sábado, 28 de septiembre de 2013

¡Especial Otoño 2013!

¡Hola, Rebeldes! Ahora que estoy retomando el blog (y pienso retomarlo en condiciones), me he puesto a revisar entradas viejas, y me topé con las de Especial Verano 2010. Para mí, supuso un momento muy nostálgico, porque además me habría gustado haber recomendado más libros aparte de los que ya he indicado. Pero eso no viene al caso.

En realidad, estuve comentando con Nobody-chan la posibilidad de hacer un nuevo especial de entradas para este otoño, y se me ocurrió hacerlo con mi autora anglosajona favorita. ¿Cómo, que quién es? Pues se trata nada menos que de…

janeausten

Jane Austen (1775-1817)

Esta escritora británica me conquistó a través de Orgullo y Prejuicio (publicada hace ya 200 años), y he devorado todas sus novelas (tristemente, sólo nos dejó seis, pero todas ellas maravillosas). También escribió algunas historias cortas, aunque no he tenido la suerte de leerlas. Sin embargo, mientras voy a por ellas, estaré encantada de recomendaros sus novelas por orden cronológico de escritura.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

jueves, 19 de septiembre de 2013

¡Todas malditas, hasta la enésima generación!

¡Hola, Rebeldes! ¿Todo bien? Eso espero. Quizás hayáis reconocido en el título las últimas palabras (modificadas) de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple. Quizás penséis, por eso mismo, que hoy toca hablar de alguna novela relacionada, de alguna forma, con los templarios.

Pero nada más lejos de la realidad; hoy vengo a hablaros de una novela de temática y protagonistas muy distintos: La casa de los amores imposibles (2010), de Cristina López Barrio. Me regalaron este libro en 2011 por mi cumpleaños, y no dejaré jamás de agradecérselo a mis amigas, porque tenía muchas ganas de hincarle el diente.

En este libro, cuya trama tiene lugar en un pueblecillo de Madrid, conocemos la historia de la familia Laguna, compuesta únicamente por mujeres. Desde hace siglos, éstas sufren una terrible maldición: están condenadas sufrir por causa de los hombres y a parir sólo hijas, que perpetuarán las desgracias familiares. Parece que no hay forma de cambiar esa situación… ¿O sí?

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A lo largo de esta novela, conocemos las vidas de cinco miembros de esta familia, con los que viajaremos por la Historia de España desde el siglo XIX hasta la Movida de los 80. Durante estos tumultuosos años, seremos testigos no sólo de los avatares de las Laguna, sino también, a través de sus ojos, de los cambios políticos que transcurren en el pueblo durante ese tiempo. Por otro lado, la narración se intercala de vez en cuando con un cuento con el aparentemente no tiene nada que ver, pero a medida que se lee el libro uno se da cuenta de que la relación entre ambos es mucho más estrecha de lo que parece.

Esta novela me ha impactado por su increíble estilo; la autora utiliza un lenguaje cargado de poesía, con el que hace que los actos más crudos y crueles parezcan casi caricias y las escenas de amor se hagan sublimes. Mi personaje favorito es Olvido, “la Laguna guapa”; luchadora y valiente, asume el papel de eje central entre los personajes del pasado remoto y los del pasado cercano. Además, su historia de amor con Esteban es profundamente conmovedora.

Por supuesto, termino esta entrada recomendándoos encarecidamente que no os perdáis este libro, pero también os doy un consejo: si se os ocurre una idea para escribir algo, aunque sea un relato corto, no perdáis el tiempo y poneos manos a la obra. Porque es posible que, en cualquier otro lugar del mundo, haya alguien a quien se le haya encendido la misma bombilla. Y eso es justo lo que me ha pasado con este libro.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

viernes, 13 de septiembre de 2013

Dos son compañía, tres son multitud… y cuatro humanidad

¡Hola, Rebeldes! En primer lugar, os pido perdón por todo este tiempo de silencio absoluto; reconozco con vergüenza que he descuidado mucho el blog y que he perdido credibilidad ante vuestros ojos. Además, se me han acumulado demasiado las recomendaciones, pero todo ello se debe a que he tenido mucho que hacer todo este tiempo (no, casi ni en verano he tenido paz), y me temo que la temporada otoño-invierno se presume igual de atareada. Mis más sinceras disculpas.

Dicho esto, pasemos a la recomendación de hoy. El título de esta entrada se debe a la conclusión que he sacado tras leer Las afinidades electivas (Die Wahlverwandtschaften), escrita por Wolfgang von Goethe en 1809. Es la primera obra de madurez del escritor alemán, y se enmarca, literariamente, en el Romanticismo; históricamente, en una época en la que los intelectuales comienzan a cuestionarse temas antes intocables, como la indisolubilidad del matrimonio; el divorcio, aunque todavía algo marginal, comenzaba a darse en las clases altas y, poco a poco, se haría cada vez más frecuente.

En resumidas cuentas, tenemos aquí la historia de Charlotte y Eduard; en su juventud, estuvieron locamente enamorados, pero las circunstancias los obligaron a contraer matrimonio y tener hijos con otras personas. Tras enviudar de sus respectivas parejas, los dos consiguieron casarse el uno con el otro, ya en su madurez y con la pasión adolescente convertida en un cariño amistoso, y cohabitan felizmente en una mansión rural cerca de Weimar. Pero la llegada del capitán Otto (amigo de Eduard) y la de Ottilie (sobrina de Charlotte) pondrá a prueba la solidez de la unión entre ambos…

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Este libro toma su título de un fenómeno químico que aparece mencionado en el libro; se trata de la tendencia de ciertos elementos a repeler otros y a atraer o a sentirse atraídos por elementos diferentes (si alguien ha recordado lo de los polos opuestos y los polos iguales, sí, más o menos es eso). Con una prosa admirable, embriagadora, Goethe reflexiona sobre la naturaleza de las relaciones humanas en la época que he mencionado y en especial sobre los fundamentos de la unión marital. Como si se tratase de un experimento científico-sociológico grabado con cámaras, el autor describe detalladamente cada sentimiento, cada opinión, cada conflicto moral. De este modo, vemos los esfuerzos de Charlotte por mantener todo en orden en su matrimonio; al romántico y caprichoso Eduard infantilmente enamorado de su sobrina, y la tristeza de esta última, un ser incomprendido que se divide entre su corazón y su sentido de la ética.

Las afinidades electivas, como cualquier otra obra de Goethe, no deja indiferente a nadie, ni por su contenido ni por su forma. Por este motivo, os recomiendo que, si la encontráis en la librería o la biblioteca, no dejéis que se la lleve otro.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

domingo, 13 de mayo de 2012

De América a África en busca de las raíces familiares

¡Hola a todos, queridos Rebeldes! En primer lugar, pido perdón por el grandísimo lapso de silencio entre mi última actualización y ésta, pero he estado con mi último examen, papeleos varios y un intento de escribir una novela (si un día se publica, seréis los primeros en saberlo), y apenas he podido acercarme al blog. En segundo lugar, sé que, en teoría, ahora tocaría la entrada correspondiente a Las afinidades electivas, pero creo que voy a releerme el libro para escribir una entrada mejor (hace ya mucho que lo leí, y no me vendría mal recordar detalles), de modo que voy a pasar a los libros siguientes.

Así pues, hoy nos toca hablar de la novela Raíces (Roots; 1976), del estadounidense Alex Haley, que nos cuenta en sus páginas la historia de su familia materna desde el siglo XVIII hasta nuestros días. La historia comienza en Juffure, una pequeña aldea de Gambia, con el nacimiento de Kunta, primogénito de Omoro y Binta Kinte, ambos de etnia mandinka. Tras una infancia muy feliz junto a los suyos, Kunta es capturado, con apenas diecisiete años, por unos tratantes de esclavos que se lo llevan a América. Y a partir de aquí comienzan sus avatares y los de sus descendientes…

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Esta novela, de lectura obligada en EE.UU., vio la luz tras doce años de investigación por parte de Haley (fallecido en 1992), que desde niño escuchaba las historias que se contaban en su familia sobre sus antepasados lejanos, hasta llegar a uno al que llamaban “el africano”. Gracias a varias coincidencias más que afortunadas, no sólo descubrió la identidad de “el africano”, sino que también pudo conocer a sus parientes gambianos en sexto grado y devolverle a los afroamericanos el derecho a conocer su propia Historia, cruelmente robada y borrada; aquí debo destacar los continuos choques culturales entre Kunta, musulmán y fiel a sus raíces, y los demás esclavos, cristianos y totalmente aculturados.

Por otra parte, el inmenso éxito de este libro llevó a su adaptación en forma de miniserie (disponible en Youtube, por el momento), que también fue un bombazo en su momento; baste decir que toda una generación de niñas afroamericanas recibieron el nombre de Kizzy (no diré quién es por si no queréis spoilers). Sin embargo, la historia de Kunta y los suyos también ha encontrado escollos en su camino, como la censura y la prohibición durante el apartheid sudafricano y los sabotajes de una estatua de Haley con Kunta por parte del Ku Klux Klan.

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(Carátula de la miniserie)

En resumen, tenemos aquí un valioso testimonio histórico, fidelísimamente documentado, de la otra Historia de los EE.UU. A fin de cuentas, el país no sólo se levantó con la firma de documentos, luchas de indios y vaqueros y fiebres del oro, sino, sobre todo, con la sangre, el sudor y las lágrimas de miles de hombres y mujeres arrancados de sus hogares, despojados de su cultura y forzados a dejarse la piel de sol a sol.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

viernes, 10 de febrero de 2012

Walpurgis Nacht!

¡Hola a todos! En primer lugar, debo desearos (con un retraso imperdonable, lo sé) un Feliz Año Nuevo a todos. En segundo lugar, tengo que pedir disculpas por mi larga ausencia, ya que he estado un mes en Alemania (donde no tenía conexión a Internet) y a la vuelta (justo para las vacaciones de Navidad) he estado preparándome para un examen. Pero ahora que por fin estoy libre del todo, ya podemos empezar a recomendar libros.

La Noche de Walpurgis es una festividad del norte y el centro de Europa que se celebra en la noche del 30 de abril al 1 de mayo; según la creencia popular, los espíritus dejan sus tumbas para vagar libremente. De hecho, en el pasado, el mes de mayo estaba dedicado a los muertos, y decían que traía mala suerte casarse en este mes porque se corría el riesgo de que el futuro cónyuge fuese alguien del otro mundo.

Pues bien, justamente en tan señalada fecha comienza la narración de Drácula (1897), obra del irlandés Bram Stoker; probablemente la novela de terror más famosa de todos los tiempos y al mismo tiempo la más adaptada al cine.

La historia empieza durante el viaje del joven Jonathan Harker a Transilvania, donde debe tratar unos negocios con el Conde Drácula, caballero de exquisita cultura y extrañas costumbres. Mientras tanto, Mina Murray, prometida de Jonathan, espera el regreso de éste a Inglaterra mientras cuida de su amiga Lucy, que sufre sonambulismo…

dracula

El mito del vampiro ha estado presente prácticamente en todas las culturas, de Oriente (ya en Las mil y una noches podemos ver a una esclava vampiresa) a Occidente; a pesar de unas diferencias mínimas, el ser sobrenatural no-muerto (unas veces de perturbadora belleza, otras absolutamente repulsivo) vaga, guiado por su instinto destructor, y aniquila sus víctimas, si no las convierte en sus iguales y propaga su mal. También es necesario destacar el componente sexual del vampirismo, en especial en el caso de los vampiros bellos (y sobre todo, naturalmente, las féminas); su terrible hermosura, su desinhibición moral (más aún si tenemos en cuenta que Drácula se escribió en la pacata época victoriana) y su aire misterioso hacían que estas criaturas resultasen totalmente irresistibles (leed la escena de Jonathan y las tres vampiresas y veréis de lo que estoy hablando…).

Podemos ver un buen número de puntos de vista en esta novela, gracias a los cuales logramos apreciar los pensamientos, vivencias, etc. de casi todos los personajes: el diario de Jonathan, las anotaciones del profesor Van Helsing y otros, además de recortes de prensa. Bram Stoker cuida mucho su escritura, hasta el punto de que el mismísimo Oscar Wilde declaró que su libro era “la novela más hermosa jamás escrita”, y reconozco que, aunque en más de una ocasión se me pusieron los pelos de punta, también en más de una ocasión se me escapó alguna lagrimilla.

En resumen, ahora que están tan de moda las novelas de vampiros, me veo en la obligación de recomendar a sus fanáticos que no dejen pasar la oportunidad de leer esta novela y, ya que estamos, revisar todos los mitos vampíricos que puedan. Pues, si para comprender el presente es necesario conocer el pasado, tanto más ha de hacerse con la literatura para saber apreciar y valorar lo bueno (y lo malo) que leemos.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

martes, 8 de noviembre de 2011

Cuando el amor y la naturaleza se entrelazan

¡Hola a todos! Ya sé que llevo mucho tiempo sin escribir por aquí, pero ello se debe a ciertos problemas burocráticos con mi facultad que me han apartado durante bastante tiempo del blog, hasta el punto de que ni siquiera he podido celebrar el tercer aniversario del blog como es debido. Lo lamento de veras.

Pocos libros describen la naturaleza como mi nueva recomendación, Un viejo que leía novelas de amor (1988), del chileno Luis Sepúlveda, de quien ya recomendé otra novela hace poco. Llevaba años queriendo leer este libro, y las pasadas navidades los Reyes Magos por fin me dieron la oportunidad.

A lo largo de su vida, el protagonista de la novela, Antonio José Bolívar Proaño, ha convivido tanto con los hombres autodenominados “civilizados” como con los indios shuar (más conocidos como “jíbaros” por aquí) y se desenvuelve sin problemas con unos y otros. Sin embargo, son los segundos quienes le han enseñado todos los secretos y las reglas de la selva amazónica, mientras que los primeros sólo saben explotarla y aniquilarla. Mientras tanto, en sus largos ratos en soledad, nuestro protagonista se recrea con hermosas historias de amor…

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Cartel de la película (por desgracia, no he tenido oportunidad de verla)

Esta novela, igual que Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, tiene un mensaje ecologista patente, pero, en el caso del libro que hoy nos concierne, el mensaje es mucho más intenso (se define al desierto como “el gran invento del hombre moderno”), un verdadero canto de amor a la naturaleza. Bolívar Proaño ama como a una madre a la selva y a los que la componen; Sepúlveda entrelaza los nombres de las plantas y animales en larguísimas enumeraciones, que hacen que nos imaginemos en toda su gloria el espeso follaje, las fieras al acecho, los cálidos monzones, los pájaros llenando de alboroto los árboles… En definitiva, la selva, convertida en un personaje más. Bolívar Proaño es un ejemplo del “buen salvaje”, sólo que a la inversa: se crió en el mundo civilizado y, tras diversas vicisitudes, se pasó al lado de la naturaleza, aunque sin terminar de perder el contacto con sus orígenes.

Creo que todos los grandes amantes de la naturaleza disfrutarán esta novela intensamente y, con una pizca de imaginación, se trasladarán junto a Bolívar Proaño en las cacerías y expediciones.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

viernes, 19 de agosto de 2011

¿Remover o no remover el pasado?

A mediados de julio, se celebró una penosa efeméride para la Historia de España: hace 75 años, un 18 de julio de 1936, estalló la Guerra Civil, en la que, como ya dije hace tiempo, sólo hubo víctimas y verdugos a partes iguales en ambos bandos. Pues bien, han pasado ya tres cuartos de siglo y todavía seguimos divididos cuando recordamos esos tiempos, especialmente entre los que quieren hacer justicia y los que prefieren, simplemente, pasar página y olvidar. Personalmente, aunque tengo familia de ambos bandos, me pongo de parte de los primeros, pues muchos de ellos ansían, al menos, buscar y encontrar los restos de los seres queridos que perdieron en el conflicto y darles un entierro digno.

En Francia ocurre algo muy parecido con la 2ª Guerra Mundial, ya que la tierra de la Libertad, Igualdad y Fraternidad fue conquistada por los nazis, y la capital gala vivió un episodio verdaderamente oscuro: el 16 de julio de 1942, hubo una redada en la que trece mil judíos fueron arrestados, encerrados durante días, sin comida ni agua, en el Velódromo de Invierno (popularmente conocido como Vel d’Hiv) de París y finalmente conducidos a diferentes campos de concentración dentro y fuera del país. Como ya imaginaréis, muy pocos lograron escapar y vivir para contarlo.

Y de aquí parte la trama de mi nueva recomendación: La llave de Sarah (Elle s’appelait Sarah; 2007), de la francesa Tatiana de Rosnay. La pequeña Sarah Starzynski, de diez años, es arrestada junto con sus padres, pero antes de salir de casa encierra bajo llave en un armario a su hermanito, Michel, prometiéndole volver a buscarlo.

Sesenta años después, Julia Jarmond, una periodista estadounidense casada con un francés, prepara un reportaje en conmemoración de la redada, y empieza a vislumbrar un vínculo estremecedor entre los Starzynski y su propia familia política…

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Portada del libro, inspirada en el cartel de la película (no la he visto)

Esta novela resultó un gran descubrimiento para mí, porque me ha dado a conocer la existencia de un hecho histórico que, dentro del holocausto nazi, desconocía totalmente, pero me ha sorprendido ver cómo tantas personas prefieren dar la espalda al pasado (sobre todo Bertrand y Edouard, el marido y el suegro de Julia), escudándose en que es algo ya muy antiguo y que no merece la pena recordar. Sinceramente, pensaba que los franceses eran más celosos de su pasado y de su historia que nosotros, pero la redada del Vel d’Hiv parece ser un trapo sucio muy desagradable de rememorar…

Por otro lado, en esta dicotomía sobre hurgar o no en los dolorosos tiempos pretéritos, la autora perfila todos los personajes con virtudes e imperfecciones que, dentro de la trama principal y en las secundarias, determinan a la perfección el carácter de los personajes y sus actitudes: el egoísmo, en diferentes formas (digo esto por un motivo muy especial relacionado con Julia y su marido); la valentía, encarnada totalmente en Sarah (dispuesta a rescatar a su hermano) y en Julia (decidida a desvelar la verdad aun a costa de hacer mucho daño); los remordimientos (en especial Edouard).

Por lo demás, esta novela me ha gustado bastante, aunque la conclusión me decepcionó un poco porque esperaba que dos personajes acabasen emparejados, aunque la autora lo deja lo suficientemente abierto para la imaginación del lector.

Finalmente, sólo me resta añadir unas palabras en hebreo antiguo que espero que resuman la actitud del libro en cuanto al Holocausto, pero que también pueden aplicarse perfectamente a nuestra propia guerra y, para qué negarlo, cualquier conflicto:

Zakhor, Al Tichkah.

(“Recordar, nunca olvidar”)

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros