domingo, 21 de septiembre de 2008

Tiene huevos la cosa...

No, no pretendo ser mal hablada ni ordinaria ni nada por el estilo. Lo digo en sentido literal, porque de huevos va mi segunda recomendación. Se trata de Ciudad de ladrones (City of thieves), de David Benioff, autor también de Descalza sobre el trébol y otros relatos y La última hora (ésta última llevada al cine bajo el título de La última noche) y guionista de cine (tanto de su propia novela como de otras películas como Troya o precisamente Cometas en el cielo).

La novela relata la historia ficticia (aunque en ningún momento lo parezca) de dos jóvenes rusos en Leningrado en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Lev Abramóvich Beniov es un chico judío de diecisiete años, huérfano de padre, que decide quedarse en la ciudad contra la voluntad de su madre para ser testigo directo de la guerra. La Nochevieja de ese año es arrestado por saltarse el toque de queda y además desvalijar el cadáver de un paracaidista alemán y no entregarle sus pertenencias a los partisanos rusos. En la cárcel conoce a Nikolái Alexándrovich Vlasov (alias Kolya), un veinteañero irónico y optimista que no se calla ni debajo del agua y que está acusado de deserción. A las pocas horas de su arresto, Lev y Kolya son inesperadamente liberados y conducidos a la casa del coronel Grechov, que les propone una insólita forma de salvarse del paredón: en un plazo de cinco días, desprovistos de cartillas de racionamiento y con una carta del coronel por único documento de identificación, deberán encontrar una docena de huevos para el pastel de bodas de su hija...


Ciudad de ladrones ofrece un retrato excepcional de la Rusia devastada por la guerra, llena de buena y mala gente que hace todo lo posible por sobrevivir a las penurias del hambre y del intenso frío invernal, recurriendo desde a venderlo todo por conseguir comida hasta el canibalismo, y también por evadirse y buscar consuelo en sus semejantes. Pero sorprendentemente, y a pesar del contexto y la situación, la novela también tiene sus puntos humorísticos, de los que la estrella indiscutible es Kolya. En efecto, este personaje se pasa media novela contando chistes y hablando de literatura (es de destacar El podenco del patio, quienes lean Ciudad de ladrones sabrán de qué hablo) y la otra media contando más chistes y hablando de (y practicando) sexo. También es importante destacar el papel del ajedrez en la historia, como destreza propia de Lev y como tema de conversación.


En fin, debo decir que esta novela es muy buena, aunque lamentablemente hay bastantes gazapos de traducción (he de decir que estudio Traducción e Interpretación, y me fijo mucho en estos detalles), desde anglicismos y algún que otro galicismo (Es por eso que..., que viene del francés C'est pour ça que...) a fallos notables como escribir "el Viejo Testamento" en lugar de "el Antiguo Testamento"; por otro lado, también se agradecerían algunas notas aclaratorias más aparte de las dos o tres que vienen en el libro. Pero bueno, esperemos que en próximas ediciones desaparezcan estos errores y el lector se encuentre con gran cantidad de información dispuesta en pequeñas líneas a los pies de este estupendo libro.

Hasta la próxima página,

La Rebelde de los Libros

2 comentarios:

Lawliet's girl dijo...

Wooo, ya me hablaste de este libro y tengo muchísimas ganas de leerlo, a ver si cuando em acabe el de "La bella durmiente" me lo dejas... y el autor también es maravilloso, en todos los sentidos.

Con respecto a la traducción, me pasaré un buen rato buscando los gazapos, que para algo yo también traduzco y, otra cosa, sigue recomendando, ¡hasta el momento solo has puesto maravillas de la literatura! Es de agradeceer.

¡Un beso!

andromeda dijo...

joder tio... segui tu recomendacion y stoy leyendo ciudad de ladrones... el bendito libro este de El podenco del patio sale cada 3 lineas, junto con las bromas picantes de los personajes... q joda estar de 17 años y con un cuchillo en mitad de la guera, con toda esa nieve