¡Hola, Rebeldes! ¿Todo bien? Eso espero. Quizás hayáis reconocido en el título las últimas palabras (modificadas) de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple. Quizás penséis, por eso mismo, que hoy toca hablar de alguna novela relacionada, de alguna forma, con los templarios.
Pero nada más lejos de la realidad; hoy vengo a hablaros de una novela de temática y protagonistas muy distintos: La casa de los amores imposibles (2010), de Cristina López Barrio. Me regalaron este libro en 2011 por mi cumpleaños, y no dejaré jamás de agradecérselo a mis amigas, porque tenía muchas ganas de hincarle el diente.
En este libro, cuya trama tiene lugar en un pueblecillo de Madrid, conocemos la historia de la familia Laguna, compuesta únicamente por mujeres. Desde hace siglos, éstas sufren una terrible maldición: están condenadas sufrir por causa de los hombres y a parir sólo hijas, que perpetuarán las desgracias familiares. Parece que no hay forma de cambiar esa situación… ¿O sí?
A lo largo de esta novela, conocemos las vidas de cinco miembros de esta familia, con los que viajaremos por la Historia de España desde el siglo XIX hasta la Movida de los 80. Durante estos tumultuosos años, seremos testigos no sólo de los avatares de las Laguna, sino también, a través de sus ojos, de los cambios políticos que transcurren en el pueblo durante ese tiempo. Por otro lado, la narración se intercala de vez en cuando con un cuento con el aparentemente no tiene nada que ver, pero a medida que se lee el libro uno se da cuenta de que la relación entre ambos es mucho más estrecha de lo que parece.
Esta novela me ha impactado por su increíble estilo; la autora utiliza un lenguaje cargado de poesía, con el que hace que los actos más crudos y crueles parezcan casi caricias y las escenas de amor se hagan sublimes. Mi personaje favorito es Olvido, “la Laguna guapa”; luchadora y valiente, asume el papel de eje central entre los personajes del pasado remoto y los del pasado cercano. Además, su historia de amor con Esteban es profundamente conmovedora.
Por supuesto, termino esta entrada recomendándoos encarecidamente que no os perdáis este libro, pero también os doy un consejo: si se os ocurre una idea para escribir algo, aunque sea un relato corto, no perdáis el tiempo y poneos manos a la obra. Porque es posible que, en cualquier otro lugar del mundo, haya alguien a quien se le haya encendido la misma bombilla. Y eso es justo lo que me ha pasado con este libro.
Hasta la próxima página,
La Rebelde de los Libros





