de modo que os dejo la portada de la edición que leí (la traducción es muy buena, y las escalofriantes ilustraciones no se quedan atrás).

Por otro lado, no es casualidad que esta novela aún suscite interpretaciones y se siga versionando a otros géneros artísticos (incluido el teatro musical); a lo largo de la Historia han surgido diferentes conceptos que engloban la idea de un álter ego igual a uno mismo pero con un corazón cruel y despiadado: el Genio malo (el famoso diablillo contrapuesto al angelito), el doppelgänger, el “gemelo malo”… Todos ellos ocultos en el alma humana y pugnando por salir a la luz. Hyde es uno de ellos, a pesar de haber sido creado artificialmente; además, en su juventud Jekyll cometió actos indignos de los que se arrepiente profundamente (muy presumiblemente una relación homosexual con Utterson) y que intenta reprimir por todos los medios. Jekyll intenta librarse de esa parte de sí mismo que él considera repugnante, pero no le sale nada bien, y paga las consecuencias.

Además, este libro me ha hecho recordar un reportaje que leí hace años en una revista y con el que me sentí extrañamente identificada. En ese reportaje, un psicólogo afirmaba que las personas más bondadosas y que más tratan de reprimir su parte malvada solían sufrir mucho más que los que no siempre se portaban bien, ya que el lado oscuro de los primeros a veces salía de improviso y en forma de pensamientos inconfesables y repulsivos (por ejemplo, un filántropo que se imagina a sí mismo matando a alguien) y muchos temían que esa clase de pensamientos pudieran ser señal de algún trastorno psíquico o que se estuviesen convirtiendo en depravados sin sentimientos ni decencia. Por este motivo, el psicólogo exhortaba a esta gente a reconocer la naturaleza dual del corazón humano, a mantener un equilibrio entre ambos polos y a no angustiarse por ese tipo de pensamientos. A fin de cuentas, una travesura inofensiva de vez en cuando no hace daño.

Así pues, cuando me vino a la mente aquel reportaje, no tardé en comprender que el pobre Henry Jekyll pertenecía a ese grupo y que tuviese tantas ganas de deshacerse de su lado oscuro. Pero naturalmente, teniendo en cuenta su carácter y su esfuerzo por actuar siempre haciendo el bien y conteniendo sus impulsos “malignos”, es natural que Edward Hyde sea tal y como es.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

domingo, 28 de febrero de 2010

Cuidado con qué armario abrís…

…Porque es posible que dentro no os encontréis Narnia. Y dados los terroríficos muebles retratados por Joan Manuel Gisbert en Los armarios negros (1996), si alguna vez nos encontramos con algún ropero parecido, mejor no arriesgarse a abrirlo aunque sea el del famoso que más admiráis.

Bromas (o más bien chistes malos) aparte, Los armarios negros cuenta la historia de Pablo Biosca, un adolescente muy curioso que ayuda a su padre Alfredo en su trabajo como restaurador de casas antiguas. Su nuevo encargo los conduce a una mansión abandonada, a cargo de la antipática anciana Julia Barrientos, donde Pablo encuentra tres enormes y siniestros armarios negros que despiertan fuerzas oscuras cada vez que se abren. Pero los armarios no son lo único misterioso: Clara, la chica que vive en la casa de enfrente y que siempre lleva los ojos vendados, también posee un aura muy enigmática a su alrededor…

armarios

Ya conocía a este autor anteriormente debido a que muchos años atrás (en Primaria) leí otro libro suyo, El arquitecto y el emperador de Arabia (de hecho, el propio Gisbert vino a firmarnos nuestros ejemplares), y aunque las lecturas fuesen de madurez similar, éste último libro estaba incluido en una colección de literatura infantil. Pero volviendo a nuestros armarios, el libro (que leí el verano pasado) realmente me ha gustado, no sólo por querer descubrir el enigma que rodea tanto a los armarios como a Clara, sino también porque el autor hace que Alfredo (personaje que me ha gustado mucho junto con la pareja protagonista) también se implique en la historia y participe en buena medida del misterio que absorbe a su hijo. También debo destacar esta novela por su magnífico estilo: Gisbert omite prácticamente todas las descripciones físicas de sus personajes y sólo se centra en el ambiente y la narración para intensificar su oscuridad, logrando con gran éxito que el lector también sienta el poder tenebroso de los armarios a través de las páginas.

Finalmente sólo me queda recomendarle esta novela a los jóvenes lectores apasionados del terror, la intriga y el misterio y que deseen leer algo que enganche y que no puedan soltar hasta el final, porque seguro que este libro les gustará.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros