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lunes, 1 de septiembre de 2014

Especial Verano 2014 (VI): Caminante, no hay camino… sino alfombra que pisar

Si alguno de vosotros, queridos Rebeldes, es especialmente aficionado a la poesía de Antonio Machado, posiblemente se habrá molestado (como poco) al ver uno de sus versos más famosos destripado en el título de esta nueva entrada del Especial Verano 2014 (que más pronto que tarde, tocará a su fin). Pero es que ello se debe a que esta nueva recomendación literaria trata precisamente sobre caminos y sobre una alfombra muy especial.
 
En concreto, os voy a hablar del libro Silverio el grande (1993), de Pilar Mateos. ¿A que no adivináis cómo llegó este libro a mi vida? Os dejo diez segundos para que penséis la respuesta antes de pasar al siguiente párrafo. Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero! Ya podéis mirar.
 
Solución: Pues sí, otra lectura obligatoria para las vacaciones.
 
Bien, pasemos a la trama del libro. El protagonista es Silverio, un niño de once años que odia su nombre y que vive solo con su madre. Cuando su mejor amigo, Mike, y el padre de este desaparecen misteriosamente, Silverio decide salir a buscarlos con más voluntad que pistas sobre su paradero. Para ello, contará con la ayuda de un enigmático hombre, precisamente también llamado Silverio, que posee una alfombra con la que se pueden abrir caminos a todas partes…
 
silverioelgrande
 
Esta novela, cuyos capítulos comienzan siempre con la palabra “camino”, me dejó curiosamente impactada. A primera vista, el argumento puede parecer de lo más simple y, por qué no, manido (un maestro y su aprendiz, portadores de un objeto mágico, que se embarcan en un viaje con un objetivo común), pero hay más. No se trata de un simple libro fantástico, sino que incluye interesantes reflexiones entre los dos protagonistas sobre muchos aspectos de la vida, como el crecimiento o las relaciones entre personas (sobre todo con la familia y con los amigos); sin embargo, una que me gustó mucho vino por parte del padre de Mike, en la que habla sobre la gran fábrica de autómatas que intentan controlar y manipular el mundo que les rodea, haciendo que la gente piense y actúe de la forma que ellos quieren: creerse todo lo que oyen y ven, adquirir y consumir lo que no necesitan, comportarse según unos patrones sociales fijos… ¿Os suena de algo?
 
De los personajes protagonistas, al menos de lo que puedo recordar de este libro; los dos protagonistas (Silverio el grande y Silverio el chico) son serios y tozudos, pero forjan un fuerte lazo entre sí. De los secundarios, hay que destacar a Margarita, la madre de Silverio; es una mujer muy protectora, aunque al mismo tiempo poco cariñosa y hermética a más no poder; en especial, cuando se trata de su pasado. Y por este mismo motivo, me gustó mucho el final del libro, aunque es muy abierto y se deja un cabo suelto. Pero al lector le queda bien claro cómo quedaría ese cabo si quedase atado.
 
Esta novela, aunque se califique como infantil (y muchas veces la etiqueta “infantil” conlleva la etiqueta “superficial”), tiene un nivel de madurez sorprendente, y es reflexiva e intimista, cosa que siempre es de mi agrado en un libro. Si en ese largo camino (o más bien red de caminos) que es la vida os cruzáis con la historia de los dos Silverios, abridla y leedla.
 
Hasta la próxima página,
 
La Rebelde de los Libros

domingo, 6 de julio de 2014

Especial Verano 2014 (III): Una apuesta puede ser el comienzo de una gran aventura

Y si no, que se lo digan a Phileas Fogg, protagonista de La vuelta al mundo en ochenta días (Le Tour du monde en quatre-vingts jours), novela de Jules Verne publicada por entregas en la publicación Le Temps en 1872 e íntegramente el año siguiente.

Como ya he dicho, nuestro protagonista es Phileas Fogg, un caballero británico de existencia tranquila y solitaria al que sus colegas del Reform Club le hacen la que probablemente es la apuesta más famosa de la literatura a raíz de un artículo periodístico. Con una sustanciosa fortuna en juego, Fogg se embarca en la mayor aventura de su apacible vida acompañado por su mayordomo Passepartout y perseguido por el implacable inspector Fix, que cree erróneamente que Fogg es un atracador de bancos…

lavueltaalmundo

Hace ya muchos años que leí este libro, pero, como todo clásico de la literatura, dejó una gran huella en mi interior. Ello responde a múltiples razones, ya que se trata de una obra apasionante y llena de giros que nos traslada a un tiempo y a unos lugares que nos hacen soñar, desde la India, en la que conviven los colonos ingleses y sus refinamientos con las costumbres y tradiciones de los lugareños, hasta el Salvaje Oeste, donde todavía campan las grandes manadas de búfalos y las futuras grandes ciudades apenas son pequeños enclaves en mitad de la llanura. Y todo ello contado con mucho humor.

Por otro lado, La vuelta al mundo en ochenta días es posiblemente la más famosa de las novelas de Verne y también la que ha sido objeto de más adaptaciones a otras artes, y sobre todo la televisión y el cine. Lo malo es que en España la novela ha quedado casi totalmente eclipsada por la serie de dibujos animados La vuelta al mundo de Willy Fogg (1981), hasta el punto de que en una ocasión, en una clase de Geografía de 6º de Primaria, una compañera tuvo que leer un fragmento de este libro y no paraba de decir “Willy” en vez de “Phileas”. Cuando el profesor la regañó y la corrigió, ella contestó: “¿Pero no era Willy?”. Si queréis testigos, preguntadle a Nobody; ella también estuvo allí, y ella también se rió a carcajadas.

Pues ya hemos visto, queridos Rebeldes, que hemos empezado la sección de novelas juveniles de este Especial Verano con un Clásico con mayúsculas que ha sido fuente de inspiración para lectores y viajeros de todos los países (incluidas las consabidas parejitas en viaje de novios). Sobra decir que no os lo podéis perder, ¿verdad?

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

P.D.: Como sé que lo estáis deseando, ahí va el vídeo de La vuelta al mundo de Willy Fogg. ¡Que lo disfrutéis!

Que no se diga que no os mimo, Rebeldes míos…

domingo, 13 de mayo de 2012

De América a África en busca de las raíces familiares

¡Hola a todos, queridos Rebeldes! En primer lugar, pido perdón por el grandísimo lapso de silencio entre mi última actualización y ésta, pero he estado con mi último examen, papeleos varios y un intento de escribir una novela (si un día se publica, seréis los primeros en saberlo), y apenas he podido acercarme al blog. En segundo lugar, sé que, en teoría, ahora tocaría la entrada correspondiente a Las afinidades electivas, pero creo que voy a releerme el libro para escribir una entrada mejor (hace ya mucho que lo leí, y no me vendría mal recordar detalles), de modo que voy a pasar a los libros siguientes.

Así pues, hoy nos toca hablar de la novela Raíces (Roots; 1976), del estadounidense Alex Haley, que nos cuenta en sus páginas la historia de su familia materna desde el siglo XVIII hasta nuestros días. La historia comienza en Juffure, una pequeña aldea de Gambia, con el nacimiento de Kunta, primogénito de Omoro y Binta Kinte, ambos de etnia mandinka. Tras una infancia muy feliz junto a los suyos, Kunta es capturado, con apenas diecisiete años, por unos tratantes de esclavos que se lo llevan a América. Y a partir de aquí comienzan sus avatares y los de sus descendientes…

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Esta novela, de lectura obligada en EE.UU., vio la luz tras doce años de investigación por parte de Haley (fallecido en 1992), que desde niño escuchaba las historias que se contaban en su familia sobre sus antepasados lejanos, hasta llegar a uno al que llamaban “el africano”. Gracias a varias coincidencias más que afortunadas, no sólo descubrió la identidad de “el africano”, sino que también pudo conocer a sus parientes gambianos en sexto grado y devolverle a los afroamericanos el derecho a conocer su propia Historia, cruelmente robada y borrada; aquí debo destacar los continuos choques culturales entre Kunta, musulmán y fiel a sus raíces, y los demás esclavos, cristianos y totalmente aculturados.

Por otra parte, el inmenso éxito de este libro llevó a su adaptación en forma de miniserie (disponible en Youtube, por el momento), que también fue un bombazo en su momento; baste decir que toda una generación de niñas afroamericanas recibieron el nombre de Kizzy (no diré quién es por si no queréis spoilers). Sin embargo, la historia de Kunta y los suyos también ha encontrado escollos en su camino, como la censura y la prohibición durante el apartheid sudafricano y los sabotajes de una estatua de Haley con Kunta por parte del Ku Klux Klan.

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(Carátula de la miniserie)

En resumen, tenemos aquí un valioso testimonio histórico, fidelísimamente documentado, de la otra Historia de los EE.UU. A fin de cuentas, el país no sólo se levantó con la firma de documentos, luchas de indios y vaqueros y fiebres del oro, sino, sobre todo, con la sangre, el sudor y las lágrimas de miles de hombres y mujeres arrancados de sus hogares, despojados de su cultura y forzados a dejarse la piel de sol a sol.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

martes, 8 de noviembre de 2011

Cuando el amor y la naturaleza se entrelazan

¡Hola a todos! Ya sé que llevo mucho tiempo sin escribir por aquí, pero ello se debe a ciertos problemas burocráticos con mi facultad que me han apartado durante bastante tiempo del blog, hasta el punto de que ni siquiera he podido celebrar el tercer aniversario del blog como es debido. Lo lamento de veras.

Pocos libros describen la naturaleza como mi nueva recomendación, Un viejo que leía novelas de amor (1988), del chileno Luis Sepúlveda, de quien ya recomendé otra novela hace poco. Llevaba años queriendo leer este libro, y las pasadas navidades los Reyes Magos por fin me dieron la oportunidad.

A lo largo de su vida, el protagonista de la novela, Antonio José Bolívar Proaño, ha convivido tanto con los hombres autodenominados “civilizados” como con los indios shuar (más conocidos como “jíbaros” por aquí) y se desenvuelve sin problemas con unos y otros. Sin embargo, son los segundos quienes le han enseñado todos los secretos y las reglas de la selva amazónica, mientras que los primeros sólo saben explotarla y aniquilarla. Mientras tanto, en sus largos ratos en soledad, nuestro protagonista se recrea con hermosas historias de amor…

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Cartel de la película (por desgracia, no he tenido oportunidad de verla)

Esta novela, igual que Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, tiene un mensaje ecologista patente, pero, en el caso del libro que hoy nos concierne, el mensaje es mucho más intenso (se define al desierto como “el gran invento del hombre moderno”), un verdadero canto de amor a la naturaleza. Bolívar Proaño ama como a una madre a la selva y a los que la componen; Sepúlveda entrelaza los nombres de las plantas y animales en larguísimas enumeraciones, que hacen que nos imaginemos en toda su gloria el espeso follaje, las fieras al acecho, los cálidos monzones, los pájaros llenando de alboroto los árboles… En definitiva, la selva, convertida en un personaje más. Bolívar Proaño es un ejemplo del “buen salvaje”, sólo que a la inversa: se crió en el mundo civilizado y, tras diversas vicisitudes, se pasó al lado de la naturaleza, aunque sin terminar de perder el contacto con sus orígenes.

Creo que todos los grandes amantes de la naturaleza disfrutarán esta novela intensamente y, con una pizca de imaginación, se trasladarán junto a Bolívar Proaño en las cacerías y expediciones.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

jueves, 23 de junio de 2011

De cuando hay que sacar conocimientos de donde no se tienen

Esto es lo que se ve obligado a hacer Zorbas, el felino protagonista de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996), de Luis Sepúlveda. Recibí este libro como regalo de Navidad, ya que hacía tiempo que deseaba leerlo desde que vi su adaptación cinematográfica animada (fui al preestreno), hace ya mucho, mucho tiempo.

La historia tiene lugar enteramente en Hamburgo y, como ya he dicho, el protagonista es Zorbas, un gato “grande, negro y gordo” nacido en el puerto de dicha ciudad. Un día, se encuentra con una joven gaviota, manchada de petróleo y agonizante, que antes de morir le pide que cuide de su huevo y del futuro polluelo y que, cuando crezca, le enseñe a volar. Zorbas jura que lo hará, pero, aunque cuenta con la ayuda de otros gatos amigos suyos, no lo tendrá nada fácil…

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Portada de la edición que leí (2010); las portadas e ilustraciones interiores, obra de Miles Hyman, no han cambiado desde que se publicó este libro.

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Cartel de la película (La gabanella e il gatto, 1998), dirigida por el italiano Enzo d’Alò.

Sepúlveda define este libro como “una novela para jóvenes de 8 a 88 años”, y considero que no podría haber mejor descripción, pues los temas de la propia superación, la amistad, la relación hombre-naturaleza (en especial la contaminación) conciernen al género humano (o al menos deberían hacerlo) a cualquier edad. Me encanta Zorbas, que ya desde pequeñito demuestra unos férreos principios (es enternecedora la escena con sus hermanitos y su madre), aunque también los otros personajes también están bien.

La película también está bien, aunque se omiten un par de personajes (como el antipático chimpancé Matías) y se da mayor relevancia a las ratas, que se convierten en las antagonistas del filme. Sin embargo, en ningún momento se pierden los múltiples mensajes de la narración, y para mí es lo más importante.

Sin duda, ya que comenzamos las vacaciones, este libro es una estupenda opción para empezar con las lecturas veraniegas y también una buena manera de comenzar a concienciar a los más pequeños en el cuidado y conservación de la naturaleza.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

lunes, 3 de enero de 2011

Escuchad. Dejad que os cuente una historia…

Pero primero que nada, debo desearos a todos, queridos Rebeldes, una Feliz Navidad y un Feliz Año 2011, esperando que tengáis un año aún mejor que el anterior y muy abundante en libros y lecturas.

En cuanto al título de la entrada, así comienza El contador de historias (The Hakawati), de Rabih Alameddine (2008). Esta novela me cayó como regalo de Reyes en 2010 (a decir verdad, la había pedido el año anterior, pero no pudo ser), pero como tenía bastante lectura atrasada, terminé leyéndomela en verano. Aunque para ser exactos, la cita completa es así:

“Escuchad. Dejad que sea vuestro dios. Dejad que os guíe en un viaje hasta los confines de la imaginación. Dejad que os cuente una historia.”

Osama al-Jarrat vuelve a su Líbano natal para visitar a su padre moribundo en el hospital. El regreso a su país de origen le traerá miles de recuerdos sobre su propia infancia y sobre su abuelo Ismail, gran hakawati o narrador de historias (más o menos lo que aquí es un cuentacuentos). Los recuerdos del pasado se entremezclarán con el presente, con la historia de Fátima, que busca un remedio para que el sultán y su esposa tengan un varón, y con la historia del héroe Baybars y sus aventuras…

elcontador

En mi opinión, la portada del libro refleja maravillosamente su estructura, un conjunto de múltiples hilos multicolores que se entrelazan entre sí para conformar el dibujo de una gran alfombra persa. Y desde luego, no faltan entrelazados, incluidos el relato bíblico del nacimiento de Ismael, hijo ilegítimo de Abraham igual que lo fue el abuelo de Osama de su propio padre (además, no podemos olvidar que, según una tradición, los musulmanes descienden de Ismael). Por otra parte, Alameddine entremezcla de forma fabulosa la historia y el cuento, llegando incluso a la mise en abîme, es decir, contar una historia dentro de otra (por ejemplo, el sultán le relata a su esposa la historia de Baybars).

Es obvio que el autor ha bebido de numerosas fuentes para crear su obra (sobre todo para la parte más “fantasiosa”), pero merece la pena citar algunas.

  • Fuentes religiosas. El Corán y la Biblia, especialmente esta última, suponen dos fuentes muy valiosas. Alameddine se inspira particularmente en el Génesis, cuya historia cuenta dando protagonismo a Ismael y a su madre, la esclava Agar. También se inspira en la Biblia para ponerles los nombres de patriarcas y profetas bíblicos a los siete diablillos de colores que acompañan a Fátima.
  • Historias y cuentos tradicionales. De este segundo grupo, la palma se la llevan Las mil y una noches. Podemos ver claras influencias de Simbad, Aladino y otros héroes populares en el personaje de Baybars.
  • Homero. Los combates singulares de la Ilíada sirven de inspiración a Alameddine para las batallas de Baybars y sus compañeros o la lucha de Fátima y los diablillos contra el rey Kade y su ejército.
  • Ovidio. Las Metamorfosis del poeta latino también son de destacar por su importancia, ya que no faltan las transformaciones de personajes en animales o en monstruos.
  • Geoffrey Chaucer. Autor de los Cuentos de Canterbury, su obra no sólo tampoco se queda atrás en inspirar al autor, sino que además su influencia se entrelaza con la de Las mil y una noches, pues durante siete noches, el bandido Jayal trata de seducir con cuentos a Yawad, criado de Fátima.

Evidentemente, a todo esto hay que añadir la historia del propio Líbano, junto con la influencia de la propia familia de Alameddine. Osama y el autor se parecen en muchos aspectos, pero este último deja claro que “los al-Jarrat no son los Alameddine”.

En cuanto a los personajes, es innegable que cada uno tiene un matiz que lo hace especial; Alameddine hace que cada uno de ellos sea único e irrepetible. De este modo, me quedo con la devoción de Osama a su abuelo, la dulzura de éste, la afabilidad del tío Yihad (aunque lo encuentro bastante enigmático), el valor de Fátima y la simpatía de los diablillos.

Llevaba tiempo deseando recomendar esta fabulosa novela, y considero que aún no es demasiado tarde para incluirla en la carta a los Reyes Magos. Y si no os la traen, no pasa nada; siempre nos quedarán los cumpleaños o esas cuevas del tesoro que son las bibliotecas.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

miércoles, 27 de octubre de 2010

Aullando a la luna entre las montañas

Eso es lo que a una le apetece hacer después de leer El beso de una fiera (1996), de Alfredo Gómez Cerdá. Llevaba tiempo detrás de este libro, hasta que por fin me lo prestó una compañera. Había tenido la oportunidad de leérmelo años atrás (allá por el lejano 2002) en el colegio, ya que el autor iba a venir a visitarnos y a firmar ejemplares, pero los de mi clase fuimos los únicos “primos” que asistimos al evento sin libros. ¿Y por qué? Porque a nuestra profesora “se le olvidó decírnoslo”. Y ya os podéis imaginar el cuadro: los demás, con rostros sonrientes, consiguiendo dedicatorias y mientras tanto nosotros de brazos cruzados y con una cara hasta el suelo. Si queréis testigos de aquella inestimable escena, preguntádselo a mi querida amiga Nobody-chan; estuvo allí a mi lado, y ambas aguantamos aquella situación.

En fin, malos recuerdos aparte, el libro cuenta la historia de Andrés, un adolescente madrileño que deja a sus indolentes padres y se marcha a los Picos de Europa a buscar a su tío, un escritor obsesionado con los lobos, al que nunca ha visto. En León conoce a Estela, una bella y enigmática joven de la que se enamora perdidamente, pero ella oculta un secreto increíble…

elbesodeunafiera

Existen dos versiones ligeramente diferentes de esta portada. En la que yo me leí, aparece una enorme luna llena blanca sobre las montañas que la pareja de la portada (perfectamente podemos imaginar que son Andrés y Estela) observa fijamente. Por desgracia, las imágenes que he encontrado de esa portada no están en muy buenas condiciones, de modo que pongo ésta. De todas formas, la portada me gusta mucho; refleja bien la esencia del libro.

En cuanto a los personajes, puedo decir con absoluta certeza que Andrés se ha ganado mi admiración. Me encantan su sensibilidad y su carácter, que le llevan a emprender este viaje porque en su hogar no tiene nada por lo que sentir apego (sus padres van de colegas súper-modernos, cosa que él detesta, y su vida social tampoco es precisamente satisfactoria), y desea conseguir algo que le haga sentirse lleno y feliz, algo por lo que merezca la pena vivir la vida. Por este motivo, no duda en embarcarse en esta búsqueda; ya no sólo de su tío, sino también de ese “algo” que necesita. Porque seamos sinceros: ¿quién no ha sentido esta clase de vacío alguna vez y ha querido irse lejos alguna vez en busca de otra gente con la que encajar y un lugar donde sentirse a gusto? Yo misma reconozco que más de una vez me dan ganas de buscar en el exterior algo que me producía una gran nostalgia pero que no sabía qué era. Y esa sensación todavía vuelve por mi corazón de vez en cuando.

Para terminar, sólo me queda recomendar este libro a los lectores que deseen leer algo especialmente mágico y dulce, pero también que sea intimista. Y considero que estas frescas fechas otoñales, acompañadas de una manta calentita y un sofá cómodo, son estupendas para este libro. Aunque, la verdad sea dicha, yo me lo leí a finales de primavera…

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

martes, 14 de septiembre de 2010

Me llamo Kvothe. Ésta es mi auténtica historia.

Así se presenta el protagonista de El nombre del viento (The Name of the Wind; 2009), ópera prima de Patrick Rothfuss y primer tomo de la trilogía Crónica del Asesino de Reyes. Vi este libro recomendado en una revista, y desde que lo miré supe que esta novela olía a dos cosas: a éxito y a buen libro (en la literautra actual, normalmente los dos olores no aparecen juntos, y en los best-sellers, menos).

Kvothe (pronúnciese “Cuóuz”), otrora héroe legendario, vive ahora bajo el nombre falso de Kote y regenta la humilde posada Roca de Guía. Al ser reconocido por el escritor Devan Lochees (denominado “El Cronista” a lo largo de casi toda la obra), que convalece en su posada, Kvothe se verá obligado a contarle su historia durante tres noches. El nombre del viento se corresponde con la primera noche: su feliz infancia, su durísima adolescencia y su primer y turbulento año en la Universidad…

Considero que el mensaje con el que Kvothe se presenta y relata algunos de los hechos de su vida merece conocerse por entero, así que por eso he añadido este vídeo (un “tráiler” realizado por la editorial Mondadori, aunque, la verdad sea dicha, me leí una edición de Círculo) a la entrada en lugar de la portada del libro, como suelo hacer.

Por otro lado, para ser su primera obra, Patrick Rothfuss escribe con verdadera maestría; no en vano empleó ni más ni menos que catorce años para que este libro viera la luz (siete años para escribirlo, y otros siete para pulirlo y publicarlo). Además, él mismo declaró en una entrevista que puso todo su empeño en escribir algo diferente, pues según él muchos autores parecen emplear siempre los mismos recursos como si fuera una receta de cocina. Y en mi opinión, el primer plato de su menú deja muy buen sabor de boca y ganas de probar más: los países, la religión, las costumbres e historias, los poemas y canciones típicos… Rothfuss realmente se ha esforzado por construir un mundo sólido y bien cimentado, con creencias muy interesantes y mitos bien construidos.

El personaje de Kvothe me encanta en todos los aspectos, y especialmente por su ansia de saber, su tremenda fuerza para salir adelante pese a los miles de obstáculos (de tipo humano, en su mayoría), su habilidad y creatividad como músico y su ironía (lo que me habré reído con las pullas que le lanza a Ambrose). De los personajes secundarios, considero a la lunática Auri una chica tan dulce como enigmática; creo que aún nos guarda alguna sorpresa más (y de momento es la única chica en la que no se ha fijado Kvothe). Y de los villanos, encuentro a los Chandrian sumamente fascinantes; me muero de ganas de conocer más datos sobre ellos, empezando, por supuesto, por saber qué son exactamente.

Así pues, es fácil darse cuenta de las tremendas ganas que tengo de leer el siguiente tomo de esta trilogía; se sabe que se titulará The Wise Man’s Fear (El temor del sabio) y se espera que se publique en marzo del próximo año. Por supuesto, esperemos que esta fecha hipotética sea más o menos correcta y que no emplee otros catorce años en contarnos las aventuras y desventuras de Kvothe y los demás.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

lunes, 9 de agosto de 2010

Especial Verano 2010 (IV): Dilaf

¡Saludos, queridos Rebeldes! Para continuar con esta sección de mi blog, hoy voy a recomendar no uno, sino dos libros: Dilaf el sabio y Dilaf y la princesa, ambos escritos en 1998 por César Vidal. El primer libro pertenecía a una de esas listas de libros para leer durante el verano, mientras que el segundo lo encontré por casualidad y le pedí a mi madre que me lo comprara (no conservo ninguno de los dos, ya que los doné a la biblioteca). Ambas historias transcurren en un mundo fantástico, y ambas están narradas por el protagonista, Zámar de Undría, en su vejez.

Dilaf el Sabio comienza cuando los padres del pequeño Zámar, que tiene once años, son asesinados. Un criado logra salvar al niño y llevarlo a casa del sabio Dilaf, que lo cuidará y educará con la ayuda de su sirviente, Ishdor…

dilafelsabio

Dilaf y la princesa tiene lugar unos cinco años después del final del primer libro. Zámar, ya adolescente, se reencuentra con Ishdor, quien le transmite un mensaje de Dilaf: necesita su ayuda para escoltar a la princesa Sagura hasta el reino de Rolondia…

dilafylaprincesa

Personalmente, me habría gustado que las aventuras de Zámar y Dilaf hubiesen continuado un poco más (no sólo hay únicamente dos libros, sino que además son muy cortos), pero me siento satisfecha con lo que he leído. El mundo inventado por el autor es muy interesante y está plagado de pueblos, criaturas y expresiones muy curiosas, como “irse con la Luz”, que equivale a morir (al final del primer libro viene un glosario con toda la información al respecto; no recuerdo si en el segundo también había otro glosario). En cuanto al trío protagonista, mi personaje favorito es Ishdor, simpático, despistado y muy supersticioso.

En definitiva, si os apetece leer algo de novela fantástica que se pueda leer muy rápido, estos dos libros serán de vuestro agrado.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

jueves, 15 de julio de 2010

Especial Verano 2010 (II): Don Caracol Detective

Hola de nuevo, queridos Rebeldes. Aquí os traigo la segunda recomendación veraniega de mis libros infantiles favoritos: Don Caracol Detective (1991), del cordobés José Francisco Viso. Al igual que con Mumú, también fue un libro de lectura de Primaria con cuadernillo de trabajo, y aún hoy conservo el libro, forrado con plástico y con la etiqueta con mi nombre.

La trama tiene lugar en torno a una charca en un bosque (que muy bien puede situarse en nuestro país). Los animales han estado llenando sus despensas para pasar el invierno, pero un extraño ladrón los ha desvalijado y dejado sin nada que comer. Don Caracol-Col, junto con la lombriz Eustaquio, deberá desentrañar el enigma y descubrir al culpable lo antes posible…

doncaracol

He aquí otro libro más que conservo con gran cariño y cuidado, pese a los muchos años transcurridos. No sólo tiene humor y aventura, sino también una buena carga de ironía y de crítica; cualquier niño se sonreirá al contemplar en las ilustraciones a los animales del bosque totalmente humanizados (un verdadero patio de vecinos a cual más ruidoso) y vestidos con ropa, y en especial al dúo protagonista: el primero, con lupa, pipa y cachimba cual Sherlock Holmes en versión gasterópoda; el segundo, un anélido ciego y sin complejos, con sombrero, bufanda y gabardina sin mangas.

En fin, sólo me queda desearos, queridos Rebeldes, que lo paséis tan bien con este libro como yo lo hice en su momento, pues no sólo es una lectura amena, sino también una divertida forma de dar a conocer a los más pequeños a algunas de las criaturas más curiosas de nuestra fauna.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

sábado, 3 de julio de 2010

Viajando de un Oriente al otro

Queridos Rebeldes, es para mí un gran placer recomendar este nuevo libro; no sólo por la trama en sí, que me resultó bastante placentera, sino también por ser un regalo de cumpleaños de una muy buena amiga mía (aunque de eso hace un año): Al-Gazal, el viajero de los dos Orientes (2000), del catedrático ubetense Jesús Maeso de la Torre, siendo ésta su primera novela (en 1976 escribió un poemario titulado Pisadas de sueños).

La novela se ambienta en su mayor parte en la espléndida Córdoba califal del siglo IX, pero la trama, narrada de forma retrospectiva, comienza en Bagdad. Yahía ben al-Hakam,  conocido por sus coetáneos como Al-Gazal (“La gacela”) por su gran apostura, vive desterrado en Bagdad. La carta de un viejo amigo le traerá a la mente multitud de recuerdos, tanto alegres como amargos, de su vida en su Córdoba natal y de sus largos viajes como embajador a lugares tan recónditos como Constantinopla o Escandinavia…

algazal

He disfrutado mucho esta novela por tres motivos: en primer lugar, por tratar una de las épocas históricas que más me gustan; en segundo lugar,  por conocer a un personaje tan singular como es su protagonista; y en tercer lugar, por el cariño que tengo a Córdoba, la ciudad en la que estudio. Sin embargo, debo añadir un par de consideraciones negativas. Primero, se nota que el autor conoce muy bien su tema de estudio y no tan bien otros temas (especialmente la mitología nórdica, que no es precisamente su fuerte). Segundo, en la edición que he leído he encontrado unas faltas de ortografía absolutamente escalofriantes  (“cáscara” sin acento, “heroico” con acento y más) y algunas faltas ortotipográficas (como poner una coma entre sujeto y predicado, tan de moda últimamente).

Por lo demás, el abanico de personajes, tanto reales (entre ellos el famoso músico Ziryab, de prodigiosa voz) como ficticios, es amplísimo. Mis favoritos han sido el propio Al-Gazal (aunque va de cama en cama que da gusto), la amable Shifa y el leal Masrur. Me hubiese gustado que el autor hubiese profundizado un poco más en la relación entre este último y Sanae, aunque comprendo que eso habría supuesto desviarse demasiado de la trama.

En definitiva, a pesar de todo, ésta es una muy buena novela para conocer ya no sólo nuestro pasado islámico con sus luces y sus sombras, sino también a un hombre culto, polifacético e inteligente, el viajero más grande que haya habido en España.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

lunes, 28 de junio de 2010

Especial Verano 2010 (I): Mumú

Lo prometido es deuda, queridos Rebeldes. He aquí la primera obra que figurará en esta tanda especial: Mumú (1990), de la cubana Hilda Perera. Este libro llegó a mi vida cuando tenía unos seis años, ya que nos mandaron leérnoslo en clase (ya sabéis, el famoso libro de lectura con cuadernillo incluido para que mejorase nuestra comprensión lectora), y desde entonces sigue aquí, en mi vida y en mi corazón.

Mumú cuenta la historia de una cría de elefante, desde su nacimiento hasta la madurez. Destinado a convertirse en el jefe de su manada, Mumú deberá pasar por un aprendizaje largo y complicado en la bella y peligrosa sabana africana, pero los depredadores de la sabana no supondrán ni mucho menos el mayor de los peligros…

mumu

Recomiendo firmemente esta novela a cualquier niño a partir de la edad en la que di con ella. Describe bastante bien la vida de los elefantes, si bien la autora se toma algunas libertades (como el hecho de que la manada esté gobernada por un macho dominante y no por la hembra más anciana o el hecho de situar un tigre en África). Pero bueno, Mumú es una novela estupenda para infundir en los más pequeños el amor por la naturaleza y la admiración por esos inteligentísimos animales que son los elefantes.

Finalmente, debo contar una anécdota sobre la portada del libro: cuando nos mandaron leérnoslo, mi madre me compró un ejemplar con una portada distinta (con tapas duras azules y una sobrecubierta con una de las ilustraciones interiores del libro a todo color; las demás son en negro y amarillo). Pues bien, primero yo no quería aquel libro porque era distinto a los otros, y luego mis compañeros se negaban a admitir que mi libro era el mismo que los suyos hasta que les demostraba que el texto era idéntico (y claro, después mi libro les encantaba porque era el más bonito). Ahora quiero muchísimo ese libro, y desde ese momento aprendí una valiosa, aunque muy conocida, lección: no hay que juzgar un libro por su portada.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

martes, 22 de junio de 2010

Cuerpo de hombre, voz de mujer

Me imagino que no es difícil adivinar a quiénes me refiero con el título de la entrada. Y si alguno ha pensado en los castrati (plural de castrato), lo felicito por su perspicacia, ya que justamente ése es el tema de mi primera recomendación de las vacaciones: Canto castrato (1984), de César Aira. Me compré este libro el verano pasado, pues muchos años atrás había leído una crítica muy buena de él en Círculo de Lectores (aunque, francamente, me sorprendió que el libro fuese tan antiguo).

Supongo que la existencia del castrato es algo de cultura general, pero por si hubiese alguien que no recuerda o no sabe quiénes eran los castrati, aquí viene una definición: un castrato era un cantante de ópera al que se le extirpaban los testículos antes de la pubertad para que no se le cambiase la voz e interpretase papeles femeninos (aún estaba mal vista la participación de verdaderas mujeres en el escenario). Algunos llegaron a ser muy famosos, como por ejemplo Carlo Broschi, bien conocido como “Farinelli”.

Pues bien, Canto castrato nos traslada a la Europa del siglo XVIII, período de la Ilustración, los despotismos ilustrados y el espionaje en mensajes cifrados en las arias operísticas. El Micchino es un castrato de voz prodigiosa que tuvo su momento de gloria, pero se ha retirado de los escenarios y ahora convive con su curiosa y extravagante troupe: el jorobado Pierre, la anciana y excéntrica modista Hildeeve, dos castrati aprendices y otros. Un día, un viejo amigo del Micchino, herr Augustus Klette, vuelve a su vida para pedirle que vuelva al mundo de la ópera. Pero antes el Micchino deberá salvar a Amanda, hija de Klette, de las garras de su pérfido marido…

cantocastrato

Muchos coinciden en que esta novela supone un descanso en medio de tanta mediocridad, pues está desprovista de tópicos y vulgaridades. Por mi parte, les doy la razón por completo. La narración es a veces un poco recargada (no olvidemos que los estilos artísticos de la época eran el Rococó, principalmente, y el Neoclasicismo), pero su estilo es pura poesía, etéreo y transportador como la propia música, y los personajes parecen sacados del género operístico (y por este motivo no soy capaz de quedarme con uno favorito; todos tienen algo que los hace especiales).

En definitiva, Canto castrato es una novela no sólo bien documentada (cosa que valoro mucho), sino que envuelve al lector y lo traslada hasta el período dieciochesco. Así que ni que decir tiene que no hay mejor forma de saborear esta novela que con una buena sesión operística.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

sábado, 13 de marzo de 2010

De oca a oca, y tiro porque me toca

Por burdo que suene el título de esta entrada, realmente no podía tener otro, ya que mi nueva recomendación se titula El jardín de la oca (2007), de Toti Martínez de Lezea. Encontré este libro en Círculo de Lectores, y me sorprendió mucho porque su argumento me recordó a una miniserie de misterio española que había visto por televisión años atrás (Camino de Santiago), si bien esta última tenía lugar en nuestra época y trataba de una cadena de asesinatos.

En definitiva, la trama de El jardín de la oca, que ocurre en el siglo XIII, comienza cuando el médico judío Ezequiel Falaquera cura las manos quemadas del feroz ex-inquisidor Robert Lepetit, que ha incendiado una iglesia por poseer una Virgen negra. Es tal el fanatismo de Lepetit, que lo lleva a interpretar el mensaje del libro del Apocalipsis como el final del catolicismo y el nacimiento del segundo Mesías en Finisterre. Tras el asesinato de un amigo a manos del inquisidor, Ezequiel decide tratar de detenerlo para evitar más desgracias, y para ello contará con la ayuda de dos fieles compañeros con los que nada tiene en común: Hadi al-Suri, un amable herborista musulmán capaz de adivinar el futuro con el tablero de la oca, y Eder Bozat, un humilde tallista cátaro y el autor de la Virgen quemada…

jardin

No puedo negar que durante todo el tiempo que estuve leyendo la novela tenía en mente lo que podía recordar de la mencionada miniserie y también a La flor de la argoma, la novela de Martínez de Lezea recomendada anteriormente en mi blog. Pero por supuesto, El jardín de la oca no tiene nada que ver con las dos. Tiene una dosis considerable de intriga como la serie; tampoco le falta el romance, como a la otra novela, pero esta obra también posee su gran carga aventurera.

En cuanto a los personajes, mis favoritos han sido el divertido Ugo, la dulce Alazaïs y el trío protagonista. Debo destacar especialmente a estos últimos, que colaboran (aunque mi resumen haga parecer lo contrario, el judío no es ningún “jefe”) con todas sus fuerzas para pararle los pies a Lepetit. A fin de cuentas, las religiones no tienen por qué ser enemigas entre sí o del agnosticismo y el ateísmo (tienen más cosas en común de las que parecen, pero muchos se niegan a verlas), sino que el verdadero enemigo común de todos es el fanatismo, salga de la doctrina que salga. Y tras decir esto no puedo negar el gran papel del propio Lepetit, que guarda más de una sorpresa.

En definitiva, si buscáis una novela histórica con acción, aventura, misterio; mezcla de religión, paganismo y artes arcanas (sin llegar al extremo de muchos best-sellers de ahora) y una dosis decente de romance, El jardín de la oca seguro que os satisface.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

domingo, 28 de febrero de 2010

Cuidado con qué armario abrís…

…Porque es posible que dentro no os encontréis Narnia. Y dados los terroríficos muebles retratados por Joan Manuel Gisbert en Los armarios negros (1996), si alguna vez nos encontramos con algún ropero parecido, mejor no arriesgarse a abrirlo aunque sea el del famoso que más admiráis.

Bromas (o más bien chistes malos) aparte, Los armarios negros cuenta la historia de Pablo Biosca, un adolescente muy curioso que ayuda a su padre Alfredo en su trabajo como restaurador de casas antiguas. Su nuevo encargo los conduce a una mansión abandonada, a cargo de la antipática anciana Julia Barrientos, donde Pablo encuentra tres enormes y siniestros armarios negros que despiertan fuerzas oscuras cada vez que se abren. Pero los armarios no son lo único misterioso: Clara, la chica que vive en la casa de enfrente y que siempre lleva los ojos vendados, también posee un aura muy enigmática a su alrededor…

armarios

Ya conocía a este autor anteriormente debido a que muchos años atrás (en Primaria) leí otro libro suyo, El arquitecto y el emperador de Arabia (de hecho, el propio Gisbert vino a firmarnos nuestros ejemplares), y aunque las lecturas fuesen de madurez similar, éste último libro estaba incluido en una colección de literatura infantil. Pero volviendo a nuestros armarios, el libro (que leí el verano pasado) realmente me ha gustado, no sólo por querer descubrir el enigma que rodea tanto a los armarios como a Clara, sino también porque el autor hace que Alfredo (personaje que me ha gustado mucho junto con la pareja protagonista) también se implique en la historia y participe en buena medida del misterio que absorbe a su hijo. También debo destacar esta novela por su magnífico estilo: Gisbert omite prácticamente todas las descripciones físicas de sus personajes y sólo se centra en el ambiente y la narración para intensificar su oscuridad, logrando con gran éxito que el lector también sienta el poder tenebroso de los armarios a través de las páginas.

Finalmente sólo me queda recomendarle esta novela a los jóvenes lectores apasionados del terror, la intriga y el misterio y que deseen leer algo que enganche y que no puedan soltar hasta el final, porque seguro que este libro les gustará.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

viernes, 28 de agosto de 2009

La brújula, la daga y el catalejo

Si en la anterior entrada ya había tratado una trilogía literaria, en ésta voy a hacer lo mismo. Y en cuanto a los tres objetos del título, son los que protagonizan los tres tomos de La Materia Oscura: Luces del Norte, La Daga y El Catalejo Lacado, del autor británico Philip Pullman. El primero fue adaptado al cine como La Brújula Dorada (The Golden Compass) por ser éste el título que recibió el libro en Estados Unidos, pero la película (infumable por la mala adaptación y además engañosa) no le hace la menor justicia al libro; afortunadamente, tengo entendido que, dado el fracaso de la película, no se versionarán los otros dos volúmenes. Estos libros me los regalaron cuando cumplí catorce años, y desde el primer momento me impactó la profundidad de la historia, la sorprendente madurez de la narración y sobre todo la desbordante imaginación y el discurso marcadamente antirreligioso del autor.

Luces del Norte (Northern Lights) está ambientado en un mundo muy similar al nuestro pero a la vez muy diferente, pues entre otras cosas parte del alma de las personas reside fuera de sus cuerpos en forma de animales llamados daimonions (dæmons en la versión original), que reflejan la personalidad y otros rasgos de su poseedor y nacen y mueren con él. La protagonista es Lyra Belacqua, una niña huérfana de once años que vive en el Jordan College de Oxford. Los niños comienzan a desaparecer misteriosamente, supuestamente raptados por los extraños “zampones”, y entre ellos el mejor amigo de Lyra, Roger. Acompañada de su daimonion Pantalaimon y con la ayuda de su aletiómetro (una especie de brújula de cuatro agujas que siempre señala a la Verdad, que en griego es alétheia), Lyra irá en busca de su amigo y de la extraña materia dorada bautizada como “Polvo” en su viaje al Norte, donde deberá enfrentarse a temibles enemigos…

lucesdelnorte

La Daga (The Subtle Knife) se ambienta en buena parte en nuestro propio mundo. El protagonista es Will Parry, un chico de doce años que mata por accidente a uno de los hombres que lo acosan a él y a su madre por unas cartas de su padre, desaparecido en una de sus expediciones cuando Will sólo era un bebé. Huyendo de su crimen, Will se refugia en el mundo de Cittàgazze, habitado únicamente por niños, donde conoce a Lyra, la protagonista del tomo anterior. Ambos conocerán a la científica Mary Malone, que investiga unas extrañas partículas doradas de extraordinario comportamiento, y deberán luchar contra nuevas amenazas tanto de nuestro mundo como de Cittàgazze a la vez que intentan hacerse con un nuevo y poderoso objeto por el cual muchos matarían…

ladaga

El Catalejo Lacado (The Amber Spyglass) constituye el esperado clímax de la trilogía. Mientras que las fuerzas de todos los bandos se preparan para enfrentarse finalmente entre sí, Will y Lyra prosiguen su viaje en busca del mundo de los muertos acompañados del caballero Tialys y lady Salmakia, pertenecientes a la raza de los gallivespianos (diminutos y orgullosos seres antropomorfos, provistos de espolones venenosos en los talones y que montan en libélulas y otros animales amaestrados), perseguidos por nuevos y antiguos enemigos. Por su parte, la doctora Malone, que continúa con sus investigaciones, llega a otro mundo donde será acogida por las hospitalarias y civilizadas criaturas mulefa, que ven como los árboles de su mundo se marchitan lentamente a la vez que se enfrentan a sus acérrimos enemigos: las sanguinarias y crueles aves tualapi…

elcatalejolacado

Como ya dije al principio, desde el primer momento me atrapó la trama de esta trilogía que he releído varias veces a lo largo de mi vida, pues definitivamente estos libros marcan a quienes los leen de una forma absolutamente imborrable. Y puede que tal vez sea precisamente esa marca lo que hace que uno quiera leerlos de nuevo, una y otra vez. Los personajes son tan variopintos que resulta muy difícil elegir uno como favorito, pero de los dos protagonistas creo que me quedo con Will, y en cuanto a los personajes secundarios, Lee Scoresby por su valor y su sentido de la amistad y Serafina Pekkala por su sabiduría y su misticismo. Por otro lado, son de destacar las referencias literarias existentes en los libros, desde una cita de El paraíso perdido de Milton a pequeñas citas de famosos poetas anglosajones como Emily Dickinson, William Blake, etc., pasando incluso por una reescritura del Génesis en la que Adán y Eva descubren que poseen sus propios daimonions tras cometer el pecado original.

En definitiva, éstos son unos libros que merecen tener un lugar en cualquier estantería y que merecen ser leídos al menos una vez en la vida. Porque cuando una persona los lee, ya no vuelve a ver el mundo como antes.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

miércoles, 12 de agosto de 2009

El barco, el tren y el faro

Éstos son los tres elementos principales en torno a los que se desarrollan los tres relatos que conforman la Trilogía de la Niebla de Carlos Ruiz Zafón: El Príncipe de la Niebla, El Palacio de la Medianoche y Las Luces de Septiembre, respectivamente. Pese a que estas novelas son completamente independientes entre sí y está protagonizadas por personajes que no tienen ninguna relación entre sí, todos estos relatos tienen algunos puntos en común: las tres historias transcurren en la primera mitad del siglo XX y están protagonizadas por grupos de muchachos adolescentes que se enfrentan a un gran villano a la vez que desentrañan un gran misterio ocurrido en un pasado cercano.

El Príncipe de la Niebla relata la historia de los Carver, una familia de relojeros que se refugia en un pueblecito de la costa sur inglesa durante el verano de 1943. Los hijos mayores, Alicia y Max, y su nuevo amigo Roland se verán obligados a enfrentarse al siniestro Doctor Caín, un diabólico personaje que posee la capacidad de hacer realidad todos los deseos, pero a cambio de un alto precio…

niebla

El Palacio de la Medianoche relata una historia que transcurre en Calcuta en 1932, donde una noche años atrás un tren en llamas atravesó la ciudad y un espectro de fuego sembró el pánico mientras que un militar trataba de salvar a dos bebés mellizos. Dieciséis años después, Ben y Sheere y sus amigos de la Chowbar Society se ven involucrados en el más terrible enigma de la historia de la ciudad de los palacios…

palacio

Las Luces de Septiembre cuenta la historia de una viuda francesa y sus dos hijos que se refugian durante un verano en la Bahía Azul huyendo de la Segunda Guerra Mundial que azota París. La hija mayor, Irene, y su nuevo amigo Ismael vivirán el primer amor a la vez que tratarán de descifrar el misterio que se oculta en la mansión del juguetero Lazarus Jann…

luces

Hacía ya mucho tiempo que tenía aparcada esta recomendación en la sección de “Futuras recomendaciones”, y ya era hora de sacarla de allí y expresar mi opinión sobre estas tres novelas que he podido saborear en un único (y francamente sustancioso) volumen oportunamente editado con motivo de la publicación de El Juego del Ángel. Para ser sinceros, la que más me ha gustado ha sido El Príncipe de la Niebla, que ya conocía desde hacía muchos años (de hecho, leí un pequeño fragmento que me pusieron en un examen de 3º de Primaria). En cuanto a las otras dos, me ha gustado más Las Luces de Septiembre que El Palacio de la Medianoche, posiblemente por el parecido de su argumento con el de la primera novela, lo que no significa que la segunda me haya desagradado. Sin embargo, si uno se fija detenidamente, las novelas de Ruiz Zafón (esta trilogía, La Sombra del Viento y El Juego del Ángel; no he leído Marina, así que no me atrevo a incluirla) tienden a repetir ciertos patrones. No diré cuáles por respeto a los lectores, pero si uno se fija detenidamente, los verá.

En fin, dedico esta triple recomendación especialmente a los lectores jóvenes (más o menos de la edad de los protagonistas) que busquen una lectura de verano amena, entretenida y aderezada con una buena dosis de misterio, porque seguro que estos libros serán perfectos para ellos.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un fantástico viaje por Tianxia

El título de esta entrada seguramente hará que mis lectores se pregunten qué es Tianxia, y debo contestarles que Tianxia es el país que conocemos con el nombre de China, y ello se debe a que esa palabra es el nombre con el que los chinos denominan a su propio país: "todo bajo el cielo". Y ése es justamente el título de mi última recomendación del año 2008 (literalmente hablando): Todo bajo el Cielo, de Matilde Asensi. El libro, cuya trama tiene lugar en los años 20, trata la historia de Elvira Aranda, una pintora española de mediana edad casada por conveniencia con Rémy de Poulain, un rico comerciante francés que negocia con sedas en China. Mientras que su marido se ocupa de sus negocios allí, Elvira vive apaciblemente en París dedicada a la pintura y a vivir su vida hasta que un día las desgracias llaman a su puerta: en una carta se le comunica la muerte de Rémy en China y, por otro lado, aparece su sobrina Fernanda, hija de la hermana de Elvira, que pasa a su custodia al morir los padres de la joven, ya que es menor de edad (tiene diecisiete años, y en aquel tiempo en España se cumplía la mayoría de edad a los veintitrés).
Acompañada de su consentida (y obesa) sobrina, Elvira viaja a Shanghai para resolver el consecuente papeleo como viuda y como heredera universal de los bienes de Rémy, pero cuando llega se entera de que su única herencia son un conjunto de deudas astronómicas y además de que Rémy ha sido asesinado por la misteriosa mafia conocida como "Banda Verde", interesada en algo que Rémy poseía: una preciosa caja lacada llena de curiosos objetos relacionados con uno de los grandes enigmas de China: la situación de la tumba de Shi Huang Ti, el primer emperador de China.
Así, con la Banda Verde, los imperialistas y los japoneses pisándoles los talones, Elvira, Fernanda, el anciano anticuario Lao Jiang, el escritor irlandés Patrick Tichbourne y el pequeño Biao se embarcan en una peligrosa aventura en busca de la tumba del emperador y su maravilloso tesoro...



A decir verdad, este libro me lo leí hace ya tiempo, en pleno verano. Para ser exactos, comencé el día 8 de agosto (sí, precisamente el día de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín), después de mucha insistencia materna, y la verdad es que (una vez más) tengo que darle las gracias a mi madre, porque el libro no es sólo la típica historia de un grupo de personas que se embarcan en un viaje lleno de trampas y de peligros, sino que también es un compendio de gran número de curiosidades sobre la historia de China y numerosos elementos de su cultura: el tai'chi, el juego de mesa wei'chi (los aficionados a la cultura japonesa seguramente lo conocerán con el nombre de go), las artes marciales, las magnitudes del tiempo y el espacio, etc.

En fin, sólo puedo decir que si alguien desea leer un libro con buen ritmo y lleno de aventuras en tierras exóticas pero con los pies en la tierra y la cabeza en la Historia, éste es su libro.

Hasta la próxima página (¡y os deseo Feliz Año 2009!),

La Rebelde de los Libros



domingo, 21 de septiembre de 2008

Tiene huevos la cosa...

No, no pretendo ser mal hablada ni ordinaria ni nada por el estilo. Lo digo en sentido literal, porque de huevos va mi segunda recomendación. Se trata de Ciudad de ladrones (City of thieves), de David Benioff, autor también de Descalza sobre el trébol y otros relatos y La última hora (ésta última llevada al cine bajo el título de La última noche) y guionista de cine (tanto de su propia novela como de otras películas como Troya o precisamente Cometas en el cielo).

La novela relata la historia ficticia (aunque en ningún momento lo parezca) de dos jóvenes rusos en Leningrado en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Lev Abramóvich Beniov es un chico judío de diecisiete años, huérfano de padre, que decide quedarse en la ciudad contra la voluntad de su madre para ser testigo directo de la guerra. La Nochevieja de ese año es arrestado por saltarse el toque de queda y además desvalijar el cadáver de un paracaidista alemán y no entregarle sus pertenencias a los partisanos rusos. En la cárcel conoce a Nikolái Alexándrovich Vlasov (alias Kolya), un veinteañero irónico y optimista que no se calla ni debajo del agua y que está acusado de deserción. A las pocas horas de su arresto, Lev y Kolya son inesperadamente liberados y conducidos a la casa del coronel Grechov, que les propone una insólita forma de salvarse del paredón: en un plazo de cinco días, desprovistos de cartillas de racionamiento y con una carta del coronel por único documento de identificación, deberán encontrar una docena de huevos para el pastel de bodas de su hija...


Ciudad de ladrones ofrece un retrato excepcional de la Rusia devastada por la guerra, llena de buena y mala gente que hace todo lo posible por sobrevivir a las penurias del hambre y del intenso frío invernal, recurriendo desde a venderlo todo por conseguir comida hasta el canibalismo, y también por evadirse y buscar consuelo en sus semejantes. Pero sorprendentemente, y a pesar del contexto y la situación, la novela también tiene sus puntos humorísticos, de los que la estrella indiscutible es Kolya. En efecto, este personaje se pasa media novela contando chistes y hablando de literatura (es de destacar El podenco del patio, quienes lean Ciudad de ladrones sabrán de qué hablo) y la otra media contando más chistes y hablando de (y practicando) sexo. También es importante destacar el papel del ajedrez en la historia, como destreza propia de Lev y como tema de conversación.


En fin, debo decir que esta novela es muy buena, aunque lamentablemente hay bastantes gazapos de traducción (he de decir que estudio Traducción e Interpretación, y me fijo mucho en estos detalles), desde anglicismos y algún que otro galicismo (Es por eso que..., que viene del francés C'est pour ça que...) a fallos notables como escribir "el Viejo Testamento" en lugar de "el Antiguo Testamento"; por otro lado, también se agradecerían algunas notas aclaratorias más aparte de las dos o tres que vienen en el libro. Pero bueno, esperemos que en próximas ediciones desaparezcan estos errores y el lector se encuentre con gran cantidad de información dispuesta en pequeñas líneas a los pies de este estupendo libro.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros